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Fútbol | Valencia CF

Un triunfo con sangre y sudor

Bossio con la cabeza vendada, junto a Gerardo en el Camp Nou./Manuel Lloret
Bossio con la cabeza vendada, junto a Gerardo en el Camp Nou. / Manuel Lloret

El uruguayo jugó casi media hora con la cabeza abierta y con la camiseta ensangrentada para colocar a su equipo a tan sólo un punto del líder. El Valencia asaltó el Camp Nou hace treinta años con Bossio como estandarte

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Hace hoy treinta años, el Valencia CF ganó en el Camp Nou. Arroyo marcó el único gol del duelo. Un partido para espartanos que dejó una imagen para la historia. "Bossio, corazón de león", tituló LAS PROVINCIAS. El uruguayo jugó casi toda la segunda parte con un aparatoso vendaje en la cabeza tras abrirse la ceja al chocar en un salto con un adversario. Cinco puntos de sutura. La camiseta blanca manchada de sangre como icono del asalto al Camp Nou.

Bossio, que era el capitán de Uruguay en el Mundial 86 de México, se enroló en el Valencia para recorrer la travesía por el desierto de la Segunda División. Aquella victoria del recién ascendido en Barcelona situó al Valencia como segundo en la tabla, invicto y a sólo un punto del líder, el Real Madrid.

El Valencia estaba entrenado por Di Stéfano y compareció con seis valencianos en el once titular: Revert, Voro, Nando, Fernando, Subirats y Fenoll. El equipo tenía importantes bajas, como las de Arias y Giner en defensa, y Bossio, un mediocentro defensivo, tuvo que emplearse en una posición que no era la suya.

En el minuto 66, en un salto con dos contrarios, se abrió la ceja. «No sé con quien me golpee, era un jugador rubio: Schuster o Roberto...», señaló el uruguayo, que fue atendido por los médicos del Valencia y del Barcelona en la banda. Di Stéfano optó por sustituir al jugador pero el charrúa, que se caracterizó siempre por su coraje en el campo, pidió volver al verde: "Es algo que caracteriza a los jugadores con temperamento. No tenía mareos ni dolor a pesar de la sangre y marchándome al vestuario no iba a arreglar nada. Por eso salí corriendo y le pedí al entrenador que no hiciera el cambio".

La imagen de Bossio ensangrentado fue la de la victoria del Valencia. El portero Antonio, fichado del Parla la temporada anterior, se hizo gigante ante la ofensiva blaugrana. Nando, que se enteró a la hora de la comida de que iba a ser titular, secó a Carrasco y Voro fue un titán ante Lineker. Arriba, el potencial ofensivo se dejó en manos de la inspiración de Subirats, Fernando, Ciraolo o Fenoll. Al final marcó Arroyo, que ya tenía tres tantos en su cuenta en las cuatro primeras jornadas. El Camp Nou mostró su desencanto con el juego de su equipo. "Los equipos no se hacen campeones por real decreto", señaló Di Stéfano en la rueda de prensa ante la previsible superioridad azulgrana.

El argentino siempre defendió que el Valencia que él gestionaba era "un equipito" que después de esa jornada se puso con siete puntos y tres positivos en la clasificación. El Valencia ganó el siguiente partido en ante el Real Murcia en Mestalla (2-0) y a partir de ahí, cuando ya se suspiraba por metas mayores, encadenó cuatro derrotas consecutivas. El Valencia terminó la campaña en la posición decimocuarta, con 33 puntos, tres por encima del descenso.

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