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El Valencia CF se fija un plazo de dos años para equilibrar el gasto en la plantilla

José Ramón Alesanco y Mateo Alemany, juntos en el entrenamiento de ayer en la ciudad deportiva. / jesús signes
José Ramón Alesanco y Mateo Alemany, juntos en el entrenamiento de ayer en la ciudad deportiva. / jesús signes

El club intenta cerrar la operación con el Inter de Milán para fichar a Jeison Murillo antes de lanzarse a por otro central

TONI CALERO VALENCIA.

Trabaja el Valencia para darle un equipo competitivo a Marcelino García Toral pero al mercado acude, por tercer verano consecutivo, con muchas limitaciones. No es ningún secreto que Meriton lleva tiempo avisando de que los problemas económicos iban a repercutir en la composición de la plantilla y según sus cuentas, el año que viene será más de lo mismo. Desde el Valencia apuntan a que llevará dos años -éste y el que viene- equilibrar el gasto de la plantilla porque anteriormente se pagaron futbolistas a precios desorbitados, con los consiguientes sueldos, que además no han dado el rendimiento que se esperaba de ellos.

Afronta el Valencia un déficit para el presente curso de unos sesenta millones de euros y los técnicos están obligados a acertar prácticamente en todo, ya que el plan de Meriton pasa porque el equipo consiga llegar a Europa y vuelvan a subir los ingresos que provienen directa o indirectamente de las competiciones, por ejemplo, los de televisión.

En la 2015-2016 salió Nico Otamendi, un puntal del primer proyecto de Peter Lim en el Valencia, por 45 millones. El verano pasado se sucedieron los traspasos de jugadores importantes. El de Paco Alcácer (treinta millones más dos en variables), el de Mustafi al Arsenal por unos 40 'kilos' y el de André Gomes, que sólo en cantidades fijas supuso 35 millones más otros 15 en variables de fácil ejecución y 20 más que se antojan casi imposibles. Sólo con esas cuatro ventas las arcas del Valencia ingresaron 150 millones fijos, pero Meriton asegura necesitar más para volver a empezar.

Alemany, como director general, se enfrenta al reto de construir una plantilla potente intentando jugar con las salidas, de las que va a ingresar más bien poco. De hecho, hasta ahora, el Valencia se ha centrado en deshacerse de esos jugadores que no contaban para Marcelino y que además representaban un gasto demasiado elevado, casos de Enzo Pérez y Diego Alves. Entre los dos traspasos apenas ha ingresado unos tres millones de euros, pero el club defiende las ventas como mal necesario para liberar espacio en las cuentas del fair-play financiero.

Los siguientes en salir deberían ser Álvaro Negredo y Aymen Abdennour. En conjunto, los dos jugadores suponen un gasto anual para el Valencia de 22 millones de euros. Con el primero está el interés del Besiktas y la espera del vallecano para encontrar acomodo en la Liga o la Premier League. El club confiaba cerrar la salida de Negredo (a poder ser, incluyendo una opción de compra) cuanto antes, pero la voz del delantero está retrasando la operación con el Besiktas, que dio el paso de admitir el interés públicamente. Abdennour tampoco tiene sitio y el Watford inglés quiere hacerse con sus servicios, pero tampoco será sencilla de negociar la salida del central tunecino.

No hay duda de que en el momento se oficialicen las marchas de Negredo y Abdennour el club tendrá más margen de maniobra para satisfacer los deseos de Marcelino. Lo primordial está claro y en eso todos coinciden: son necesarios al menos dos centrales y un mediocentro. Una de las plazas del centro de la zaga está reservada para Jeison Murillo. Las negociaciones con el Inter de Milán (el nombre de Abdennour está sobre la mesa) ya se iniciaron y tanto el futbolista como Marcelino han dado el visto bueno para concretar el pase. El club también, y por ello admite que es una opción real.

Concretar el fichaje de Murillo supone para Marcelino contar con dos centrales que apuntan claramente a la titularidad (Garay y el colombiano) y el canterano Javi Jiménez aparece como recambio. Aún faltaría, como mínimo, otro hombre para que entre en el puzzle de la defensa. Y en club tienen claro que esa pieza es clave para el técnico.

Representantes del Inter, según 'La Gazzetta dello Sport' se desplazaron el jueves a Valencia para cerrar el trato. La intención es que Murillo (25 años, internacional) llegue cedido y haya una opción de compra sobre él la próxima campaña. A Marcelino le convence la contundencia del colombiano, que estas dos últimas temporadas ha jugado en el Calcio pero anteriormente pasó por el Cádiz, Las Palmas y el Granada, por lo que la adaptación a Valencia y la Liga sería sencilla.

En las últimas horas se han ido sucediendo las reuniones entre los responsables del club de Mestalla. El jueves hubo cónclave en la sede con Alemany, Alesanco y Anil Murthy. Luego se marcharon a comer el director general y el presidente. Finalmente, Alemany trasladó a Marcelino todas las novedades. Es evidente que el asturiano necesita que haya avances y cada vez está más metido en la planificación. De hecho, su agente Eugenio Botas también se reunió con Alemany para saber la marcha de las operaciones.

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