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Fútbol | Valencia CF

El Valencia CF sólo retomará el nuevo Mestalla si enlaza varios años en Champions

Estado actual de nuevo Mestalla/ Jesús Signes
Estado actual de nuevo Mestalla / Jesús Signes

La presión del Ayuntamiento para que esté terminado en 2021 no preocupa a un club sin ingresos para finalizar la obra

H. E.Valencia

El consejo de administración del Valencia Club de Fútbol se reunió ayer en Singapur. Sobre la mesa había varias cuestiones. La primera de ellas, la forma de reforzar al equipo. El proyecto deportivo es fundamental para recuperar el plan de negocio. Los ingresos pasan sin duda por la entrada en la Liga de Campeones.

La Champions es la única puerta que tiene el Valencia para engordar la caja y acometer así las obras del nuevo estadio. El club no abordará el proyecto hasta que no encadene al menos tres o cuatro temporadas en la máxima categoría continental. Hasta ese momento el proyecto se ve inviable por la falta de ingresos. Ni la televisión, que ha incrementado de manera ostensible aunque menos de lo esperado la partida, sirve para aliviar la mala situación económica del Valencia.

La venta de las parcelas del viejo Mestalla son ahora mismo un deseo, por lo que no hay dinero para construir el estadio. El Valencia, en los últimos años, ha invertido decenas de millones de euros en la compra de jugadores con precios que estaba fuera de mercado. Esas cantidades han representado un lastre porque las posteriores operaciones de venta sólo han servido finalmente para equilibrar los balances.

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El plan que maneja el Ayuntamiento de Valencia es que en 2021 esté levantado el nuevo Mestalla y que dos años después se haya derribado el actual estadio. Una previsión que choca con la realidad. Además, los promotores que están obligados a levantar el hotel en el solar del nuevo Ayuntamiento defienden que hasta que el viejo estadio no sea derribado no ejecutarán el proyecto. La demora general malestar en el Consistorio valenciano, que ve con preocupación la actitud del club.

En el Valencia, en cambio, no hay prisas y la actual propiedad no se va a meter en un proyecto faraónico sin tener las garantías de que pueden terminar el nuevo estadio con la solvencia necesaria. Además, el club no cree que el Ayuntamiento que ahora preside Joan Ribó sea capaz de cerrar el viejo Mestalla y dejar al Valencia Club de Fútbol en la calle. Una medida de esas características provocaría un terremoto social en la ciudad, por lo que esa es la gran baza de los actuales gestores de la entidad.

Multa de Bruselas

Otro de los asuntos pendientes es cómo afrontar la reclamación de los casi 24 millones de euros por parte de la comisión de la Competencia de la Unión Europea. En el Gobierno valenciano son pesimistas sobre la petición de la cautelar y consideran que el tema acabará ante el Tribunal General de Luxemburgo a la espera de sentencia.

El consejo de administración celebrado en Singapur, donde viajaron el presidente de la entidad, Anil Murthy, además de los consejeros Juan Cruz Sol y Auxiliadora Borja, más el director general, Mateo Alemany, sirvió para abordar la situación del equipo y la disponibilidad de dinero para fichar de cara a la temporada que viene.

El presupuesto de la próxima campaña parte con un déficit que ronda los 60 millones de euros. El coste de la plantilla es elevadísimo y el club sigue trabajando para sacar a jugadores con una ficha altísima, como puede ser el caso de Negredo.

Además, la hoja de ruta incluye asumir riesgos como puede ser vender a Joao Cancelo a finales de la temporada que viene para que se incluya en el actual ejercicio y así poder equilibrar los números rojos que se prevén para el presente ejercicio.

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