Rufete, un campeón arrastrado a un ERE

Rufete, un campeón arrastrado a un ERE

Cuando Francisco Joaquín Pérez Rufete firmaba por el Hércules en el verano de 2009 lo hacía con la ilusión de poner sus últimos años de fútbol al servicio del club de su tierra y devolverlo a Primera División tras haber sido dos veces campeón de Liga, entre otros éxitos, con el Valencia.

Lo que seguramente no pensaba es que en la entidad alicantina le tocaría vivir uno de los momentos más duros de una carrera plagada de éxitos y que ese 'club de su tierra' iba a prescindir de él mediante un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y casi le iba a empujar a colgar las botas de forma definitiva.

Rufete (Benejúzar, 1976) es uno de los futbolistas a los que el Hércules ha incluido en la solicitud de un ERE que ya ha sido aceptado por el Juzgado de lo Mercantil número uno de Alicante. Un triste final para una carrera profesional intachable y plagada de éxitos.

El de Benejúzar abandonó joven la provincia de Alicante para recalar en La Masía. La cantera del FC Barcelona fue la primera estación futbolística de Rufete, quien no encontró acomodo en la primera plantilla del conjunto catalán (aunque sí llegó a debutar), pero sí supo aprovecharlo de trampolín para su futuro.

Toledo y Mallorca fueron las siguientes paradas del centrocampista, quien encontró en Málaga el primer sitio donde brillar realmente con luz propia. Protagonista del ascenso del conjunto andaluz a Primera División, en el año 2000 le llegó, incluso, el premio de debutar con la selección española de fútbol.

Y su rendimiento acabó por dar el salto a uno de los mejores Valencia de la historia. En el club valencianista permaneció cinco campañas que adornó con dos Ligas (2001-02 y 2003-04), una Copa de la UEFA (2003-04) y una Supercopa de Europa (2004).

En el recuerdo de los aficionados valencianistas quedó además, entre otras cosas, el día en el que Rufete, con dos goles ante el Espanyol, dio la victoria al Valencia en Montjuic y evitó la destitución del técnico Rafa Benítez, a quien los malos resultados le habían puesto contra las cuerdas. Aquel Valencia acabó ganando la Liga.

El destino quiso que el alicantino volviera años más tarde a Montjuic, para jugar en el Espanyol, al que también ayudó a proclamarse subcampeón de la Copa de la UEFA 2006-07.

En el club periquito permaneció tres temporadas en las que dejó su sello profesional y humano. Ése que le ha acompañado durante toda su carrera y que le ha hecho mantener el cariño de los aficionados aunque ya no siguiera en el club.

Para muestra sólo hay que remontarse un año atrás, cuando pudo visitar al Málaga, el Espanyol y el Valencia formando parte del Hércules y se llevó grandes ovaciones y cánticos de "es de los nuestros, Rufete es de los nuestros" en todo un duelo autonómico como el que enfrentó al conjunto alicantino y al Valencia en Mestalla.

Tras su paso por el Espanyol, Rufete acabó aceptando en el verano de 2009 la oferta que le llegó de Alicante para intentar devolver al Hércules a la máxima categoría, en la que no militaba desde la campaña 96-97.

Y una vez más, lo consiguió. Su físico ya no le permitía hacer muchas de las cosas que le llevaron a lo más alto del fútbol español, pero fue un jugador importante en el terreno de juego y en vestuario. Como también lo fue el pasado ejercicio, ya con el Hércules en Primera, aunque no sirviera para evitar el descenso.

Sin embargo, en esta ocasión el destino ha querido ser cruel con Rufete, que no podrá poner el colofón que hubiera deseado a su etapa como jugador. Sólo él sabe si volverá a calzarse las botas para disputar un partido oficial.

Lo que es seguro es que queda Rufete para rato. Los banquillos esperan en el futuro al alicantino. Para ello lleva años preparándose. Sólo queda que le llegue la oportunidad.

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