Las Provincias

Valencia CF | Marcelino, el sargento de hierro

Marcelino García Toral es de esos técnicos que les gusta vivir a pie de campo el juego y no cesa de dar indicaciones a sus jugadores. :: AFP PHOTO/ JOSE JORDáN
Marcelino García Toral es de esos técnicos que les gusta vivir a pie de campo el juego y no cesa de dar indicaciones a sus jugadores. :: AFP PHOTO/ JOSE JORDáN
  • El Valencia desea con Marcelino volver a Europa y enderezar el vestuario

  • El acuerdo con el técnico asturiano se retrasó más de la cuenta aunque ambas partes daban por hecho que sólo quedaban algunos flecos por resolver

Se acabaron los donuts de chocolate para merendar en el aeropuerto de Manises antes de coger un avión justo 24 horas antes de jugar un partido. A Marcelino le obsesionan muchas cosas y a estas alturas ya deben saber los jugadores del Valencia CF que quien se quede el año que viene en Paterna se tendrá que ir mentalizando de lo que significa, si todo sale como está previsto, trabajar con un 'sargento de hierro'. Marcelino García Toral (Villaviciosa, Asturias, 14-8-1965) se va a convertir salvo giro imprevisto de los acontecimientos en el séptimo entrenador que opera en el Valencia bajo el mandato accionarial de Peter Lim (contando en esa lista a Pizzi, al que destituyó como requisito para la posterior compra).

Marcelino, por exigencia y obcecación en el trabajo, se le podría aproximar a cómo suele actuar en sus equipos Rafa Benítez, al menos en lo que a su etapa como valencianista se refiere, tan meticuloso e insistente con los futbolistas y a los que les supo sacar el máximo de jugo. Tiempo va a tener para demostrar su valía el técnico asturiano, cuyo compromiso con el Valencia estaría fijado al parecer en dos temporadas, siendo lo más probable que fuera, siguiendo la tradición que ha mantenido Meriton, un año más otro opcional en función también de la predisposición de unos y de otros. Bajo esa fórmula llegaron Pako Ayestarán y Cesare Prandelli, por ejemplo.

Anoche, al cierre de esta edición, el Valencia no había anunciado de manera oficial el acuerdo, pero lo cierto es que tanto una parte como otra desprendían a media tarde que la solución final era cuestión de horas, una vez resueltos eso sí algunas cuestiones de menor calado ya que en las negociaciones más gruesas había plena coincidencia. De hecho, las conversaciones y reuniones entre Mateo Alemany y Eugenio Botas, agente del entrenador, llevaban produciéndose desde hace bastantes días atrás, casi desde el mismo momento que se puso punto final al viaje a Singapur de los actuales gestores blanquinegros.

Allí, y pese a que José Ramón Alesanco lo tenía avanzadísimo y pactado con Quique Setién, el criterio de selección del director deportivo se sometió a un nuevo filtro en presencia del máximo accionista y el resultado del cónclave acabó por desviar totalmente la trayectoria de la primera intentona. Marcelino ofrece unas expectativas en cuanto al juego se refiere muy diferentes al manual de cabecera de Quique Setién, cuyo decepcionante y agitado final de temporada con la UD Las Palmas ha acabado por cercenar su llegada al banquillo de Mestalla.

Con Marcelino llegarán su segundo (Uría) y su preparador físico (Fernández), nada que ver con los cinco ayudantes que en su momento aterrizaron de la mano de Prandelli. El caché económico de Marcelino es alto pero su predisposición a asumir el reto de este cuarto proyecto de Lim ha sido magnífico, desde el mismo momento que recibió la llamada valencianista. De hecho, ha supuesto una continuidad ya que fue en su momento García Pitarch el primero que puso su nombre encima de la mesa para sustituir a Ayestarán. El impedimento de la normativa cerró el aterrizaje de Marcelino a principios de esta temporada.

Con Marcelino se pretende lógicamente y entre otras muchas cosas regresar a Europa. Su rendimiento en el Villarreal, al que incluso metió en Champions, es el mejor aval que tiene el preparador asturiano, consciente de que el Valencia está forzado a remodelar de manera profunda su vestuario, primero obligado por el fair play financiero y, segundo, por la necesidad de desprenderse de jugadores que pese a tener contrato ya han acabado un ciclo.

Pero con Marcelino lo que espera el Valencia es algo más. Es un hombre de cierto temperamento -eso implica a todos los estamentos del club- y creencias firmes en lo que al cumplimiento del trabajo y su concepción del juego se refiere. Principalmente de cara al vestuario. Y es este último aspecto el que también ha cautivado a los dirigentes del Valencia y a Lim, que con mayor o menos conocimiento de causa, se han dado cuenta de que la afición quiere disfrutar con el compromiso de unos futbolistas muy bien pagados pero que hasta ahora poco han demostrado.

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