Sobredosis de Raphael en Valencia

El cantante desgrana los éxitos de 50 años de carrera en un concierto de casi tres horas en Les Arts

CARMEN VELASCOVALENCIA
Raphael, en el Palau de les Arts poco antes de actuar. / ‏@RAPHAELartista/
Raphael, en el Palau de les Arts poco antes de actuar. / ‏@RAPHAELartista

Ya no se hacen conciertos como los de antes. O sí. Raphael ofreció la noche del sábado casi tres horas de derroche raphaelista, que incluye un 50% de dispendio de voz y otro tanto de regalo de histrionismo. Un escándalo. Sus hooligans, el de Linares no tiene fans ni seguidores sino una pléyade de hinchas pasionales, se desgañitaron desde el minuto uno del espectáculo de la gira Mi gran noche. Él a solas, bueno, recogido por los éxitos de siempre y cinco músicos, sirvió un musical enorme. Ríase usted de Los Miserables, que competió en horario y recinto (el Palau de les Arts) con Rafael Martos. Nada, nada. Incomparable.

Digan lo que digan, Raphael logró el lleno absoluto sin entregar al público nada nuevo. Ahí estriba la diferencia entre un artista y un grande. Él es superlativo, a ojos de sus incondicionales, aunque apenas levante 1,60 metros del escenario. Los menos raphaelistas, los que acompañaron a novios, hijos, esposas y madres al concierto de Valencia, también se contagiaron del buenrollismo del cantante que sigue siendo aquel. En dos horas y 50 minutos se inoculó el virus raphaelista a los asistentes más escépticos e indiferentes a su talento. ¿Cómo? Tirando de clásicos, algunos compuestos para él, como las canciones de Manuel Alejandro, y otros arrebatados, como Mi gran noche, de Salvatore Adamo. Pero que nadie se engañe, porque algunos virus sólo duran 24 horas. Eso sí, los enfermos de raphaelismo ya no tienen cura ni vacuna.

Que sabe nadie hasta cuándo se subirá a los escenarios el marido de Natalia Figueroa. Su compromiso con el público parece eterno. Seguiré viniendo a Valencia hasta el final, aseguró. Se deja querer, se siente querido. Que aprendan los aspirantes a artista. Raphael se regocijó en el aplauso, en la ovación, en los vítores. Los gritos de los asistentes fueron constantes, desde el manido guapo y te quiero hasta el no te mueras nunca. El cantante, que actúa cargado de autoestima, recibió su sobredosis desde la grada.

Satisfizo a todos con Maravilloso corazón, Balada triste de trompeta, Los amantes, Detenedla ya, 'Cuando tú no estás' y Estuve enamorado de ti, entre otros temas. A puertas de la Navidad, no faltó El tamborilero y, claro, algunos asociaron ideas y pensaron inmediatamente en el anuncio de la lotería nacional. Mostró su agradecimiento a Valencia con Como yo te amo, canción que cerró la noche. Y muchos de sus fans abandonaron el Palau de les Arts creyéndose aquello de yo, te amo a puro grito y en silencio/ yo, te amo de una forma sobrehumana. Hablando de excesos, el chute de casi tres horas de Raphael supo a minidosis para los más entusiastas.

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