Multas de 2.400 euros por llevar la música alta en el coche

Todas las sanciones, tramitadas en menos de tres meses, se califican de graves y la mayoría se han impuesto en las zonas de botellón

PACO MORENOVALENCIA
Multas de 2.400 euros por llevar la música alta en el coche

«A las cinco de la mañana, el agente observó un vehículo que circulaba por la calle Lérida, con las ventanillas abiertas a pesar de ser invierno y con el volumen de la música tan alto que podía oirse desde toda la calle». Es un relato cualquiera que acompaña a las 57 sanciones tramitadas desde el pasado 1 de abril por el Ayuntamiento con multa grave y agravante de nocturnidad. Todas tienen el mismo denominador común de ser contra conductores y llevar la misma cuantía de 2.400 euros.

La tramitación de este tipo de multas supondrá para las arcas municipales unos ingresos de 136.836 euros, sólo en los expedientes a los que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS y que se refieren a un periodo de menos de tres meses.

Ejemplos no faltan, como otro caso donde los agentes relatan que el infractor no quiso bajar el volumen del equipo del coche «a pesar del requerimiento de los vecinos», que escuchaban la música a 25 metros de distancia y dentro de sus viviendas en una tercera planta».

Eso es mucho ruido, como consideraron los agentes. El criterio del funcionario sirve para calificar la sanción, se explica en varias de las notificaciones, como ocurrió el pasado octubre, cuando detectaron a un grupo que hacía botellón en la calle San Vicente.

La conductora del vehículo en cuestión fue denunciada por excesivo ruido, para cumplir la ordenanza de protección del medio ambiente. Al igual que el resto, las sanciones ya han pasado el periodo de exposición al público y alegaciones, por lo que no cabe más recursos en el ámbito administrativo.

Buena parte de las sanciones se deben a las patrullas de la Policía Local en las zonas de botellón de la ciudad. Desde el 1 de abril, se han tramitado cinco multas en el paseo de Neptuno, donde la asociación de restaurantes de la playa de las Arenas ha denunciado el incremento de esta práctica, con el perjuicio añadido que supone para los clientes de los hoteles.

El entorno de discotecas también suele predominar en los lugares donde se producen las sanciones. En la calle San Vicente se contabilizan nueve multas en el mismo periodo. Junto con la plaza de España, los aledaños de la estación del Norte, la plaza de Xúquer y el barrio del Carmen, son escenario de botellón y, por lo tanto, de refuerzo de las inspecciones policiales.

No en vano, la comisión de quejas y reclamaciones que estudia mensualmente las protestas ciudadanas que llegan por registro de entrada o correo electrónico suele tener como conclusión la demanda de más patrullas, además del refuerzo de los servicios de limpieza para limpiar los restos de botellas rotas, orines y vómitos que acompañan estas concentraciones de público.

Al agravante de la nocturnidad se añade la reiteración, al observarse que en ocasiones no se hace ningún caso al requerimiento de los vecinos. Además, también es una constante el hecho de que todos los multados circulan o están estacionados con las ventanillas bajadas, mientras la música está a todo volumen como comprueban para su pesar en las viviendas más cercanas que sufren este incivismo.