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La víctima preferida de Kempes

La imagen más icónica de Kempes, publicada en LAS PROVINCIAS tras un partido ante el Sevilla en Mestalla en 1977. / j. penalba
La imagen más icónica de Kempes, publicada en LAS PROVINCIAS tras un partido ante el Sevilla en Mestalla en 1977. / j. penalba
El túnel del tiempo

PACO LLORET

Un golazo de bandera y una imagen para la posteridad. Una celebración convertida en ícono. Mario Kempes, la inconfundible melena al viento, festejando con expresión de júbilo un tanto cara a la grada del Gol Norte, el 'xicotet', como si quisiera abrazar a una afición enloquecida por lo que acaba de presenciar: una carrera desde el medio campo sorteando contrarios y culminada con un zurdazo tremendo que entra a media altura en la portería como una exhalación. Nadie podía parar a Kempes cuando se lanzaba a la carga haciendo gala de una verticalidad asombrosa, era imposible de detener. Aquella fue una jugada de fantasía y, probablemente, haya sido el gol más espectacular del 'Matador' en Mestalla en un encuentro liguero. Sucedió la tarde del 1 de mayo de 1977 y el Valencia arrasó al Sevilla por 4-0, con otro tanto del argentino, y un doblete del holandés Rep. Jornada memorable que llevó al éxtasis a la hinchada local. El graderío se cubrió de pañuelos blancos.

Aquella instantánea de Kempes lo dice todo. Esa imagen, que sigue vigente en la memoria colectiva, expresa con nitidez el reinado del cordobés y su elevación a los altares como ídolo venerado del valencianismo. La primavera del 77 le coronó como mejor artillero del campeonato y dejaba entrever que lo mejor todavía estaba por venir. La grandeza de esa fotografía es que constituye el mejor testimonio de una época de grandes partidos y fuertes emociones. En definitiva, momentos memorables que generaron felicidad gracias a un futbolista único e irrepetible, diferente, peculiar en todo. Por eso, es el centro del objetivo del fotógrafo, nadie le acompaña, ni compañeros entusiasmados ni rivales abatidos, solo se ve a Kempes que cubre el escenario. Nadie más aparece porque sale el único protagonista y su grito de gol. No resulta difícil imaginar el estruendo que envolvió ese fogonazo de inspiración. Un terremoto a gran escala sacudió Mestalla.

Por aquellos años, los duelos Valencia-Sevilla solían ser sinónimo de victorias cómodas locales acompañadas de un festival realizador, partidos para el divertimento, trabajo extra para el responsable del marcador. El club de Nervión fue uno de los rivales preferidos de Kempes al que marcó 9 goles, con tres dobletes, ocho de los cuales los logró en Mestalla -su sentido de la justicia también le llevó a marcar 9 al Real Betis-. Unos meses antes de su fichaje procedente de Rosario Central, los valencianistas despacharon a los sevillistas con un inapelable 3-0. El partido correspondía a la segunda vuelta del ejercicio 75-76 y la singularidad de aquel duelo, televisado en directo, fue que Johny Rep firmó los tres tantos, dos de ellos de penalti. El Sevilla reaparecía en Primera después de haber permanecidos tres campañas en Segunda División. El Valencia transitaba por mitad de la tabla a la espera de una profunda renovación de la plantilla con la llegada a la presidencia de José Ramos Costa.

El Sevilla siempre sufrió la voracidad de Kempes porque el argentino hizo nueve goles

El siguiente festín goleador de Kempes ante los del Sánchez Pizjuán tuvo lugar en la temporada 78-79. Consagrado ya como el mejor futbolista del mundo, firmó otro par de goles, uno de ellos en la transformación de un máximo castigo. El encuentro concluyó con el resultado de 5-2. El alemán Rainer Bonhof anotó otros dos goles y Daniel Solsona completó la goleada. En la campaña anterior, la 77-78, en la que Kempes obtuvo su segundo galardón como máximo goleador del campeonato, el Valencia se impuso al Sevilla por 3-0 y, de nuevo, marcó el argentino a quien acompañaron Ricardo Arias y Valdez. El gol del jugador de Catarroja trajo mucha cola. Enfadado por algunos silbidos, decidió celebrarlo de forma poco adecuada desafiando al público con un inoportuno corte de mangas. Esa reacción improcedente le costó a una fuerte multa.

El último doblete de Kempes al Sevilla tuvo lugar en un contexto muy diferente al de los anteriores. El duelo correspondía a la temporada 82-83 y la situación del Valencia era más que preocupante, clasificado en zona de descenso recibía, con el agua al cuello, la visita del cuadro andaluz en una jornada liguera entre semana. Sin embargo, Mestalla asistió, inesperadamente, al mejor encuentro de aquel campeonato y los valencianistas se impusieron por 4-0 con otros dos goles de Javier Subirats. Aquel incontestable triunfo fue un espejismo porque hasta la jornada final la posibilidad del descenso de categoría se convirtió en una amenaza demasiado real.

Hubo algunos duelos Valencia-Sevilla de marcadores más ajustado aunque los locales nunca bajaban la media de dos goles por partido y el triunfo siempre se quedaba en casa. El más laborioso tuvo lugar en la campaña 79-80 cuando el argentino Héctor Horacio Scotta adelantó a los visitantes. El Sevilla trataba de romper su mal fario en Mestalla pero no pudo lograrlo porque Kempes estableció el empate al filo del descanso y el paraguayo Orlando Giménez desequilibró la contienda en la reanudación. La primera etapa de Kempes en Valencia se cerró en la campaña 80-81 cuando fue traspasado a River Plate. En el choque ante los sevillistas de ese ejercicio, resuelto con un holgado 2-0, estuvo ausente por culpa de aquella lesión sufrida pocos días antes en el campo de Carl Zeiss Jena. Un lance fatal que iba a cambiar el destino.

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