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Fútbol | Valencia CF

El Valencia CF derribará parte de la grada del nuevo Mestalla

El terreno se excavará más para dar verticalidad y acercar al público. Meriton cree que la gran fuente de financiación es la venta del actual estadio y añade que levantar el nuevo es un compromiso pero no una obligación

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El diseño del nuevo estadio del Valencia se sustenta en dos aspectos clave: hundir todavía más el terreno de juego y derribar parte del graderío ya levantado, el que afecta principalmente al tercer anillo. El objetivo que se persigue es reducir en unas 20.000 localidades el aforo previsto en el proyecto original y mantener la atmósfera que se vive en el actual Mestalla, uno de los grandes empeños de Peter Lim.

El dibujo del nuevo estadio existe. El arquitecto Mark Fenwick ha cumplido con su tarea y el dibujo, la enésima postal que espera el valencianismo se guarda bajo llave. La próxima junta de accionistas puede ser el escenario escogido para que la imagen del nuevo coliseo florezca, o al menos que se den pistas del nuevo Mestalla.

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La actual estructura de hormigón ubicada en la avenida de Les Corts Valencianes se ha convertido en un mastodonte que no sirve para el nuevo proyecto, que va a sufrir un rediseño importante.

El primer paso es hundir todavía más la cota del actual terreno de juego. Como ejemplo podría servir el Camp Nou, que desde la fachada exterior no traslada la imagen de profundidad que se experimenta al entrar en el estadio. El objetivo de bajar el terreno de juego persigue eliminar la pista de atletismo proyectada en el boceto original y ganar graderío por la parte de abajo para acercar todavía más al aficionado al césped. Meriton quiere que los jugadores perciban el mismo calor de la afición que ahora mismo tienen en Mestalla. De la misma manera, ese aliento es presión para el equipo rival. Uno de los aspectos técnicos que habría que tener en cuenta en este caso sería la posible aparición de agua subterránea, lo que complicaría la obra.

Reducción del aforo

La otra clave es la reducción del aforo. El proyecto original contemplaba una grada para 75.000 espectadores. El paso del tiempo ha demostrado que es imposible que el actual Valencia cuelgue el cartel de no hay billetes en un estadio con esa capacidad -el número de abonados ronda los 36.000-. Además, el tirón del club en ningún caso se parece al del Real Madrid o el del Barcelona, por lo que el plus de aficionado turista tampoco se contempla.

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Al excavar el terreno de juego y aumentar las gradas por abajo y acercarlas al césped, hay que recortar por arriba. El tercer anillo es la clave y el nuevo proyecto contempla la demolición de parte de este graderío, el más numeroso en asientos del proyecto. El Valencia necesita restar 20.000 localidades de la actual estructura. Más si se suman nuevas gradas en el anillo inferior.

La obra exige un presupuesto importante. Ni es barato excavar ni derribar parte de lo ya construido. El proyecto necesita parte de cero en el aspecto económico. En uno de los puntos en los que más se va a abaratar el coste es en la fachada y en la cubierta. La propiedad del club quiere huir de cualquier elemento ornamental que aporte poco contenido a la obra y cuyo único fin sea el de engordar el presupuesto de gasto. Aquella cubierta metálica que simbolizaba la ciudad de Valencia se va a quedar en una figuración virtual y se apuesta por una más barata. La fuente de financiación para ejecutar el proyecto pasa ahora mismo por la venta de las parcelas del actual Mestalla. En su día Vicente Soriano apuntó que las tenía vendidas por 250 millones de euros. Hay inversores interesados en las pastillas urbanísticas aunque no hay nada cerrado. La opción de contar con un operador se diluye. El club entiende que es complicado que una multinacional invierta ahora en el estadio del Valencia. Además, Meriton cree que el estadio es un compromiso, no una obligación.

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