Cámaras de vigilancia y megafonía para evitar robos de material eléctrico

Las bobinas de cobre están a buen recaudo bajo llave en una de las salas del tercer sótano

P. M.VALENCIA

La seguridad es parte indispensable de cualquier subestación y más si está soterrada, donde los robos quedan fuera del alcance de los viandantes. Desde el primer acceso a la instalación, todas las plantas están dotadas con cámaras de vigilancia para detectar la presencia de intrusos.

Incluso un sistema de megafonía se ha añadido en la instalación de Parque Central. Las bobinas de cobre están a buen recaudo en una de las salas y Vela destaca que en los últimos años han tenido que cambiar hasta los procedimientos en el trabajo por esta causa. La tensión eléctrica entra en acción, por ejemplo, nada más esté acabada una línea ferroviaria para impedir que en los días que pasen arranquen el cable y se lo lleven.

Gracias al acuerdo rubricado con el Ayuntamiento, todas las subestaciones que se reformen estarán compactadas, es decir, dentro de un edificio, más pequeñas gracias a las nuevas tecnologías y sin cableado ni maquinaria en el exterior. De momento se ha hecho así con las de Beniferri y Fuente de San Luis, ya terminadas.

Del conflicto con el Consistorio por la subestación del cauce, junto al barrio de San Isidro, la delegada prefiere no comentar nada. Está pendiente decidir si será compactada o soterrada, lo que difiere en el caso de que se consulte con una Administración u otra.

Debe sustituir a la clausurada de Patraix, donde los vecinos siguen pidiendo que se desmantele para dar lugar en el solar a un equipamiento público. El gobierno municipal asegura que debe construirse por debajo de la cota de la calle, al ser nueva, mientras que Red Eléctrica la sitúa fuera del casco urbano y exenta de esa obligación. De una manera u otra, la tecnología empleada en la de Parque Central servirá de guía para la nueva instalación, con los previsibles problemas de agua subterránea.