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Este es el plan de Champions de Lim para el Valencia

Peter Lim, segundo por la derecha, en el palco para ver el Valencia-Getafe. / jesús signes
Peter Lim, segundo por la derecha, en el palco para ver el Valencia-Getafe. / jesús signes

El dueño del Valencia no olvida la multa de la UE y la contingencia de Porxinos en su encuentro con Kim Koh, Murthy, Alemany y Longoria

T. CALERO/L. MARTÍ

El quinto proyecto de Peter Lim en el Valencia ya está en marcha. Con el objetivo de entrar en Champions a punto de caramelo -pese al borrón del Getafe- la dirección deportiva lleva semanas dándole vueltas a cómo mejorar la plantilla, a cómo aumentarla también, sin salirse del presupuesto. Esa labor que comanda Pablo Longoria desde hace mes y medio necesitaba de más datos, de mayor precisión. Se antojaba imprescindible que Peter Lim, como acostumbra en cada temporada, hiciera acto de presencia en la ciudad para explicar de tú a tú a sus hombres en Valencia qué posibilidades tienen de cara al próximo curso. Y ya lo saben tanto Kim Koh como Anil Murthy, Mateo Alemany, Pablo Longoria y Marcelino García Toral.

A Lim, que estuvo en Mestalla acompañado por el príncipe de la corona de Johor, se le agrió en parte la visita por esa inesperada derrota del miércoles. No importa. O al menos no es relevante en el medio plazo. Dijo Marcelino que el rendimiento de su equipo en el presente curso era propio de un milagro y también desde la propiedad se admite que la temporada, sobresaliente, ha superado las expectativas. Suma Lim dos buenas temporadas a su balance (la 2014-2015 y la 2017-2018) y otras dos, la 2015-2016 y la 2016-2017, directamente para tirar a la basura. La cuestión es hacia qué lado se moverá la siguiente, con el club sensiblemente revitalizado por el regreso a Champions League pero en el que todavía pesan demasiado los sustos, a nivel financiero, que llegarán próximamente. A la cúpula del Valencia le toca volver a acertar en lo deportivo para sobreponerse a las urgencias económicas.

Prudencia. Es la palabra que emana del club para referirse a fichajes, salidas y presupuestos. En ese sentido, Lim no se ha movido ni una coma de algo que ya puso en práctica en temporadas anteriores. El magnate de Singapur está muy satisfecho de cómo se desarrollan los acontecimientos en la parcela deportiva pero tiene un ojo puesto en los despachos: la multa de la Unión Europea y la contingencia de Porxinos mantienen una influencia absoluta sobre las cuentas del Valencia. Así se lo recordó ayer Lim a Kim Koh (su mano derecha y el primero que charló largamente con el empresario) y más tarde a Alemany y Longoria. Era la primera vez, por cierto, que el asturiano se veía las caras con el dueño del Valencia. La reunión entre Peter Lim y los principales responsables de la parcela deportiva duró unas tres horas.

Primera toma de contacto entre Lim y Longoria, que tendrá un papel vital este verano

Fichajes: hay que subir el nivel de la plantilla

Lim presenció en directo el golpe del Getafe al Valencia y ahí se vieron de forma muy clara algunas de las carencias del Valencia. El pasado verano se apostó por una plantilla corta (como sucedió en su momento con Nuno al frente del banquillo) al no haber competición europea. La próxima temporada será una guerra diferente. El conjunto blanquinegro va a pelear en tres frentes y hay que subir el nivel. El trabajo de Pablo Longoria va a ser vital porque de su acierto, más allá del dinero de la caja, va a depender lo contento o no que Marcelino esté con la confección del vestuario.

El pago por Geoffrey Kondogbia ya se decidió (son 25 millones) por el extraordinario trabajo del francés y a partir de ahí de la dirección deportiva se espera que fiche talento lo más barato posible. No se cometerán locuras y el modelo se acerca más al 'low cost' del pasado curso que al despilfarro por sentirse de nuevo equipo Champions. El gasto no será excesivo teniendo en cuenta además que el Valencia tiene pendientes de pago unos 40 millones por el pago aplazado de algunos fichajes, como es el caso de Simone Zaza, Neto o Kondogbia entre otros.

Salidas: sin intransferibles, se cuenta con 45 millones de traspasos

En un ejercicio en el que los ingresos caían por primera vez por debajo de los 100 millones de euros, el Valencia presupuestó ventas por 45 millones, una cifra que no es inamovible y se entiende como el «mínimo» para ingresar por traspasos. «Si está presupuestada esa cantidad es porque era necesaria para empatar. Es una forma de proceder recurrente en los últimos años. El Valencia gasta más de lo que ingresa en modo ordinario y ese déficit debe cubrirse con traspasos de jugadores», admitía Mateo Alemany en febrero. Esa cantidad está sobre la mesa y jugará un papel fundamental en la elaboración de la plantilla.

Si Marcelino daba el mensaje de que no hay futbolistas intransferibles en el Valencia, el pensamiento de Lim refuerza la idea del entrenador. Lo bueno, si se puede destacar algo positivo de la idea de vender por necesidad, es que la mayoría de los futbolistas se han revalorizado esta temporada y el club puede sacar tajada de ello. Un jugador es clave en esta partida presupuestaria: si el Inter de Milán entra en Champions y decide pagar para quedarse en propiedad a Joao Cancelo, el Valencia tendrá mucho ganado porque esa opción de compra es cercana a los 35 millones de euros. Cancelo es el factor diferencial, pero el club de Mestalla ya va sumando. Por Fabián Orellana, sin ir más lejos, percibirán los blanquinegros dos millones de euros del Eibar puesto que el conjunto armero ya ha certificado su continuidad en Primera un año más.

Otros saldrán seguro sin que repercuta en el lado positivo del balance, como es el caso de los cedidos Luciano Vietto y Andreas Pereira, que ayer, en el 'South China Morning Post' aseguraba que el Valencia quería comprarle pero él estaba decidido a regresar al Manchester United. Rodrigo Moreno, Carlos Soler o José Luis Gayà son tres de los futbolistas con un precio de mercado más alto y aunque se escucharán ofertas por todos, se antoja complicado descabezar el proyecto traspasando a alguno de los jugadores más identificados con el proyecto.

El entrenador: calma y seguridad en la renovación de Marcelino

Ni una parte mete prisa ni la otra acelera los plazos sin necesidad. Tanto Marcelino como el club se toman con mucha calma la renovación del técnico. La contratación de Longoria en febrero fue un símbolo de la confianza del Valencia en el entrenador asturiano, a quien le resta un año más de contrato en Mestalla. Marcelino siempre dio prioridad a la consecución del objetivo, posponiendo la reunión para hablar sobre la revisión de su vínculo con el Valencia. En eso coinciden Marcelino y la dirección: primero sellar el pase a la Champions y luego prolongar un contrato que expira en 2019. El asturiano es el hombre que ha devuelto la normalidad al banquillo tras varios errores de elección y se da por hecho que la próxima no será su última temporada en el Valencia.

Las contingencias: Bruselas, Porxinos y nuevo Mestalla

Hay dos asuntos, heredados, que sobrevuelan continuamente sobre el plan de negocio de Meriton. El más 'actual', el veredicto de la Comisión Europea instando al Valencia a que devuelva 23,6 millones por las ayudas ilegales al fútbol. El Instituto Valenciano de Finanzas está obligado a ejecutar la decisión de Bruselas y en estos momentos, el club (como el Hércules, otro castigado) trabaja en el recurso para evitar un pago que considera injusto porque el problema se generó en 2009. Abonar los 24 millones -las esperanzas de que el recurso triunfe son escasas- supondría un tremendo revés para las finanzas del Valencia.

Sobre este asunto pasó revista Lim con Kim Koh y Anil Murthy. Los tres pasaron la mañana juntos antes de que llegaran a la reunión -sobre las 14 horas- Alemany y Longoria. Koh es el hombre de confianza del magnate en estos temas, en los que se incluye Porxinos. Para esta contingencia contempla el Valencia 25 millones -como máximo- que debería abonar a los tres bancos implicados. Alemany desvelaba en febrero que la estrategia del club en la reclamación a Riba-roja cambiaba pero se mantenía el litigio. Son demasiados los puntos a tratar y eso provoca que el nuevo estadio siga en modo 'stand-by' y sin que Lim ofrezca algo de luz sobre su idea respecto al reinicio de las obras.

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