Patricia Montero: «Mi padre me llamaba 'medio pedo' porque era muy pequeña»

La siguen comparando con Marisol y odia sus pies porque tiene los dedos largos y delgados

ESTER REQUENA
Patricia Montero: «Mi padre me llamaba 'medio pedo' porque era muy pequeña»

- Guapa, alta, rubia... ¿cuántas veces la han tomado por tonta?

- (Risas). Ese es el tópico que tenemos que aguantar las rubias. Siempre que me hacen la bromita me la tomo a risa. Después, cuando me conocen, les demuestro que no soy tonta.

- ¿No le tienta ser morena?

- Pues me lo he planteado muchas veces. Me encantaría hacerme un cambio de imagen. Pero es que el rubio me está dando muy buena suerte...

- ¿Ser guapa es un chollo?

- Yo creo que no. La belleza puede jugar en contra, sobre todo en esta profesión. Hay que pelear y demostrar mucho más. La gente es mala y te juzga por eso.

- Algún defectillo si tendrá ¿no?...

- ¡Mis pies! (risas) Los tengo como mi padre: con dedos muy largos y delgados. ¡No me gustan! Por eso los intento llevar siempre muy arregladitos.

- ¿Qué queda de la Niña Nancy?

- Los ojos, el pelo... Por no tener no tengo ya ni muñecas (risas). Es un recuerdo muy bonito porque fueron mis inicios.

- ¿Cuántas veces la han comparado con Marisol?

- Ufff. Muchísimas. Pero muchísimas, de verdad. Además, mi madre me peinaba con trencitas y todavía me parecía más. Bueno, y aún me lo siguen diciendo.

- Parece muy modosita, una niña de papá...

- ¡No tengo nada que ver con esa imagen! Soy una tía muy echada 'p'alante', luchadora y trabajadora. Y de niña de papá nada; vengo de una familia currante a la que le ha costado mucho ayudarme para llegar a donde he llegado.

- ¿Y eso de robar peluches con 6 años?

- Todos hemos robado algo de pequeños... No sabía ni lo que hacía. La típica tontería de niña.

- No entiendo cómo su padre podía llamarla 'medio pedo'. ¿Cómo se lo consentía?

- (Risas). Es un apodo cariñoso. Me lo empezó a llamar porque contaba que era tan pequeña que no era ni un pedo, era medio pedo... El pobre no me lo perdona desde el día en que lo conté públicamente... aunque de vez en cuando me lo repite cuando estamos de risas.

- Empezó con Teresa Rabal, ¿no se le pasa por la cabeza montar un circo?

- Pues no. Nunca se me ha pasado por la cabeza.

- Y encima después se pone a bailar con David Bisbal. ¡Menudo cambio!

- Me gustaba mucho el baile y los concursos y ahí empecé. Lo de David Bisbal fue uno de mis trabajos como bailarina en Madrid. Estaba estudiando interpretación y me ganaba la vida bailando. La gira con Bisbal ha sido de lo más potente que hice como bailarina.

- ¿Se pone nerviosa cuando tiene que enseñar chicha?

- (Risas). Mira, por ahí he ganado confianza. Una vez que lo haces por primera vez pierdes el miedo y la vergüenza. Eso sí, la cámara impone mucho.

- ¿Le gusta explotar su lado sexy?

- No me considero de las que van explotándolo, pero cuando lo tengo que utilizar, lo hago; va muy bien para ciertas cosas (risas).

- ¿Y cómo se lleva con el photoshop?

- No me gusta nada. Hace mucho daño; si no existiera sería mejor. Está bien para el retoque de una imperfección, pero eso de que te pongan las piernas como si fueras una Barbie no me gusta nada.

- La dejo fuera de juego si le pregunto...

- Por lo que voy a hacer dentro de seis meses. No tengo ni idea.

- ¿Pero ahora sí llegará a final de mes: entre la serie 'BuenAgente' y la segunda parte de la película 'Fuga de cerebros'...?

- Disfruto al máximo porque nunca sabes cuándo te va a llegar el parón y te vas a quedar en casa.

- Las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes. ¿Usted a dónde?

- Prefiero ir al cielo (risas).

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