Las Provincias
 Gol a Iríbar. Momento en el que el mítico portero del Athletic Club recibe el gol desde el córner botado por Sergio. :: j. penalba.  Sergio Manzanera. Un extremo que estuvo en el Valencia durante cinco temporadas. :: lp
Gol a Iríbar. Momento en el que el mítico portero del Athletic Club recibe el gol desde el córner botado por Sergio. :: j. penalba. Sergio Manzanera. Un extremo que estuvo en el Valencia durante cinco temporadas. :: lp

EL TÚNEL DEL TIEMPO

Porterías nuevas y gol olímpico

  • Aquella noche de marzo de 1971, con las Fallas a punto de plantarse, Mestalla estrenó porterías. El Valencia goleó de forma contundente al Athletic de Bilbao, recuperó el liderato

Aquella noche de marzo de 1971, con las Fallas a punto de plantarse, Mestalla estrenó porterías. No pudieron tener mejor debut. El Valencia goleó de forma contundente al Athletic de Bilbao, recuperó el liderato, que ya no volvió a perder hasta proclamarse campeón. La guinda del partido la puso Sergio, el escurridizo extremo diestro, que batió al mítico Iríbar con un lanzamiento directo de córner. Un gol prodigioso que desató el entusiasmo en la grada.

La victoria frente a los 'leones de San Mamés' no pudo ser más oportuna. Una semana antes, los valencianistas habían sufrido un duro correctivo a orillas del Manzanares ante el Atlético de Madrid, campeón de la Liga anterior. Aquel 3-0 en contra fue el peor resultado cosechado por las huestes de Alfredo di Stéfano a lo largo delas treintas jornadas de aquel ejercicio. La derrota en el feudo colchonero llevaba implícita la pérdida de la primera posición en la tabla a favor de los rojiblancos que además ganaban el gol particular. Un revés que no entraba en los cálculos del valencianismo desplazado en buen número a la capital. El encuentro se celebró un sábado por la noche y fue televisado a toda España. El Valencia no mereció un marcador adverso tan desproporcionado para lo sucedido.

Sin embargo, las penas duraron solo una semana. En la siguiente jornada hubo desquite y el Valencia demostró una envidiable capacidad de reacción. No había duda: aquel equipo estaba llamado a la gloria e iba embalado a por el título: 4-0 a los bilbaínos mientras el Atlético pinchaba en el Sánchez Pizjuán donde empató. El encuentro de los valencianistas volvió a ser ofrecido en directo por TVE. La razón de la elección, al margen de su innegable interés, estaba fundamentada en razones operativas de producción, puesto que tres días después, en el mismo escenario, se disputaba un partido internacional amistoso entre las selecciones de España y Francia. Así que la unidad móvil permaneció en Mestalla y, posteriormente fue destinada a cubrir la 'Nit de la Cremà', que resultó muy accidentada al fallecer dos personas por el estallido de una carcasa. El encuentro de selecciones que apenas despertó interés concluyó con empate a dos y tres valencianistas en el once hispano: Claramunt, Sol y Antón, además del portero Abelardo que fue suplente de Iríbar y que esa noche recibió un par de tantos más, logrados por Revelli. El partido concluyó con empate a dos ya que Pirri marcó por partida doble los goles españoles en apenas un par de minutos, cuando todo parecía perdido.

La razón que obligó a cambiar las porterías del, por entonces conocido como Luis Casanova, estaba más que fundamentada. En el choque entre el Valencia y el Barcelona, otro duelo en la cumbre, disputado dos semanas antes de recibir al Athletic de Bilbao se produjo una incidencia que pudo haber causado un grave perjuicio al Valencia. Se trataba de otro duelo vital que se saldó con empate a uno, resultado que beneficiaba a los valencianistas puesto que se mantenían líderes y resolvían a su favor el duelo particular con el Barça ya que en la primera vuelta vencieron por 0-2 en Camp Nou. Las crónicas cifran en 60.000 personas las que asistieron a este duelo celebrado el 28 de febrero. Un llenazo espectacular para un compromiso de órdago. Rexach batió muy pronto a Abelardo con un tremendo disparo desde fuera del área. Gol visitante que desbancaba al Valencia del primer puesto.

La réplica no se hizo esperar. Antes del descanso, Paquito, capitán valencianista, empalmó una volea espectacular que dio en el hierro interior de la portería, golpeó en el pecho del portero barcelonista Reina (padre del actual cancerbero del Nápoles) y se alojó finalmente al fondo de las mallas. Aquel gol iba a tener un valor incalculable para la consecución del campeonato y estuvo a punto de irse al limbo. Por esa razón, se retiraron los hierros interiores de las porterías y se sustituyeron por unos tensores que evitaban estas situaciones y aumentaban la longitud y la profundidad de las redes. En la valla publicitaria posterior a las dos metas se instalaron unos tiradores que las sujetaban. La medida evitaba que se repitieran nuevas situaciones confusas y crearon un precedente en el fútbol español de la época.

El primer gol extraordinario llegó el día de su presentación. Valdez había inaugurado el marcador con un remate envenenado ajustado al palo en el primer tiempo. En la reanudación, Forment estableció el 2-0 y poco después llegó el tercero y la apoteosis: Sergio botó un saque de esquina sobre la portería del Gol Gran desde el costado derecho del ataque. El delantero golpeó el cuero con su pierna derecha y el balón adquirió un efecto diabólico hacia el segundo palo que sorprendió al portero bilbaíno, que un día más lucía su tradicional uniforme completamente negro. Al intentar despejar alojó el balón dentro de la portería. Explosión de júbilo en Mestalla. Un gol inverosímil que solo Kempes fue capaz de emular en una ocasión en La Condomina el día de su último partido como valencianista. La noche acabó con un gol más obra de Claramunt II y con Iríbar cabizbajo.

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