Los usos del plástico en todo el mundo se deciden en Paterna

Polymer Char, con sólo 14 trabajadores, ha creado una tecnología que permite a las extractoras de petróleo saber para qué sirve su crudo

JULIÁN LARRAZ

La diferencia entre Repsol, Total, Nipon Oil, BP, SK Energy, China Petroleum&Chemical Corporation, Petrochina, Japan Polychem Corporation, Asahi, Tokuyama y Polymer Char es que las diez primeras empresas son multinacionales del sector de la petroquímica con miles de trabajadores y una facturación estratosférica mientras que la última es una pyme de 14 empleados ubicada en el parque tecnológico de Valencia y que es vista por las 10 primeras con la empresa que les soluciona sus problemas.

La experiencia tecnológica permite a las grandes multinacionales convertir el petróleo en poliestileno con el cual las empresas transformadoras logran el plástico.

Sin embargo, estas macroempresas no eran capaces de asegurar con absoluta certeza las características exactas que tenía su materia prima. Ahí es donde entra la firma valenciana Polymer Char, una pyme tecnológica que ha logrado ser ya un referente para las principales firmas de la industria petroquímica. Sirva como ejemplo del prestigio mundial de esta firma que una de sus ingenieras, Raquel Úbeda, es la coordinadora del prestigioso congreso del plástico que se celebra este año en Shanghai.

Benjamín Monrobal, alma mater de la firma, es el ejemplo del camino silencioso hacia la tecnología por el que da sus pasos la Comunitat. La ausencia de empresas de I+D en Valencia le hizo viajar al extranjero para desarrollar sus conocimientos de ingeniería. Su vuelta a la Comunitat le permitió en 1992 emprender con la experiencia lograda en el extranjero y la cantera que genera la Universitat de València y la Universitat Politécnica de Valencia su personal proyecto.

La primera unidad

El primer desarrollo tecnológico tardó tres años en encontrar comprador. Éste pagó 105.000 euros por la primera pieza. «Pedimos un préstamo para empezar pero no nos hemos querido financiar con lo que no es nuestro», explica Monrobal que aplica el método cientifico para racionalizar recursos. Con una plantilla de 14 personas, (que a final de mes serán 16) ofrece un perfil empresarial sorprendente.

La gráfica de número de clientes, facturación o número de empleados es una línea recta que sube lentamente. Es de las pocas gráficas empresariales en las que una evolución de 18 años no permite ver cuando la economía ha pasado una crisis o una época de bonanza. Según Benjamín Monrobal esto es posible aplicando la mentalidad ingeniera y queriendo, como ha hecho para este año, subir el sueldo a los trabajadores.

También ayuda que sus productos son totalmente globales y que ahora chinos, japones y coreanos se encuentran más saneados económicamente que americanos o europeos. «Asia es ahora nuestro objetivo», explican desde Polymer Char que saben que su diminuto tamaño moviéndose entre gigantes es un handicap pero el deseo de ser fiel a una ética que se aleja de la especulación pesa más que el crecimiento exponencial.

A superar las limitaciones de la empresa, que en 2009 facturó 2,8 millones y que el 100% de sus productos fueron exportados, ha ayudado las subvenciones del Impiva. «El 20% de nuestros desarrollos tecnológicos han sido financiados por el Impiva. Este 20% no te hace llevar a cabo un proyecto pero, mientras lo estás haciendo, te anima mucho». El director general del Impiva, Daniel Moragues, visitó el pasado viernes la sede de 2.000 metros cuadrados de Polymer Char en Paterna y destacó que empresas como ésta «son un modelo a seguir que demuestra que es posible competir con los mejores a nivel internacional con los recursos con que se dispone».

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