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El peligro en Bilbao llegará caído del cielo

Los jugadores del Valencia se entrenaron ayer por la tarde en Paterna bajo una lluvia persistente./DAMIÁN TORRES
Los jugadores del Valencia se entrenaron ayer por la tarde en Paterna bajo una lluvia persistente. / DAMIÁN TORRES

El Valencia ha encajado veinte goles en centros al área y hoy aparece Aduriz, uno de los mejores cabeceadores de la Liga

PEDRO CAMPOS

No sólo la borrasca 'Emma' amenaza la existencia del Valencia en Bilbao. Porque el cielo prevé descargar chuzos de punta y balones desde las bandas. Y se junta que defender esos centros cuesta horrores a la defensa blanquinegra y que enfrente emerge un volador insaciable. Aduriz no es el más alto, ni el más fuerte, ni el más virtuoso, pero nadie es más completo que él. Por arriba es de la escuela de Ayala o Sergio Ramos, que se las llevan todas. El exvalencianista debe tener el cerebro recubierto de imán. Que lo pasen por un detector de metales ya.

Marcelino no es de escurrir el bulto. Realmente las cifras le impedirían hacerlo, pero al menos no busca excusas. El Valencia lleva veinte goles encajados en centros al área. El técnico manifestó que cree poco en la mala suerte y que si se está produciendo este hecho, hay que admitirlo y trabajar para evitarlo. Pero llega un córner en Málaga, un marcaje flojito de Vezo y gol. Los centrales de Mestalla -presumiblemente Murillo y Paulista- ya saben que con Aduriz no pueden ser laxos. Anticipación y contundencia. Se ha entrenado en Paterna. No hay pretextos. Ya no.

El Valencia llega en racha. No de juego. Sí de resultados. Pero con el viento a favor. Debe aprovecharse, además, del ambiente enrarecido en San Mamés. Ni la clasificación para octavos de final de la Europa League ni la remontada al Málaga bastan a la afición. Quiere más. Desea que su equipo juegue bien al fútbol. Y tiene a Ziganda en su punto de mira. Esa ansiedad juega a favor del Valencia, que ansía su cuarto triunfo consecutivo para asentarse casi definitivamente en puestos de Liga de Campeones, el maná económico que necesita para sobrevivir otro año. Aunque 'La Catedral' no es un feudo propicio. En el último lustro, dos empates y tres derrotas. Es hora de cambiarlo.

El técnico valencianista barrunta cambios en el equipo. Llega una fase liguera sobrecargada y quiere liberar a los suyos. Bueno, no a todos. Parejo es insustituible. Y ahora parece que Santi Mina también, pero Marcelino es de sorprender y nadie descarta que Zaza tome el relevo para ver si consigue truncar su negativa racha goleadora. El gallego, que balón que toca, balón que entra en la red contraria, acabó exhausto el partido contra la Real Sociedad. En defensa Vezo tiene alguna opción, pero justamente el juego aéreo no es mejor virtud, por lo que Murillo y Paulista -el brasileño también acabó magullado con un golpe en el ojo- serán los centrales que se midan a Aduriz y Raúl García, uno de los futbolistas más antipáticos, a nivel deportivo, de la competición. El portugués, eso sí, podría volver al lateral por Montoya.

Y regresa Kondogbia. Superada su fascitis plantar, el francés está otra vez en la lista. Se ha notado menos su ausencia porque Coquelin es un recambio de garantías, pero Marcelino, en cuanto pueda, lo fijará en el campo. Cada vez se entiende menos que fuera elegido como el peor extranjero de la liga italiana. Igual la culpa no sólo la tuvo el jugador. Su entrenador en el Inter algo tendrá que decir visto lo visto.

En un campo rápido por la lluvia tiene que aparecer Guedes. El portugués ha perdido esa chispa con la que deslumbró al inicio de temporada. El peso de los partidos y las lesiones le han mermado, pero es un tipo diferente, único, que si tiene el día te gana un partido él solito. San Mamés es un escaparate, con un césped de esos que invitan a jugar precioso. Pero lo más precioso es ganar, adelantar al Madrid que perdió ayer ante el Espanyol y volar hacia la Champions.

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