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Fútbol | Valencia CF

El pulso por el nuevo Mestalla

La última maqueta del despacho de la arquitectura Fenwick Iribarren para el nuevo Mestalla. / Fenwick Iribarren Architects
La última maqueta del despacho de la arquitectura Fenwick Iribarren para el nuevo Mestalla. / Fenwick Iribarren Architects

El club trata de ganar tiempo en los plazos porque ahora mismo no tiene los cien millones que necesita para reiniciar el proyecto mientras Ribó empieza a impacientarse por el retraso en la reanudación de las obras

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El Valencia CF quiere ganar tiempo y el Ayuntamiento tiene prisa. Ese es el pulso que existe para la construcción del nuevo Mestalla. La cordialidad entre las dos partes puede mutar en una relación áspera y tensa si los plazos no se cumplen. Este mes el contador de la segunda fase del plan urbanístico se ha puesto en marcha. Antes de mayo de 2021 el nuevo Mestalla tiene que estar finalizado.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, empieza ya dar muestras de impaciencia por el letargo de un proyecto que se han convertido en el buque insignia de la crisis económica en la ciudad. Ribó, durante 'Los Desayunos de la Agencia Efe en el Colegio de Abogados de Valencia', señaló que el Ayuntamiento es comprensivo con el retraso en la reanudación de las obras pero advirtió de que esa postura «no va a ser eterna».

La realidad es que el Valencia no tiene dinero para acometer la finalización de un proyecto que necesita la aportación de más de 100 millones de euros. Desde el estudio de arquitectura Fenwick Iribarren, que ya han presentado tres maquetas para el nuevo Mestalla, aseguraron que si el club quería la obra estaría finalizada en el plazo convenido. Otra cosa es que la voluntad exista.

El estadio debe estar en mayo de 2021 y el alcalde es claro: «Nuestra comprensión no es eterna»

Ribó señaló que el Ayuntamiento «tiene intereses» y exigió al club que acelere los pasos para que la obra se ejecute lo más rápido posible. Además de terminar con la imagen de la estructura de hormigón semiabandonada en la avenida de Les Corts Valencianes, el Consistorio insiste en que hay nuevas fases que cumplir que pasan por el derribo del actual Mestalla y por la construcción de un hotel -el que se iba a levantar en el solar de los Jesuitas- donde estaba el edificio del nuevo Ayuntamiento.

Peter Lim, máximo accionista del club, no tiene en mente poner más dinero para acabar un estadio al que le sobran cerca de 20.000 localidades. Las grandes operadoras no ven en Valencia un negocio para explotar un estadio y por ahora la venta de las parcelas del viejo estadio, que sería la gran solución, se mantiene paralizada por la crisis económica. Christian Schneider es la persona del club que pilota las negociaciones para terminar la obra y sus contactos con la conselleria de Obras Públicas es constante con el fin de ganar tiempo para una Actuación Territorial Estratégica (ATE), que tiene unos plazos muy marcados. Además, los encuentros con el Ayuntamiento no dejan de ser superficiales. «Deseo que esté finalizado lo antes posible pero hay cosas que van más despacio de lo que quisiera», señaló Ribó en los Desayunos de la Agencia Efe.

Al margen del nuevo estadio, el alcalde de Valencia se refirió al proyecto de la nueva ciudad deportiva del Levante, «cuyo acuerdo se anunciará antes del verano», y al pabellón del Valencia Basket: «Los temas gordos están solventados».

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