Los libros pierden su sitio en las bibliotecas

Películas, series y documentales ya suponen más del 20% de los préstamos en la ComunitatLa cesión del libros se ha incrementado en cuatro años un 26% mientras que el préstamo de fondos audiovisuales ha crecido el 110%

BURGUERAVALENCIA.
Los libros pierden su sitio en las bibliotecas

Oír a alguien decir, hace 60 años, 'me voy a la biblioteca' era como decir 'voy a comer ternera', que sonaba a chino por lo poco habitual. Hace 30 años se inauguró la Biblioteca Municipal de Valencia, y en el colectivo vecinal se asociaba el recinto de la calle del Hospital con un lugar forrado de libros, enciclopedias oscuras y severas, mesas de madera y silencios de plomo. Pasa el tiempo; todo cambia. La tecnología se apropia hasta de las bibliotecas, que, a pesar de su nombre, son cada vez menos un albergue de libros y más de documentación audiovisual.

En las bibliotecas se siguen prestando libros a mansalva. Pero no sólo libros. En la Comunitat, el préstamo de documentos audiovisuales se ha incrementado en cuatro años un 110%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La tecnología conquista las estanterías. Actualmente, uno de cada cuatro préstamos efectuados en las bibliotecas valencianas no son libros ni revistas, sino documentos sonoros y audiovisuales.

Lejos de convertirse en espacios anticuados, los archivos que un día abrigaron a los bibliófilos son, hoy en día, espacios donde se consultan libros, pero también música, discolibros, películas, documentales... Y ya no se va a la biblioteca cargado de libros ni se vuelve de ella cargado de libros.

María lleva cinco años trabajando en la Biblioteca Municipal de Valencia. «Hay mucha gente entrando y saliendo. Vienen a por música, y películas, que se llevan un montón, a veces parece un videoclub. Los estudiantes están arriba, pero la parte de abajo está conquistada por lo audiovisual», señala María, quien comenzó a trabajar en el recinto ya en la era digital y explica que «ha cambiado todo mucho. Los dvd ocupan cada vez más espacio».

El incremento de préstamos en la Comunitat es de un 28,5%, 1,2 millones de cesiones más en 2008 que en 2004. El número de libros prestados se ha incrementado en 882.849, un aumento del 26% y representa en 2008 el 74,7% del total de los préstamos, mientras que cuatro años antes fueron el 76,2%.

El tráfico de documentos audiovisuales, sin embargo, crece un 110%, pasó de 506.724 préstamos en 2004 a 1.064.272 cesiones en 2008, el 18,6% de todas las cesiones, mientras que cuatro años antes eran el 11,3%.

Se han informatizado los recintos. En las 624 bibliotecas de la Comunitat se contabilizan más de medio millar de terminales informáticas de uso público, e igual número de ordenadores que realizan gestiones internas, y otras tantas impresoras y escáneres.

«La primera vez que yo entré aquí fue porque comencé el bachillerato, hace 22 años. Estudiaba en el Instituto Sorolla de Valencia, y para la clase de Música tenía que hacer un trabajo sobre el violín. Me senté ahí, donde ahora están ahora los cómics. Entonces estaba la Espasa-Calpe, y me copié el artículo del violín de punta a cabo. Ahora, para hacer ese trabajo, con internet no tendría ni que salir de casa, y si viniese aquí hay varios dvd que hablan sobre los instrumentos musicales», recuerda Ricardo Coret en la puerta de la Biblioteca Municipal, que celebra sus 30 años de historia y cuenta actualmente con 188.000 libros, una cantidad nada despreciable que continúa aumentando con el paso del tiempo. El crecimiento de otro tipo de fondos es mayor. Ya son 92.077 los documentos audiovisuales disponibles y 35.326 los soportes sonoros, un tercio de todos los fondos documentales de la biblioteca.

En las estanterías destinadas a lo audiovisual no sólo hay películas, que las hay en cantidad, sino que también se pueden encontrar documentales divulgativos sobre pintura, pedagogía, historia del arte, feng shui, cursos de idiomas para adultos y niños, documentales sobre las guerras mundiales o festejos populares que se celebran a lo largo y ancho del mundo. A las dos del mediodía, la cola ante la mesa de autorización de prestamos la componen una veintena de personas, de las que la inmensa mayoría carga con películas.