Sólo una de cada cuatro parejas que se divorcian de mutuo acuerdo piden custodia compartida

Los abogados de familia reconocen que el cambio de norma ha logrado que se amplíen los regímenes de visitas

A. RALLOVALENCIA

La sociedad no puede cambiar a golpe de ley. La reflexión, compartida en ámbitos judiciales, hace mención a la conocida como ley de custodia compartida que establece esta fórmula como criterio general. Los jueces ya adelantaron que la entrada en vigor de la ley la Comunitat fue una de las pioneras no iba a conllevar un boom de custodias compartidas. El primer semestre de vigencia de la ley, después de que el Constitucional avalara la norma valenciana, así lo confirma. Los datos facilitados por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia muestran que tampoco la custodia compartida se encuentra tan extendida entre los padres, aunque va en aumento. Por ejemplo, en las parejas que se separan de mutuo acuerdo no existe conflicto sólo el 25% de los cónyuges solicitan la custodia compartida. Una de cada cuatro en la provincia de Valencia, según las estadísticas.

Caso aparte son los procedimientos contenciosos. De hecho, según el presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia, Isidro Niñerola, «muchos terminan en contencioso precisamente por las diferencias que mantienen acerca de esta cuestión». Asunto diferente es que la custodia compartida llegue a materializarse en una sentencia. Como ejemplo, las estadísticas del juzgado número 9 de Valencia durante el pasado mes de mayo. Los datos responden tanto a procedimientos de mutuo acuerdo como a los contenciosos. El total fueron 205 sentencias. Seis establecieron la custodia exclusiva para el padre; en 171 se resolvió la custodia exclusiva para la madre, mientras que tan sólo en 28 se estableció la custodia compartida.

Fuentes judiciales recuerdan que el interés del menor debe ser siempre primordial y se evalúan las circunstancias concretas de cada caso. No siempre se puede conceder una custodia compartida, adelantan.

La ley, aclaran las fuentes, no implica este tipo de régimen para todas aquellas parejas que deciden romper su relación y tienen hijos a su cargo. Lo que establece es que ese será el criterio de partida para cada caso, aunque no exista acuerdo entre las partes. Y es que en todos y cada uno de los supuestos prima siempre el interés del menor por encima de los progenitores.

En los procedimientos contenciosos resulta determinante el informe psicosocial. «Suelen ser reacios a un cambio en las condiciones siempre que el menor esté asentado», reconocen las fuentes consultadas. Este informe evalúa tanto a los padres como a los hijos y recoge otros datos como nivel de ingresos, lugares de residencia...

Un modelo de custodia compartida no siempre es posible. Más fácil de aplicar resulta cuando los miembros poseen un nivel económico elevado porque pueden disponer de una vivienda para cada uno o incluso una tercera en la que se turnarían con el menor.

Niñerola admite que en Valencia no han aumentado de manera significativa las custodias compartidas, pero sí reconoce avances gracia a la ley. «Algo está cambiando». Por ejemplo, a través de las peticiones de modificaciones de medidas, que han crecido desde la entrada en vigor de la norma, han posibilitado un incremento de los regímenes de visitas de los progenitores. «En esto sí se ha notado. En algunos casos los fines de semana se han ampliado a un día más y dos tardes con pernocta entre semana». El abogado recuerda que hace años los jueces no eran muy partidarios de que el menor terminara durmiendo con el otro progenitor. El cambio social continúa se ha producido, además, en que muchas madres «han dejado de ver a sus hijos como posesiones».

El letrado recuerda una modificación que no ha sido suficientemente valorada en la ley valenciana y que ha contribuido a que desaparezca «el anquilosamiento de la vivienda». Se trata de la compensación por el uso de la vivienda para aquel miembro de la familia que abandona el domicilio.

Pilar Collado, presidenta autonómica de Custodia Compartida y de la asociación nacional Uefacc, considera que todavía falta mucho por hacer. La ampliación del régimen de visitas es una «minucia» comparada con lo que reclaman. Es una avance insuficiente.

La responsable cita dos de los problemas a los que se enfrentan las parejas. Por un lado, la excesiva dependencia del juez sobre el informe psicosocial. «Descargan en él toda la decisión. ¿Cuál es entonces su función?», se preguntan. Insisten en que deben tener más protagonismo. El segundo de los factores críticos consiste «en la mentalidad arcaica de muchos jueces, como si fueran padres de los años cincuenta».

La preocupación de Custodia Compartida reside en que, según asevera la entidad, la ley «no se está aplicando bien». Esta misma semana han anunciado una reunión con el conseller de Justicia, Jorge Cabré. La cita se producirá el próximo miércoles para pedirle vigilancia sobre el cumplimiento de la normativa.

La asociación ha recopilado un dossier con sentencias en las que consideran que no se está aplicando correctamente la norma. También disponen de fallos en el sentido contrario, donde se determina este modelo para los afectados por una separación.