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Villalba renace detrás del telón

Fran Villalba. / vcf
Fran Villalba. / vcf

La presión sobre el canterano estuvo a punto de convertirlo en un prodigio fugaz

HÉCTOR ESTEBANVALENCIA.

Fran Villalba (Valencia, 11 de mayo de 1998) llegó al primer equipo del Valencia sin cubrir muchas etapas. Fundamentalmente aquellas que son vitales para cerrar el proceso de maduración óptimo de un niño futbolista. Villalba, llamado a ser el referente de la cantera de Paterna, ha visto como otros compañeros le han adelantado por la derecha cuando a él se le colgó el cartel de futura estrella. Primero fue Carlos Soler el que ocupó su espacio. Después llegó Lato y ahora es Ferran Torres el que acapara los titulares que emergen de la factoría de Paterna. Fran Villalba, aspirante a juguete roto por la presión, las prisas y las expectativas, se rehace en el Mestalla. El culpable, Miguel Grau, que le ha dado la confianza que hasta ahora nadie le había dado.

Nuno se llevó a Villalba de pretemporada cuando el chico era todavía un adolescente. Empezó a vivir el fútbol de mayores cuando su plaza todavía era escolar en la academia del Valencia. Hubo tanta prisa que hasta el propio jugador se creyó que tenía todo el camino hecho. Maravilló en aquellos partidos en Austria y después, cuando la crisis sacudió con toda su fuerza los intestinos del Valencia, el niño fue presentado como el mirlo blanco que iba a sacar al club de su desastrosa rutina. El tiempo ha demostrado que Villalba fue utilizado como el instrumento útil para esquivar debates y enmascarar la falta de profesionalidad en las decisiones del dueño. Neville echó mano de él y lo hizo debutar en Liga y Copa. Fue una de las medidas a la desesperada del presunto técnico inglés y la presencia de Villalba en la élite fue fugaz.

Tras la llegada de Ayestarán, el papel de Villalba pasó a un plano secundario y volvió a su lugar, al filial. Desde ese momento, hace ya casi dos temporadas, el canterano ha recorrido un duro camino por el desierto para volver a sentirse importante. Con Curro Torres en el filial perdió protagonismo durante la temporada pasada jornada tras jornada. En la última campaña, Villalba sólo jugó 820 minutos y su papel en la promoción de ascenso fue residual.

Una de las claves de la buena racha del Mestalla está en el fútbol de Fran Villalba

La llegada de Lubo Penev al filial tampoco le ayudó. El búlgaro, como persona, técnico y jugador es un perfil alejado del cariño y la comprensión. Cuando los resultados no salían lo primero que hizo fue cargar contra sus jugadores y Villalba fue uno de los primeros paganos de los caprichos y locuras de su técnico. Casi nunca hubo un partido completo para Villalba y en ocasiones incluso se quedó sin participar ni un solo minuto. La falta de protagonismo en el Valencia incluso le ha llevado a desaparecer de las convocatorias en las categorías inferiores de España. Durante este tiempo, el futbolista también ha ganado en fortaleza -era un jugador al que el físico le condicionaba- y junto a otros futbolistas se ha echado el equipo a la espalda para soñar con jugar otra vez los partidos de la promoción de ascenso.

En enero, Villalba estuvo a punto de salir rumbo al Sporting de Gijón para ponerse al servicio de Rubén Baraja, uno de los entrenadores que más ha entendido al futbolista valenciano. Al final se quedó en Valencia y Miguel Grau, el entrenador que sustituyó a Lubo Penev y que puso el orden necesario en el filial, ha depositado toda la confianza en el jugador. De los últimos ocho partidos disputados, Villalba ha jugado cinco completos, los mismos que en el resto de la temporada. El mediapunta ha marcado dos goles y desde su presencia constante en las alineaciones, el filial sólo ha perdido un partido. Villalba ha renacido desde detrás del telón.

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