Llíria, la losa de la crisis y el peso de la historia

La sombra de un cambio de municipio o de fusión con otro equipo planean sobre este grande del bàsquet español venido a menos Seis equipos forman la cantera del club edetano

P. HUGUETLLÍRIA.
Una canasta en el Pavelló Vell de Llíria. ::                             I. M./
Una canasta en el Pavelló Vell de Llíria. :: I. M.

Entrar en la sede del Club Bàsquet Llíria es como sumergirse en la historia del baloncesto valenciano. Una montaña de trofeos y decenas de fotos de los años 40, 50 y 60 recuerdan que esta entidad es algo más que cualquier otra. Mirar a la pista desde las gradas del Pla de l'Arc también produce una sensación especial. Hoy es un grande venido a menos con serias dificultades económicas. La directiva calcula que en marzo no podrá hacer frente a los pagos. La sombra de la desaparición, el drama que supondría cambiar de municipio o verse obligados a fusionarse con otro equipo son algunas de las posibilidades que ya no suenan extrañas.

Sus problemas son comunes a casi cualquier escuela o club valenciano del deporte que sea. Eso está claro. Pero pocos soportan el peso específico que significa la palabra Llíria en el juego de la canasta. Fundada en 1945, la entidad edetana compitió dos temporadas en la ACB, cuando se llamaba Ferry's. Sólo dos equipos más de la Comunitat pueden presumir de lo mismo, de haber jugado en la élite, pero es que en la capital del Camp del Túria apenas vivían 14.000 personas cuando logró el ascenso. Hace tres años bajó de la LEB (categoría de plata del básquet español) a la liga EBA. Desde entonces no consigue un patrocinador y ahora mismo coquetea con los últimos puestos.

El CB Llíria está formado por dos cadetes, tres júniors y dos senior. Este año no se ha podido formar un cadete y un senior femeninos. «Ahora mismo tenemos siete jugadores en el primer equipo que son de aquí», resaltan desde el club, que sólo se compara con el CB Gandia, otro grande que hace poco estaba en LEB. Al margen quedaría el Valencia, ahora llamado Power Electronics: otro club que lleva ahora una política de austeridad y cuya directiva tuvo que trabajar duro para encontrar un nuevo patrocinador tras el relevo de Pamesa.

La ciudad edetana es a nivel de cantera una de las más poderosas de la provincia, si se sumaran los equipos de la Escola de Bàsquet (infantiles, alevines, benjamines y preminis). Pero en el Pla de l'Arc reconocen una cosa: «Nos han comido el terreno». Poblaciones más pequeñas, como Godella y Almàssera se han convertido en dos sólidos viveros de jugadores. Estos dos pueblos de l'Horta gozan de la ventaja de su cercanía a Valencia; es mucho más cómodo que recorrer 30 kilómetros hasta el corazón del Camp de Túria.

«Necesitamos ayuda. Nuestra situación es muy complicada», lamenta José Luis Fayos, presidente del club. La primera puerta a la que ha llamado el CB Llíria es la de su Ayuntamiento, que aporta 18.000 euros al año. El alcalde, Manuel Izquierdo, aseguró que el Consistorio echará una mano al equipo «en la medida de lo posible». Pero este apoyo no llegará mediante un aumento de la subvención anual.

A cualquier comparación se le pueden plantear matices, porque cada pueblo es diferente. Pero, como ejemplos, L'Alcora ya recibía 30.000 euros de su Ayuntamiento en 2005. Y la Vila, 100.000 en 2009.

En liga EBA, cada equipo debe destinar unos 9.000 euros sólo para los cuatro desplazamientos a Baleares y 20.000 a gastos Federativos. Casi nada.

Los principales argumentos de la directiva son que el club «mantiene una infraestructura de escuela de baloncesto» y que el primer equipo «presta un servicio público», demandado por la fiel afición al baloncesto de la comarca. Llíria es conocida por sus bandas de música y por el básquet.

O por el básquet y la música.

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