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Paco Lloret: «El Valencia debería haber fortalecido sus señas de identidad»

Pablo Salazar, Paco Lloret, Martín Queralt y Héctor Esteban. / j. s.

Presidentes, directivos y jugadores de diversas épocas profundizan sobre la transición que ha vivido la entidad en los últimos años y el valencianismo recuerda a Ortí durante la presentación del libro 'Bronco y copero' de Paco Lloret

J. CARLOS VALLDECABRES VALENCIA.

Disfrutar del presente y soñar con ganar al Barça el domingo, preparar el futuro pero nunca perder la esencia del pasado. Esos preceptos fueron, en definitiva, los que calaron ayer en una salón abarrotado del Ateneo Mercantil donde se respiró valencianismo por los cuatro costados. El motivo de esta reunión de personas con profundo sentimiento blanquinegro fue la presentación que LAS PROVINCIAS hizo del libro 'Bronco y copero' escrito por el periodista y columnista de este diario, Paco Lloret. Allí se dieron cita desde ex presidentes del club como Francisco Roig y Agustín Morera, hasta míticos exjugadores como Juan Sol, Roberto Gil y Paquito, por ejemplo.

Conducida por el jefe de Opinión del periódico, Pablo Salazar, y con la aportación del jefe de Deportes, Héctor Esteban, y quien fuera directivo y también presidente de la Fundación, Martín Queralt, se profundizó en las entrañas del valencianismo para descubrir la transición que ha vivido la entidad. Y por supuesto, una de las voces más autorizadas fue el propio autor del libro. Lloret trufó de anécdotas el encuentro mientras Queralt aguijoneaba con su discurso los peligros del vacío en el que se ha metido de lleno el fútbol. Unos y otros coincidieron en señalar el actual déficit oficial en clave valencianista. «El club debía haber fortalecido sus señas de identidad. No puedes ser del Valencia cuando eres campeón y no serlo cuando van mal las cosas. Es una asignatura pendiente. A veces el club, a sus aficionados, lejos de transmitirles el sentimiento de lealtad, les ha ofrecido un espectáculo pero no siempre se puede conseguir. La cultura de club no debería ser sólo un eslogan sino una práctica».

El mensaje, dirigido principalmente al consejo de administración actual (una lástima la ausencia de Anil Murthy), lo recogió el directivo Juan Sol. Testigos directos de esa evolución que experimentan los equipos son los exjugadores que se dieron cita. Estuvieron Voro, Fernando Giner, Juan Sánchez, Bossio y Cañizares. No se lo perdieron tampoco Enric Morera, presidente de Les Corts, y la concejala Maite Girau, sentada junto al presidente de honor del Levante, Francisco Fenollosa. Entre el público también se pudo ver a José Luis Zaragosí, Miguel Zorío, Vicente Silla, Blas Madrigal y Juanjo Rodri; además de Chema Sanz, ayudante de Marcelino.

El libro, que recoge experiencias relatadas en el periódico (sección El Túnel del Tiempo), rescata aspectos de la historia del Valencia, de un fútbol que como apuntó Martín Queralt «ya no existe». Fue el exdirectivo uno de los que más profundizó en el cambio estructural. «Hay una esquizofrenia evidente -apuntaba sobre el resurgir del equipo-. Los que han vuelto son los jugadores, la institución no volverá. Es otra cosa. Es producto de la época. El Valencia ha pasado a tener amo. El Valencia, que era una institución profundamente enraizada en esta sociedad, no volverá como institución».

Sirvió de ejemplo a todo ello la manera que manejan los clubes de la Premier su nueva condición, con dueños extranjeros pero siempre respetando la esencia de los equipos. Se puso en valor la aportación de los futbolistas de la tierra y Queralt recordó que Víctor Espárrago, en su día, prefirió no renovar por el Valencia una cuarta temporada porque los jugadores no mantenían esa buena relación que les hacía ser, además de compañeros, amigos.

El valencianismo recuerda a Jaume Ortí

No estuvo presente pero sin duda fue uno de los personajes blanquinegros al que más se le echó en falta. Jaime Ortí, en un delicado estado de salud, fue objeto de amplio reconocimiento por parte de los presentes. Su carácter afable y sobre todo su pasión por el valencianismo fueron las virtudes más comentadas del expresidente del Valencia. «Tiene el afecto y el respeto de todo el valencianismo. Jaume fue pero también hubiera sido un presidente ejemplar para el club, pero más propio de la época posterior a la conversión en Sociedad Anónima», confesó Martín Queralt. Contó Lloret una anécdota que tuvo al exdirigente como protagonista, resaltando al respecto que se trata de «un hombre muy humano y que siempre ha mantenido el mismo discurso, y eso es síntoma de grandeza».

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