Los islamistas detenidos en 2005 en Alicante querían atentar en Madrid

La Fiscalía sostiene que cinco de los arrestados reclutaban a jóvenes argelinos y financiaban la 'yihad'

MANRIQUE C. SÁNCHEZALICANTE.
Agentes de la Guardia Civil especializados en la lucha antiterrorista, en noviembre de 2005 en una calle de Alicante. ::                             ÁLEX DOMÍNGUEZ/
Agentes de la Guardia Civil especializados en la lucha antiterrorista, en noviembre de 2005 en una calle de Alicante. :: ÁLEX DOMÍNGUEZ

La provincia de Alicante es una de las principales bases logísticas y de reclutamiento de Al Qaida. La premisa que tantos expertos en ese fenómeno terrorista sostienen desde el 11-S y el 11-M ha quedado plasmada por primera vez en un documento oficial de la Fiscalía de la Audiencia Nacional al que ha tenido acceso este diario: el escrito de acusación contra la supuesta célula del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) desarticulada por la Guardia Civil hace poco más de cuatro años.

Aunque la 'Operación Gamo' se saldó con una docena de detenciones, sólo cinco acusados serán juzgados finalmente dentro de unos meses en la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. El Ministerio Público les acusa de preparar un atentado en un centro comercial de Madrid.

La fiscal encargada del caso atribuye a Said Bouchema, alias 'Salim', de 39 años, haber creado en Alicante un grupo de apoyo del GSPC, reconvertido después en Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI). Se trata del grupo que hoy en día mantiene retenidos a tres cooperantes españoles.

Este antiguo «simpatizante» del Frente Islámico de Salvación (FIS) se valió supuestamente de su «larga permanencia en la ciudad y de la autoridad que como hombre religioso» ejercía entre la comunidad argelina para reclutar adeptos. «Por un lado canaliza el envío a Argelia de gran cantidad de objetos robados y documentos falsificados, a la vez que realiza una labor de captación entre los jóvenes refugiados argelinos, a los que insta a practicar la religión o les ayuda enviándoles dinero a la prisión cuando resultan detenidos o tienen problemas», relata la acusación pública.

La investigación sostiene que el objetivo ideológico-político de la célula liderada por Bouchema era «implantar la 'Sharia' (Ley islámica) en los países árabes en general y en particular en Argelia (...) mediante la 'yihad' (Guerra Santa)».

A las órdenes de Salim estaban, siempre según la versión de la Fiscalía, su «hombre de confianza», Lyes Sihamida, alias 'Ilias', Salim Zerbouti, Khaled Bakel y Soufiane Sadji. Todos ellos se encuentran en libertad provisional a la espera de que se celebre el juicio. Los últimos cuatro imputados, como ya informó LAS PROVINCIAS, fueron excarcelados hace casi dos años.

Una vez constituida, la célula alicantina fijó los objetivos: «conseguir materiales para la fabricación de artefactos explosivos con los que cometer en el futuro atentados». Y no cualquier atentado, sino uno de proporciones descomunales, que inoculara el terror en la sociedad occidental, especialmente la española, como lo hizo la matanza en los trenes de Atocha.

La acusación pública sospecha que pretendían volar el Corte Inglés de la calle Princesa en Madrid. La fiscal se basa en las declaraciones de un testigo protegido de la investigación, domiciliado en Granada. «Bakel le comunicó (en diciembre del 2004) que tenía 100 kilos de explosivos pero necesitaban más porque iban a hacer un 'trabajo' en el Corte Inglés de Princesa de Madrid».

No existen más referencias en el escrito facilitado ayer por la Fiscalía a dicho plan, pero sí un breve extracto cronológico de los encuentros mantenidos por el presunto terrorista y el citado testigo y las conversaciones entre ambos intervenidas por la Brigada de Información de la Guardia Civil.

Esas citas se producen entre el 5 de febrero y el 21 de marzo del 2005 en diferentes establecimientos públicos de Alicante. Participan en las sucesivas entrevistas a otro de los procesados, Lyes Sihamida, e incluso dos «individuos de etnia gitana».

En opinión del Ministerio Público, todas estas reuniones tenían como objetivo «conseguir explosivos» que el testigo A-1 obtendría «a través de dos personas de Granada, 'Tito' y 'Emilio', que tenían relación con las canteras ubicadas en la zona».

Mercurio rojo

Pero no hubo acuerdo y los presuntos terroristas decidieron explorar «nuevos contactos». Supuestamente, querían hacerse con un material llamado 'mercurio rojo', «que sería apto para la fabricación de bombas sucias y que pretendían utilizar como componente» para elaborar o potenciar la capacidad destructora de los artefactos.

En la búsqueda de ese elemento participaron presuntamente Sihamida y Bakel bajo la «inspiración» de su líder. Llegaron a proponerle el encargo a un argelino, de nombre Mustapha y residente en Dinamarca. Esas conversaciones, cuya traducción y posterior transcripción consideran erróneas los abogados de la defensa, se produjeron los días 15, 17 y 20 de octubre.

El 23 de noviembre, ante el riesgo de que la célula salafista estuviese en disposición de atentar, la Guardia Civil arresta a doce individuos, de los que siete han sido exculpados. En los registros de los domicilios de los acusados no se halló ni rastro de explosivo, pero sí decenas de aparatos electrónicos y joyas robados, documentación falsa y una máquina para clonar tarjetas de crédito.

La fiscal solicita inicialmente siete años de cárcel para cada uno de los cinco acusados. Además, pide un año y año y medio para Bouchema y Sihamida, por receptación y falsedad documental, respectivamente. El segundo de ellos y Soufiane se enfrentan, asimismo, a otros ocho años de cárcel por tenencia de útiles para la falsificación.

Alicante, cuna de islamistas

Alicante es una de las provincias clave para el terrorismo islamista. La comunicación directa y frecuente a través de ferris y la extensa colonia argelina residente son dos de los factores que llevan a la Fiscalía a sostener que España es «uno de los lugares preferentes de los islamistas que escapan de Argelia».

Ciudades como Alicante, según la acusación pública, «constituyen una de las bases logísticas» de este movimiento terrorismo internacional. Sus integrantes aprovechan los «negocios orientados a dar servicios» a inmigrantes argelinos para reclutar a futuros 'muyahidines'.

Amplio predicamento encontró en ese espectro de células el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), una escisión del Grupo Islámico Armado (GIA) mucho más radical y violento que éste.

Creado en 14 de septiembre de 1998, su máximo dirigente, el emir Hassan Hattad pretendía reorganizar bajo su seno «todas las redes islamistas europeas», señala la acusación. Su objetivo es la implantación de la 'Sharia' en los países árabes. El Corán como única base legal del ordenamiento jurídico.