El Saler vive su particular 'desembarco de Normandía'

Más de setenta participantes se lanzan al agua en el primer desafío mediterráneo de pesca desde kayak

TONI CALEROVALENCIA
El Saler vive su particular 'desembarco de Normandía'

Aún no ha amanecido y más de setenta kayakistas se preparan para vivir un día inolvidable. Las playas del Saler están desiertas y la tranquilidad de una puesta de sol espectacular sólo la quiebra las risas matutinas de los participantes en el Desafío Mediterráneo de pesca desde kayak. Han llegado desde las bases de Canet, Sagunto, Pobla de Farnals, Pinedo, Les Palmeretes o Cullera.

También desde Alicante, Murcia o Zaragoza. Son una gran familia, porque tal y como explica Javier Lara 'El Barraquero', han ido sumando adeptos paulatinamente: «Recuerdo el principio, cuando comprábamos el kayak y pensábamos que estábamos solos. Ahora, en el club federado de Valencia somos 45 y en la competición de hoy (por el domingo) más de setenta».

«El desembarco de Normandía», como dice uno de los kayakistas, en la orilla de una de las playas del Saler, se produce a las 7:30. La jornada será larga y se lo toman con calma. Comienzan a remar sin prisas y aparecen dos gemelos, con dos kayaks fabricados en Sudáfrica, una «joya» de fibra que les hace diferenciarse del resto. A partir de este momento y hasta el final, cada uno de los participantes intentará ser el mejor pescador. Sumar el máximo número de presas o en su defecto, los máximos kilos posibles.

Aprovechando que el mar parece una balsa, algunos deciden adentrarse hasta los 60, 70 metros de profundidad. Otros eligen las rocas próximas a la orilla. Al norte o al sur. Pocos son los que pescan en grupo, así que puede haber una distancia de una o dos millas de distancia entre dos competidores. El señuelo son las 'pajareras'. Allí donde los pájaros sobrevuelen y desciendan violentamente hacia el agua, se encuentra el pescado. Está difícil el mar, «por la calma». Por eso, cuando uno de los kayakistas apresa a una dorada la exhibe con orgullo mientras se toman fotografías con la presa. Avisan al 'Ana María 2', la embarcación de apoyo. Un kayakista ha volcado y está en problemas. Varios compañeros solucionan rápidamente la situación y vuelve a competición en pocos minutos. El mar les iguala.

A fin de cuentas, esa igualdad sólo la rompió los kilos de pescado que uno y otro acreditó. Pedro Jordán, 'Siurtain' obtuvo el primer premio y también el trofeo a la pieza más grande, con una bacoreta de 7,3 kilos. Algunos se conformaron con un buen puñado de jurelas y otros, ni siquiera con eso. Poco importó, porque este tipo de competiciones son pasos de gigante para que el ayuntamiento les «apadrine para poder entrar en el Club Naútico de la Marina». Su gran objetivo.