Muchos honoris, pocas mujeres

La UJI ha otorgado este galardón en 30 ocasiones, sólo dos han sido féminas

PAQUI TERCEROCASTELLÓN.
Toledo impone el birrete a Adela Cortina, hace un año. ::
                             T. LOSAS/
Toledo impone el birrete a Adela Cortina, hace un año. :: T. LOSAS

El pasado 2 de diciembre el Paraninf de la Universitat Jaume I acogió la investidura como doctor honoris causa de Federico Mayor Zaragoza. Con él, han sido 30 las personas a las que la UJI ha entregado el título honorífico más importante que concede una universidad, el honoris causa.

Sin embargo, y es un mal común a todos las instituciones académicas, parece que lo de ser honoris causa es cosa de hombres. Sólo en dos de las 30 ocasiones en que la Jaume I ha otorgado tan magna distinción el honoris se ha escrito con nombre de mujer.

María Ángeles Galino, en Pedagogía, y Adela Cortina, en Ética, son las dos únicas mujeres a las que la UJI ha entregado su más alta distinción. El listado de nombres ilustres asociados a los honoris causa de la Universitat es largo y se inició en 1992 con la investidura de Vicent Sos Baynat, el geólogo que da nombre a la avenida donde se ubica el campus de Riu Sec y también a un instituto de Castellón.

Entre el ellos, Muhammad Yunus, que recibió las credenciales como honoris causa en Castellón un 26 de junio de 2006 y menos de cuatro meses después fue distinguido con el premio Nobel de la Paz «por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico desde abajo».

Nadie duda de los méritos de todos y cada uno de los honoris causa investidos por la Universitat Jaume I, ni de que sus nombres son referentes en el mundo de la ciencia y la cultura, ¿pero sólo dos mujeres en diecisiete años?

La profesora María Ángeles Galino Carrillo se convirtió el 8 de noviembre de 2000 en la primera mujer en recibir la distinción del entonces rector Fernando Romero. Galino ya estaba acostumbrada a ser pionera. No en vano, Galino fue la primera mujer en España en ocupar una cátedra universitaria por oposición libre.

Nueve años después, el 15 de enero de 2009, llegó el nombramiento de la segunda mujer como honoris causa. Fue la filósofa Adela Cortina. A pesar de que la Jaume I se ha caracterizado por su apuesta por la igualdad de género -en el primer trimestre de 2010 presentará su propio Plan de Igualdad-, en los honoris causa el equilibro aún está lejano.

Ni tan siquiera el hecho de que el rector, Francisco Toledo Lobo, apostase por la paridad en su equipo de vicerrectores tras su reelección en el cargo en 2006 ha servido para espolear la elección de féminas para el galardón. En estos cuatro últimos años se han nombrado a diez honoris causa, sólo Adela Cortina se ha colado entre nueve nombres masculinos: Pedro Barceló Batiste, Joan Costa, H.C. Muhammad Yunus, Valentí Fuster Gasulla, Peter J. Lang, V. Adrian Parsepian, Avelino Corma, Manuel Vicent y Federico Mayor Zaragoza.

Sin embargo, no es un caso excepcional de la UJI. La Universidad de Alicante nombró a su primera mujer como doctor honoris causa en 2006, después de que en 22 años hubiese elegido a 50 hombres para entregar la distinción.

La gerente de la Fundación Isonomía, Alicia Gil, considera que esta situación se explica por que «hasta ahora la ciencia ha sido una más de las áreas, junto a la economía, en manos de varones». Y, además, la universidad, continúa Gil, «es un reflejo de un modelo de sociedad masculinizado que legitima y perpetua la existencia de ese modelo de sujeto (varón) de poder».

Gil entiende que el plan de igualdad es el marco en el que se deberán «equilibrar situaciones como la de los honoris causa».

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