Las Provincias

Valencia CF | Cancelo, del perdón a la excelencia

Cancelo pelea por un balón durante el partido de ayer. :: jesús signes
Cancelo pelea por un balón durante el partido de ayer. :: jesús signes
  • El portugués no sólo se muestra concentrado y efectivo en defensa sino que da una asistencia de gol a Parejo y está a punto de marcar otro

  • Cancelo recupera su mejor versión y cambia los primeros silbidos por aplausos

valencia. Joao Cancelo es más que probable que se vaya este verano de Mestalla por aquello de que hay que hacer caja, pero al menos lo hará habiendo limpiado el borrón del domingo pasado. Será difícil, no obstante, que los aficionados valencianistas olviden el desplante del día del Deportivo, pero es verdad que con el partido que se marcó anoche, su situación para los ocho encuentros que hay todavía por delante ha cambiado sensiblemente. Ya no va a ser un calvario para él. Al menos mientras siga con el mismo propósito de enmendar el error cometido.

Porque la verdad es que si había un jugador que ayer tenía ganas de hacerlo bien, ése era el joven portugués. No lo tenía nada fácil, desde luego. El charco en el que se había metido podía engullirlo y a nadie le hubiera extrañado que en otras circunstancias, Voro hasta le hubiera podido relegar a un papel secundario para lo que quedara de campeonato. Pero por culpa de la sanción de Montoya, le tocó dar la cara. Y cumplió de manera sobrada.

Para ser más exactos, Cancelo no sólo cumplió el expediente sino que, como particularmente la papeleta para él venía envuelta en papel de estraza, la aportación del internacional portugués rozó la excelencia.

¿Por qué no ha jugado así de bien este chaval los anteriores partidos? La pregunta bien podría habérsela formulado ayer más de un aficionado. No fue el Cancelo alocado, ni apático ni individualista. Fue una versión casi ya olvidada. Perfecto en defensa (cosa extraña en él porque es donde flaquea), anulando por completo a Bongonda, sobrio a la hora de echar una mano al colectivo en situaciones de cierto riesgo, y tremendamente efectivo en ataque. Dio la asistencia del primer gol para el Valencia y con él se abrazaron de manera especial algunos de sus compañeros en la celebración.

«Cancelo ha hecho un gran partido, con una despliegue físico brutal. En las circunstancias en que venía, él ha sabido asimilarlo. La gente ha estado con él y lo ha entendido», apuntó Voro tras el encuentro.

Nada en el inicio hacía presagiar lo que se observó posteriormente sobre el terreno de juego. Cuando por megafonía se anunció su nombre se escucharon más silbidos que aplausos. Nada que ver con las broncas que otros jugadores del Valencia se han llevado tiempo atrás. La gente estaba a la expectativa con él.

Tardó tres minutos en tocar el primer balón pero a los cinco ya había cortado un contragolpe con cierto peligro del equipo vigués. Ese fue el momento en el que los silbidos pasaron a la historia. Ni uno solo más hubo en la hora y media de juego hacia él. Todo lo que recibió fueron aplausos y ya como la cosa fue creciendo en intensidad, hasta ovación. Ver para creer. Mestalla estaba dispuesto a clavarle la estocada al chico de Mendes y al final hasta se puso en pie con esa internada (61') que tras un par de fintas terminó con un chutazo y el balón en el poste. Ocho minutos después la recompensa de la grada hacia él todavía fue mayor.

Para empezar, para cambiar ese carácter reservado y demasiado esquivo. Ni él ha hecho mucho por conectar con la afición ni tampoco el club ha sabido manejar su caso con cierto tacto. Cuando las cosas deportivamente no ayudan, el margen de maniobra todavía es menor pero ahí es donde tiene que tomar nota Mateo Alemany. El nuevo director general del Valencia ha podido observar que entre el aficionado y la plantilla hay una profunda brecha que se debe solucionar.

Alemany se ha cansado de repetir desde que llegó que las cosas van a cambiar pronto y por ahora la suerte está de su lado. Dos partidos que lleva en Mestalla y dos victorias. Decía Layhoon el martes en su visita a las peñas que no siempre las cosas salen bien a pesar de que pones todo el empeño del mundo en hacerlo bien. Aplicado en concreto al caso de Cancelo, cuando más empeño ha puesto en la perfección, mejor fútbol ha salido de sus botas. Lástima de los partidos desperdiciados.

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