Salvador Sostres: «...Esas vaginas que no huelen a ácido úrico»

El Defensor del Menor investiga los comentarios sexistas que el escritor hizo delante de niños en un plató de Telemadrid antes de salir a antena

YOLANDA VEIGA

En televisión ha habido 'pilladas' grandiosas. Como ésa de Matías Prats vociferando: «¡Pero, ¿esto qué es?!» porque no entraba una conexión con Michel, o la de J.J. Santos despotricando contra «la puta FIFA de los cojones»... Tuvieron su gracia.

Otras simplemente resultan bochornosas, por mucha guasa que se le quiera poner al asunto. El escritor y periodista Salvador Sostres fue ayer diana de las críticas al filtrarse en internet unos comentarios suyos sexistas y xenófobos grabados en un plató de Telemadrid antes de salir a antena. El pasado jueves Sostres, que se hizo popular por sus intervenciones en 'Crónicas marcianas', acudió como invitado al espacio de debate político y de actualidad 'Alto y claro' que conduce Isabel San Sebastián en la autonómica madrileña. La presentadora aprovechaba los minutos previos al arranque del programa para proponer a sus invitados dos posibles temas de debate: el último anuncio de la lotería o el desfile de lencería de Victoria's Secret.

Y Sostres se desató: «Las chicas jóvenes de 17, 18 y 19 años, que es ahí donde está la tensión de la carne (...) esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que están limpias, que tienen este olor a santidad (...) de primer rasurado...», se explayó mientras los contertulios -entre ellos, Alfonso Ussía- le reían la 'gracia' y San Sebastián le cortaba con un: «Como te vea acercándote a mi hija te mato». Luego la periodista le emplazó a callarse porque, aunque no estaban en directo, había niños visitando el plató y se dirigió a los chavales, que eran de Marruecos, de Cádiz y de Cataluña. «¿Esto es un colegio o una ONG?», continuó en el mismo tono de descalificación Sostres. Y retomó la bochornosa retahíla: «esta carne que tocas así y rebota (...)»

Isabel San Sebastián, cada vez más seria, le llamó nuevamente la atención -«tú estás enfermo, macho»- y le recordó que había menores. «Son de Rabat, no te preocupes, allí van sueltas ya...», fue el colofón. Segundos después se encendía el pilotito rojo y la mesa de debate saludaba a la audiencia.

Esos cuatro minutos previos nunca se vieron por televisión pero ayer se filtraron a internet, provocando una cadena de reproches. El Defensor del Menor de Madrid ha abierto una investigación porque «ese señor ha hecho unas afirmaciones que a cualquier persona con dos dedos de frente le sonrojan». A su juicio, «alguien que crea opinión no puede verter ese tipo de opiniones», aunque ha recordado que «no ha habido delito». También se pronunció sobre la polémica el Instituto de la Mujer para denunciar la actitud «machista y xenófoba» de Sostres.

San Sebastián «pasa»

Desde UGT pidieron incluso el veto del tertuliano, pero fuentes de Telemadrid explicaron ayer a este periódico que «la cadena no puede entrar a juzgar conversaciones en el ámbito personal y en el ejercicio de la libertad de expresión». Lamentaron que «se haya intervenido una conversación privada para hacerla pública de manera ilícita» y advirtieron de que actuarán «en consecuencia» -en consecuencia de la filtración, no de las palabras de Sostres-.

Isabel San Sebastián eludió la polémica con un: «Paso, paso, paso. Yo no quiero saber nada. Hay cosas más importantes en el país». Y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, no entró en valoraciones porque «es una conversación privada».

Mientras caía el chaparrón, salió Sostres a defenderse: «Es un atropello y una indecencia que una conversación privada se haya sacado al público por los trabajadores de Telemadrid». Aseguró no haberse percatado de la presencia de los menores y lejos de rectificar sus palabras, se reafirmó: «Me gustan las chicas jóvenes».

Sánchez Dragó -que también presenta un programa en Telemadrid- desató hace unos días otra polémica al contar en un libro que mantuvo relaciones sexuales con dos niñas de 13 años. Aunque luego precisó que se había limitado a narrar una «anécdota» convertida en «literatura».