Valencia CF

Betis - Valencia CF: El rodillo sigue pese al susto final (3-6)

Los jugadores del Valencia CF celebran los goles./AFP
Los jugadores del Valencia CF celebran los goles. / AFP

El Valencia se pone segundo en Liga con una goleada al Betis y varios despistes que le hicieron temer por la victoria

Toni Calero
TONI CALEROValencia

Seis goles necesitó el Valencia para ganar en Sevilla. Seis. Es difícil explicar cómo llegó a temer por la victoria cuando el Betis, que parecía muerto, marcó el 3-4 y comprimió el partido hasta llevar los nervios de Marcelino al límite. Después de los nueve zarpazos del Villamarín, y a bote pronto, la conclusión más firme, la tangible, es que el Valencia se mete segundo en la Liga y la posibilidad de alcanzar la Champions pasa a ser pieza central en los debates del valencianismo. Ese puesto, el segundo, no lo había tocado desde aquel arranque demoledor con Nuno en el banquillo. Ha llovido demasiado desde entonces y en estos últimos meses era sencillo imaginar una mejoría respecto a dos años de penurias y evidente que al equipo no le costaría ascender peldaños después de haber tocado fondo una y otra vez. Ese proceso, sin embargo, se ha completado a la velocidad de la luz con un entrenador capaz, y un vestuario, ahora sí, que quiere y está convencido de cada movimiento, de cada consigna. Si el Valencia le metió ayer seis al Betis es porque la actitud y la confianza, en el fútbol como en la vida, mueve montañas. Así se explica que llegue a la novena jornada sólo por detrás del Barça, y gritando su condición de invicto después de haber pasado por el Bernabéu y de recibir al Atlético de Madrid.

3 Betis

Adán, Barragán, Mandi, Feddal, Durmisi, Guardado, Fabián (Camarasa, m.67), Narváez (Tello, m.67), Joaquín, Sergio León (Campbell, m.77) y Sanabria

6 Valencia CF

Neto, Nacho Vidal, Garay, Murillo (Paulista, m.78), Gayá, Soler (Andreas Pereira, m.75), Kondogbia, Parejo, Guedes, Rodrigo (Santi Mina, m.69) y Simone Zaza

ÁRBITRO:
José María Sánchez Martínez (Comité Murciano). Mostró tarjeta amarilla al local Feddal (m.45) y a los visitantes Garay (m.46), Nacho Vidal (m.51) y Murillo (m.59)
INCIDENCIAS:
partido correspondiente a la octava jornada de La Liga, disputado en el Benito Villamarín ante 48.792 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Juan Márquez Medrano, exvicepresidente del Betis

Hasta el 0-4 que firmó Santi Mina, su partido en el Villamarín fue mayúsculo. No le faltó ni esa pizca de fortuna que vino a ver a Neto cuando Sergio León plantó el balón en los once metros para meter al Betis en el encuentro. El Valencia salvó el penalti y luego la inercia le llevó a la goleada. Marcó Rodrigo, el símbolo individual de la remontada espiritual y futbolística de su equipo. Y luego Zaza, impecable. Ese tanto del italiano aplacó el fuego del Betis, un arreón infernal que provocó el regreso a la grada de los resignados aficionados que volvían a casa con el 0-4 bien clavado.

El partido de antes de la locura lo fue cocinando el Valencia como se merece un buen guiso. Había soportado el terrible nivel de presión del Benito Villamarín y los vistosos compases iniciales de un Betis que recurría continuamente a Joaquín. No se deshizo el equipo ni cuando Parejo recibió el aviso de Marcelino por perder tres balones en menos de un minuto. Esa fina frontera entre la pausa y el riesgo que tanto gusta de frecuentar el madrileño. Es complicado saber si el Valencia había estudiado el guión del partido, pero lo cierto es que si esperaba al declive del Betis y que este se abriera de par en par, su idea se plasmó punto por punto. El trío de contragolpes previo al vendaval salió rana porque Rodrigo, ayer, empezó sin saber elegir. El peligro estaba, sí, pero en el ida y vuelta las camisetas verdiblancas también cercaban a Neto. El punto de inflexión fue el contundente disparo de Carlos Soler y la respuesta de Adán. Para entonces la afición bética, antes animando al ritmo de las melodías de Calamaro, ya se temía lo peor.

Más noticias

Fueron cuatro minutos de tormenta. Soler, Zaza, Guedes, Kondogbia... El Valencia añadió soldados a la causa con Guardado superado por delante de los defensas y un once, el Betis, incapaz de responder. Lo probó Soler, un veneno permanente cuando se arrima al área y luego Gayà encontró a Rodrigo para el error en la definición del delantero. Tan sólo transcurrieron unos segundos hasta la conexión Parejo-Rodrigo y una nueva ocasión perdida ante el asombro de Marcelino. El Betis se hundía. El balón se quedó a vivir en una zona tan próxima a Adán que el zarpazo valencianista era cuestión de tiempo. Por ejemplo, en el córner de Parejo que Kondogbia remató, imperial, completamente solo y con pericia de delantero. Picado, al palo largo. Abrir el marcador presenta siempre dos opciones: ampliar el botín o poner a salvo la ventaja. Y el Valencia que se presentó ayer en el Villamarín no quiso dar ni un paso atrás. Esa valentía, tan propia de los equipos de Setién, fue la virtud que iba a sentenciar al Betis.

El árbitro no vio el clarísimo penalti a Soler y el susto a Neto con Joaquín como protagonista sirvió de preludio para el golazo de Gonçalo Guedes. El portugués es uno de esos futbolistas que han elevado sensiblemente el nivel de la plantilla blanquinegra. Ya como internacional absoluto y titular claro, su golpeo amargó al Betis en el alambre del tiempo reglamentario. El descanso pilló al Valencia celebrando el golpe al rival, el que le servía en bandeja la segunda posición liguera.Setién no preparó ninguna revolución en el vestuario y la acción que pudo meter al Betis en un duelo perdido la conquistó Neto. Sergio León tiró mal el penalti y a los diez minutos la racha sin fin de Rodrigo. Seis partidos consecutivos marcando, ésta vez con un cabezazo. Aún fue mejor para el Valencia porque al festival anotador se unió Mina. Marcelino pensó en el futuro sentando a Jeison Murillo, soberbio desde el minuto uno hasta el 77, cuando dejó su sitio a Paulista.

La salida del colombiano desató la caja de los truenos: marcaron Campbell, Sanabria y Tello. En cinco minutos se metió el Betis en la pelea. Fue un momento inmejorable para calibrar la fortaleza mental del Valencia porque el Villamarín se movía y nadie con la camiseta de la senyera era capaz de poner pausa. Superados esos momentos de incertidumbre, el Valencia aprovechó los lógicos espacios en la defensa rival y ahí sí se acabó la historia. Zaza fusiló a Adán con la zurda y Pereira redondeó la goleada con un preciso lanzamiento a la escuadra izquierda. Por fin respiraron los futbolistas y Marcelino. El sábado otra batalla. Contra el Sevilla. Con un buen colchón y Mestalla de aliado. El rodillo sigue pese a los sustos.

Temas

Fútbol

Fotos

Vídeos