La maleza oculta los restos de la muralla islámica en el Carmen

Los vecinos alertan de la degradación de los muros defensivos de la ciudad del siglo XI y critican su abandono

PACO MORENOVALENCIA.
La muralla, escondida entre matorrales. ::                             JESÚS SIGNES/
La muralla, escondida entre matorrales. :: JESÚS SIGNES

Debería ser un jardín, aunque en los últimos dos años y medio la maleza ha crecido hasta lo insoportable. Los vecinos de la plaza del Ángel, la calle de la Cruz y la plaza de Santa Cruz tienen un tesoro oculto, datado en el siglo X y que todavía se sostiene en pie, aunque sea en precario. La muralla islámica languidece a la espera de su esperada recuperación.

«Cuando supimos que la fallera mayor es de la plaza de Santa Cruz tuvimos algo más de esperanza, aunque de momento no ha pasado nada». Yolanda llegó hace dos años y medio al Carmen para abrir un restaurante, muy cercano de donde vive. Desde entonces se asoma por la ventana de su casa para ver un solar abandonado y donde los matorrales crecen sin cesar.

La parcela es propiedad del Ayuntamiento y la Diputación. En uno de los laterales se levanta el lienzo de muralla islámica más grande que subsiste en la ciudad, aunque cada vez tiene peor aspecto. Del antiguo recinto amurallado de cuatro puertas apenas queda nada, salvo fragmentos en las calles Mare Vella y Salinas, entre otras. «Me han dicho que antes sí que limpiaban, al menos una vez al año, pero desde que estoy aquí no lo he visto».

«Hay varias versiones de lo que se va a hacer aquí, que si abrir un paseo desde las torres de Serranos, que si levantar un centro de día para personas mayores.» La falta de información también es motivo de crítica por el representante de la plataforma vecinal por la recuperación de la muralla. Josep Montesinos aseguró que la comisión mixta con la Conselleria para tratar estos asuntos no se convoca desde hace demasiado tiempo.

Mientras, el único consuelo de los residentes es que una colonia de gatos callejeros supervisada por voluntarios de la Protectora impide que las ratas se adueñen de la zona. Los felinos viven a la sombra de la muralla construida por Abd al-Aziz ibn Abi Amir. Al constituirse en taifa, la ciudad creció y se construyó otro perímetro defensivo, con tapial de hormigón con relleno de piedras de mediano tamaño y torres de planta semicircular. «Oler no huele, aunque eso nos llega desde las calles, por el alcantarillado, que el Ayuntamiento tiene abandonado como todo aquí».