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Zaza, del mosqueo a la selección

Zaza, del mosqueo a la selección

Marcelino quita hierro a la reacción del ariete tras su sustitución: «Simo no se pilló un calentón, hablé con él pero es que es un chaval súper majo» El valencianista vuelve a la 'azurra' un año después de su última convocatoria

TONI CALERO

valencia. Zaza es un volcán. Tampoco son necesarios demasiados partidos para percatarse de ello. Si le entran los goles, explota. Si no le entran, también. Es un jugador diferente, capaz incluso de corear las canciones de la Curva Nord en pleno partido. A Zaza le cuesta situarse en el término medio hasta para el rendimiento, y no hay más que ver su paso por el West Ham y el tremendo arranque goleador de esta temporada. Los tantos que le han devuelto por fin a la selección. A su 'azurra', la aspiración que parecía un imposible cuando aterrizó fuera de forma en Valencia hace casi un año y que ahora se ha hecho real.

El día que Gian Piero Ventura le reclutó para la selección casi 365 días después de su última convocatoria -15 de noviembre de 2016, contra Alemania-, Simone Zaza se mosqueó. Todo empezó con la imposibilidad de alcanzar el tope de Mundo, el de siete partidos consecutivos marcando con el Valencia, y siguió con un error de Paco Camarasa que encendió al de Policoro.

El delegado enseñó la tablilla con el '19' de Rodrigo Moreno y Marcelino rectificó cuando el hispano-brasileño asimilaba la sustitución. Camarasa cambió el '19' por el '9', el dorsal de un Simone Zaza combativo pero que ni siquiera gozó de oportunidades para marcar al Leganés. Al italiano le pesaba la falta de gol en otro día de fiesta en Mestalla. Se fue Zaza -ovacionado- al banquillo con cara de pocos amigos, pero tras el gol de penalti de Santi Mina, el ariete aprovechó el desconcierto para enfilar el camino a vestuarios. Todos intentaron frenarle, incluso Marcelino. Zaza intercambió pocas palabras con el técnico y poco después, regresó al banquillo para ver los instantes finales del duelo.

El mosqueo de Zaza fue evidente, pero nadie quiso avivar la polémica. El primer defensor, el entrenador, Marcelino: «Simo no se pilló un calentón, estuve hablando con él pero es que es un chaval súper majo. Lo verdaderamente importante es lo que dice el corazón. Está integrado, es respetuoso con el cuerpo técnico y sus compañeros, y estamos encantados con su trabajo. No hay problema alguno». Luego secundó el mensaje el capitán. «Al final los delanteros viven del gol, quieren marcar todos los partidos y ser protagonistas. Simo tiene ese carácter ambicioso y ganador y yo prefiero a que sea así a que sea pasota. En el vestuario gritaba como el que más y está contento. Está haciendo un año magnífico», dijo Parejo. El que enterró definitivamente la polémica fue el protagonista, Simone Zaza. Lo hizo a través de las redes sociales, con una imagen en la que aparece feliz, rodeado de compañeros y acompañada por un 'Amunt'.

La antesala del Mundial

Zaza se quedó cerca de la última convocatoria pero ha entrado en una que definirá el futuro de Italia en los próximos meses. La 'azurra' se juega el Mundial de Rusia contra Suecia, en un todo o nada a doble partido que se inicia el 10 de noviembre y acaba el 13, en San Siro. El valencianista tendrá que pelear por un sitio en el once con Belotti, Eder Martins, Gabbiadini e Inmobile, los delanteros elegidos por Ventura.

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