El fiscal pide 7 años de cárcel para un taxista que conducía bebido al que incautaron droga para su venta

El acusado fue intervenido por la policía tras saltarse un semáforo en rojo, y una vez en comisaría, descubrieron que escondía droga en sus partes

EFEVALENCIA

La Audiencia de Valencia ha juzgado hoy a un taxista detenido por la Policía cuando, estando de servicio, conducía bebido y bajo los efectos de las drogas y al que se le intervinieron diferentes sustancias estupefacientes destinadas, según el fiscal, a la venta a terceros.

En el juicio celebrado hoy en la Sección Cuarta, el procesado, para el que la defensa pide la absolución, ha negado que la droga fuera para la venta al menudeo y ha dicho que la había adquirido para irse "de fiesta" con sus amigos.

El Ministerio Público atribuye al acusado un delito contra la seguridad vial y otro contra la salud pública. Por el primero de ellos, solicita para el taxista la retirada del carné de conducir durante tres años, 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad y 3.000 euros de multa, mientras que por el segundo reclama una pena de siete años de prisión y una multa de 4.000 euros.

Según el fiscal, Francisco Javier C.R., alrededor de las 03.20 horas del 27 de diciembre de 2007, conducía su taxi por la calle de Carlos Marx de Mislata cuando, por haber consumido gran cantidad de alcohol y drogas, lo hacía de manera "torpe y descuidada".

De este modo, se saltó un semáforo en rojo y casi colisiona con otro vehículo, que frenó bruscamente para eludir el choque, y recibió el alto de una patrulla policial que casualmente patrullaba esa zona. Los agentes observaron que el taxista olía fuertemente a alcohol y que "apenas se entendía lo que decía", por lo que le efectuaron la prueba de alcoholemia, dando resultado positivo. Dado su estado, le cachearon y registraron el turismo y, posteriormente, su domicilio.

El hombre llevaba encima 48 comprimidos de alprazolam, comprimidos y envoltorios de metilendioximetanfetamina (MDMA o "éxtasis") y alrededor de dieciocho gramos de cocaína en diferentes envoltorios. Portaba además bolsitas de plástico vacías para la dispensación de la droga y cable plastificado para cerrar las dosis, así como 230 euros en efectivo, supuestamente fruto de la venta de las sustancias. Las diferentes drogas que se le intervinieron sumaban, basándose en su pureza, alrededor de 1.654 euros, siempre según el escrito fiscal.

Para consumo propia

En la vista, el acusado ha negado que se saltara un semáforo en rojo y ha dicho que dio 0,19 miligramos de alcohol por litro de aire espirado pero "sólo la primera vez" que sopló. En su defensa, ha alegado que las drogas que llevaba encima eran "para consumo propio" y para sus amigos, con los que se iba "de fiesta" en Nochevieja, y que el dinero que le encontraron era "de amigos" que le habían encargado la mercancía. Ha dicho que por entonces consumía drogas "esporádicamente" y que ese día concreto había tomado "uno o dos vasos de vino".

Varios policías han testificado que pararon al taxista después de que se saltara un semáforo, y que le cachearon cuando le vieron "nervioso y metiéndose una y otra vez la mano en un de los múltiples bolsillos de su pantalón". Según han afirmado, se negó a un segundo cacheo, por lo que se le trasladó a comisaría, donde le encontraron "escondida en sus partes" la mayor parte de las drogas.

Otros testigos han coincidido en que encargaron cinco gramos de cocaína cada uno al acusado porque le conocían y porque la habían probado antes y "estaba muy buena". Por su parte, una perito ha manifestado que la cantidad de alprazolam que llevaba encima el procesado es "en absoluto" compatible con la crisis de ansiedad o nerviosa que éste alega.