La gran familia se extingue en la provincia

Apenas quedan grandes familias numerosas, y se concentran en Aspe, Torrevieja, Orihuela, Elche, Villena y Pilar de la Horadada. Los Alba-Cerdán tienen trece hijos y un nieto

ESTHER BROTONSALICANTE

¿Recuerdan la saga de la película 'La gran familia'?, ¿aquella de la España de los 60 que tenía 15 hijos y a José Luis López Vázquez como padrino? Lo reconozco, es un ejemplo muy típico para hablar de las familias numerosas, pero seguro que muchos tienen grabada en la memoria la escena de Chencho, el hijo de dos años, que se perdía el día de Navidad entre el gentío de la Plaza Mayor de Madrid, mientras su abuelo -interpretado por Pepe Isbert- le buscaba desesperadamente. Lagrimones como puños echaron los espectadores.

Pues bien, ese modelo de gran familia -que reflejaba tanta ternura y que en aquel entonces se consideraba el ideal- está prácticamente extinguido, algo lógico con el cambio de la sociedad.

Actualmente, la mayoría de las familias numerosas en la provincia está formada por tres y, después, por cuatro hijos. Apenas un 0,1% de los títulos en vigor en la autonomía tiene más de once, según el estudio 'La familia numerosa en la Comunitat', el primero que se realiza en España sobre esta temática, facilitado por la Asociación de Familias Numerosas de Alicante.

Este informe del Foro Valenciano de la Familia, y que ha sido dirigido por Juan Manuel Martínez, realiza una exhaustiva radiografía social y aunque destaca que los títulos de familia numerosa han registrado un «significativo aumento» sobre todo a partir del año 2007, -coincidiendo con la expansión del movimiento asociativo-, matiza que en 2009 «se ha ralentizado este ritmo, quizá debido a la actual situación de crisis económica».

Los Alba-Cerdán es una de las proles en vías de extinción, si se tiene en cuenta que los hijos no tienen intención de seguir el camino de sus progenitores. Viven en Aspe, el municipio de la provincia que concentra más familias numerosas en proporción poblacional -1 de cada 67- y, además, el que aglutina a más grandes familias (también están en Alicante, Elche, Orihuela, Torrevieja, Villena y, por último, Pilar de la Horadada).

«Cuando comentamos los hijos que tenemos, todos se quedan estupefactos», afirman Juan Carlos Alba (47 años) y Mari Cerdán (42). Y no es para menos. Tienen 13, pero hay que sumar uno más, el primer nieto que nació antes de su último hijo. Como puede parecer un poco lioso, mejor citarlos: Tamar (22 años), Pablo (20), Belén (18), Ana (17), Marcos (16), Abel (14), Raquel (12), Juan Carlos (11), David (9), Daniel (7), Mateo (4), Raúl (8 meses) y el sobrino de doce de ellos, que se llama Javier (va camino de los tres años) y que es hijo de Ana.

«Aquí nunca nos aburrimos», comenta una de las chicas cuando se les pregunta qué es lo mejor de tener una docena de hermanos. Son tantos, con tan poca diferencia de edad, y unos y otros haciendo comentarios que me resulta difícil identificarles con su nombre. ¿Y lo peor? «Que tienes que compartir».

En realidad viven en dos pisos unidos. Juan Carlos y Mari compraron el segundo a la vecina conforme la familia se iba ampliando. «Estamos hipotecados como cuando nos casamos». Y se reparten en cinco habitaciones, con cuatro cuartos de baño, donde -según aseguran los chicos- no tienen ningún problema de turno. Todos del Real Madrid y muy organizados, se reparten las tareas. Cada uno tiene asignada una función. Si no fuera así, el matrimonio lo tendría muy difícil para salir adelante.

Muchos se echarán las manos a la cabeza, pero «para nosotros no eres más feliz por tener más dinero o prestigio, cada uno elige y respetamos a quienes no quieren tener o sólo tienen uno». De hecho, Juan Carlos recuerda que cuando comenzó su proyecto de vida con Mari se hubiera quedado con tres. No fue así y «somos felices».

La lavadora funciona de día y de noche. Las 24 horas. Como el timbre de la casa y el teléfono que no paran se sonar. Pañales de diferentes tamaños, quince barras de pan al día, cajas y más cajas de leche y, sobre todo, muchas galletas. «Las de Bob Esponja», dice uno de los pequeños. Prácticamente cada año han estado celebrando un bautizo o una comunión. Tienen a niños en Infantil, en Primaria, en Secundaria, en Bachiller... La hora mejor para estudiar es la siete de la mañana. «La casa está tranquila».

El estudio señala que los ingresos de las familias más numerosas ascienden al mes a 2.479 euros, frente a los 2.549 en gastos. Y «porque me gustan los niños» es el principal motivo por el que deciden ampliar la descendencia.

Juan Carlos trabaja en una empresa de transporte, junto a uno de sus hijos y aunque no se quejan, como ayudas no reciben ningún trato especial. Para hacer la fotografía del reportaje nos piden que tengamos paciencia a la hora de juntarles, lo mismo ocurre cuando quieren hacer alguna salida.

Maduros para la edad que tienen, el padre asegura que la «competencia» está entre ellos. Es decir, «se espabilan y no están tan protegidos». No hay comidas especiales, ni horarios diferentes aunque cada uno tiene su personalidad. Dicen que David es el «más travieso» y Marcos, «el payasete», además del músico de la familia. No se corta un pelo y saca la guitarra, -comenta con sorna que no le importaría actuar con Paco de Lucía, Camarón o Alejandro Sanz- mientras su hermana Marta llega con el cochecito y la muñeca que le han traído los Reyes Magos. El nieto hace lo propio con su moto.

También está el «empollón» y la «dulce» de la casa que, parece ser que se encargará de sus padres cuando se hagan mayores. «Podemos hacer turnos», apunta como mejor opción una de las hijas. «¿Qué quieres, que nos volvamos locos de casa en casa».