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Valencia CF | La sociedad inversora de Peter Lim pierde más de 42 millones en 2016

Peter Lim en una de sus visitas a Mestalla junto a su esposa Cherie. :: jesús signes
Peter Lim en una de sus visitas a Mestalla junto a su esposa Cherie. :: jesús signes
  • La crisis inmobiliaria en Singapur y el 'brexit' en Reino Unido ralentizan el negocio de Rowsley, una de las principales empresas de magnate

valencia. Hace unos días, Rowsley Ltd, la sociedad inversora del dueño del Valencia, Peter Lim, comunicaba a la Bolsa de Singapur un 'profit warning' para anunciar pérdidas al cierre del ejercicio de 2016. Unos números que tenían que hacerse públicos antes de que terminara febrero y que han florecido este fin de semana con un dato demoledor: la sociedad tiene unas pérdidas neta atribuible de 42,6 millones de euros. Los gastos totales han excedido a los ingresos en el año y este uno de los indicadores más fiables de la capacidad de gestión. No son buenos los tiempos que corren para algunos de los negocios que controla el magnate de Singapur. La causa principal de la pérdida de 42,6 millones de euros es, según reconoce la propia empresa, la pérdida de valor de sus activos.

Los negocios del dueño del Valencia no marchan. Por un lado, sus inversiones inmobiliarias zozobran por la crisis que vive el sector en Singapur. Además, sus negocios de restauración en Inglaterra vinculados al mundo del fútbol no avanzan según lo esperado. El 'brexit' ha torpedeado todas sus previsiones. Unos negocios de hostelería en los que va de la mano de exfutbolistas del Manchester United como Gary Neville y Ryan Giggs. Las pérdidas de la sociedad inversora de Lim son fruto de la mala marcha de tres negocios. El deterioro contabilizado es de 49 millones de euros, aunque son en realidad dos los que acumulan el 93% de los números rojos de Rowsley al cierre del ejercicio 2016.

La empresa de arquitectura RSP contabiliza 25,3 millones de euros de deterioro mientras que Hotel Football suma 20,5 millones de euros.

RSP, según detalla Rowsley en un comunicado firmado por la sociedad, se ha visto muy afectada por la caída del negocio inmobiliario en Singapur. Esta firma es una consultora encargada de la arquitectura, planificación e ingeniería de grandes proyectos y ha sufrido las consecuencias de un mercado debilitado en el país asiático. «Sin embargo el negocio continúa siendo rentable y los proyectos garantizados en 2016 incluyen el parque safari Mandai y la reconstrucción del centro comercial de Funan», señalan desde Rowsley.

El otro negocio de Lim que ha lastrado a su sociedad de inversión es el Hotel Football, que tiene actualmente su centro de actuación en el Reino Unido y que aspira a expandirse por otros países. De hecho, una de las previsiones de Lim es la de ejecutar un establecimiento con este modelo de negocio junto al nuevo Mestalla, un estadio que ahora mismo no tiene una fecha concreta de finalización. La idea era que estuviera para el centenario del club, algo que la presidenta de la entidad, Layhoon Chan, ya advirtió en la última junta de accionistas de que sería imposible.

Rowsley dibujó una rentabilidad para el Hotel Football que no se ha cumplido. Además, la previsión para el futuro es muy conservadora debido al 'brexit', que ha depreciado al dólar singapurés respecto a la libra esterlina. La sociedad de Lim confía que en un futuro su negocio de restauración sea uno de los puntales de su conglomerado de empresas. El último de los negocios que completa el deterioro global de 49 millones es el grupo hotelero GG con 3,2 millones de euros. La idea era que esta sociedad aumentara su valor debido a su asociación a la marca de Hotel Football, aunque no ha sido posible cumplir la expectativa de negocio marcado por la sociedad controlada por el dueño del Valencia.

A pesar de las pérdidas netas atribuidas a Rowsley, la sociedad informa a sus accionistas que el ejercicio de 2016 que los ingresos aumentaron en un 24% hasta llegar a los 69,4 millones de euros. El problema es que los gastos han sido mayores. En el ejercicio de 2015 los ingresos fueron de 55,9 millones de euros.

El aumento de los ingresos se debió a la adquisición de distintos negocios vinculados a la hostelería en Reino Unido y los de la firma eléctrica Squire Mech Private Limited, que era una empresa asociada pero que en agosto de 2016 fue adquirida por Rowsley. La ganancia de esta operación fue de 2,8 millones.

Los números no son buenos para la sociedad de Lim. El horizonte se presenta incierto por la crisis inmobiliaria en Singapur y por la incertidumbre que genera el 'brexit' en el Reino Unido y el proceso iniciado por los británicos para salir de la Unión Europea. A pesar de que la perspectiva es incierta, Rowsley confía en el valor de sus posibilidades a largo plazo y a la seguridad que le da un negocio diversificado para equilibrar el resultado final.

Proyectos públicos

La sociedad que controla Peter Lim reconoce que el negocio inmobiliario de carácter privado va a continuar estancado en las próximas fechas por lo que confía en recibir alguna de las grandes obras públicas de Singapur. Además, la sociedad ha iniciado una expansión en países como Vietnam y Dubai, donde intentará paliar el parón del mercado singapurés.

En el Reino Unido el proyecto del St. Michael -la restauración del antiguo edificio de la bolsa de Manchester- sigue su curso y ya ha recibido parte de la aprobación de las licencias. Además, Rowsley considera que la marca Hotel Football tiene un horizonte de crecimiento y el objetivo es ampliar el negocio. Rowsley espera poder anunciar la implantación de nuevos establecimientos a lo largo del año.

A Peter Lim los negocios no le han ido del todo bien en los últimos tiempos. La caída del negocio inmobiliario en Singapur ha dejado muy tocado a Rowsley y el magnate ha buscado diversificar el negocio con el objetivo de hallar nuevas vías de ingreso para tratar de enjugar las pérdidas. El 'profit warning' que emitió hace unos días fue el gran síntoma de los malos resultados de la sociedad.

Lim es el número 854 en la lista mundial Forbes y el noveno en Singapur con un patrimonio de 2,1 billones de dólares. El dueño del Valencia lleva tiempo sin pisar Mestalla debido a los malos resultados del equipo y a las críticas de la afición, que ha descargado su malestar contra la gestión de Meriton. El magnate de Singapur no tiene previsto por ahora invertir más capital en una entidad en la que ha comprometido ya 194 millones de euros. Su principal objetivo es ahora mismo tratar de que Rowsley mejor su salud financiera a corto plazo.

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