Tres plantas de Ford compran a Icemi un túnel que detecta errores

La empresa de Almussafes desarrolla un sistema de control de calidad que cuesta un millón de dólares cada unidad

JULIÁN LARRAZVALENCIA

La empresa valenciana Icemi ha vendido cinco túneles de control de calidad de la carrocería por un millón de dólares cada unidad. Los compradores son las fábricas de Ford de Genk (Bélgica) y de Deaborn y Kentucky en Estados Unidos. Según explica José Luis Martínez, director general de la firma de la automoción de Almussafes, con esta operación la facturación anual se ha incrementado en un 20%.

El éxito de esta operación, según explican desde Icemi y la UPV, que ha colaborado en el desarrollo tecnológico, es haber vendido dos unidades a la planta de Deaborn, ubicada junto a la sede central de Ford en Detroit. «La facturación se ve incrementada pero no va a ser un gran salto económico porque es un proyecto más. Sí que tiene de especial que es único en el mundo por lo que nos servirá no sólo en el corto plazo. Lo más relevante es que con la implantación del sistema en Deaborn, que es la cuna del automóvil, hemos logrado un reto importatísmo».

Josep Tornero, director del instituto IDF de la Universitat Politècnica de València, que ha sido el colaborador de Icemi en este proyecto, asegura el año que viene se realizarán «tres o cuatro» ventas más a la que hay que añadir el cambio que se realizará en la planta de Almussafes que actualmente tiene instalado el prototipo de Icemi y la UPV pero que en el futuro tendrá una nueva máquina de última generación.

Según explican desde Icemi, el objetivo es llegar a todas las fábricas de Estados Unidos. El objetivo se considera posible ya que se han vendido dos unidades en Deaborn, la planta más próxima a la central de Ford en Detroit. Las próximas ventas se podrían realizar en Chicago y Canadá además de Alemania, donde Ford tiene dos plantas, Colonia y Saarlouis, muy próximas a la belga Genk donde se enviará una unidad el mes que viene.

Desde la APV apuntan que, además, «hay otras empresas automovilísticas que también lo quieren y estamos hablando con Ford qué sentido tiene que este proyecto que fue apoyado por ellos pueda acabar en otras empresas del sector». La opción sería licenciar la patente.