Valencia CF

Real Zaragoza - Valencia CF: Rodrigo saborea su nueva vida (0-2)

Rodrigo Moreno en una jugada durante el Zaragoza-Valencia. /EFE
Rodrigo Moreno en una jugada durante el Zaragoza-Valencia. / EFE

El Valencia supera al Zaragoza al final y encarrila la eliminatoria de Copa

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Marcelino ha resucitado a Rodrigo. El hispano brasileño, estandarte del fiasco del proyecto de Lim en las dos últimas temporadas maniatado por los 30 millones que costó su fichaje, se ha agarrado al sistema del 1-4-4-2 para salir a flote como segundo delantero y demostrar que la vida siempre da una segunda oportunidad. La inteligencia del beneficiario está en saber aprovecharla y el jugador del Valencia, ejemplo de trabajo para sus compañeros con cada uno de los múltiples entrenadores que se han sentado en el banquillo de Mestalla en los últimos meses, marcó ayer en Zaragoza para darle aire a un partido espeso y poco vistoso.

Rodrigo apareció en el centro que puso Parejo por el mismo sitio que lo hizo en el Benito Villamarín ante el Betis. En Sevilla se impuso de cabeza al colombiano Narváez. Ayer hizo lo propio con el canterano Lasure. El gol, el que sirvió para que el Valencia afronte la vuelta en Mestalla con holgura en el marcador, no es fruto de la improvisación. El trabajo es la clave. La repetición de movimientos, la dinámica, la rutina que Marcelino ha establecido en Paterna. El resultado es un equipo invicto en la Liga y solvente en su debut en Copa pese a comparecer de inicio con la segunda unidad excepto Parejo y Paulista. Marcelino ha logrado que ninguno de los componentes del once chirríe en ninguna de las situaciones.

El gol de Rodrigo apareció de las botas de Parejo. En una jugada de pizarra. El balón salió en corto de las botas del capitán desde el córner. Nacho Gil lo llevó de vuelta y el de Coslada lo midió para que Rodrigo desatascara el partido. Después, en el tiempo añadido, con un Real Zaragoza rendido al no recibir recompensa por el esfuerzo, el castigo fue excesivo para los maños tras un penalti de Delmás a Nacho Gil, uno de los destacados de la noche. Parejo se encargó de materializarlo para anunciar con el balón en la tripa su futura paternidad. La confianza del entrenador ha inyectado al jugador el sosiego necesario para liderar la plantilla con como capitán. Además, la confianza ha traído la paz familiar. El Valencia resolvió con Rodrigo y Parejo la ida para encarrilar una eliminatoria casi superada salvo hecatombe en Mestalla.

La primera parte no tuvo más historia que el dominio del balón por parte del Valencia y la esperanza del Zaragoza de pescar alguna pelota suelta para atosigar a Jaume Doménech. El portero del Valencia fue un mero espectador. Vinícius, aquel delantero que llegó bajo el manto de Rufete cuando Pizzi se hizo cargo del equipo, agota su enésima oportunidad en el Real Zaragoza. Las cesiones han sido su modo de vida en las últimas temporadas y en La Romareda trata de cambiar su rumbo tras media temporada aceptable en el Huesca. Su problema es que tiene a Borja Iglesias por delante, un delantero que hace goles y que por ahora le tapa el sitio en la Liga. El brasileño jugó ayer más minutos que los que lleva acumulados en todo el campeonato regular.

0 Real Zaragoza

Álberto Benito (Delmás, min.56), Grippo, Jesús Valentín, Lasure, Zapater (Febas, min.70), Raúl "Guti", Papunashvili, Buff (Raí, min.46), Pombo y Vinicius

2 Valencia CF

Jaume Doménech, Nacho Vidal, Gabriel Paulista, Vezo, Lato, Nacho Gil, Maksimovic, Parejo, Andreas Pereira (Rodrigo, min.69), Santi Mina (Guedes, min.77) y Orellana (Carlos Soler, min.79)

ÁRBITRO:
Medié Jiménez (C. Catalán). Amonestó con tarjeta amarilla a Vezo y a Nacho Vidal
INCIDENCIAS:
partido correspondiente a la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 16.000 espectadores

Vinícius lo intentó. Y hubo algún momento en los que pareció que podía hacer dudar a Nacho Vidal en el lateral derecho y a Paulista en el centro de la defensa. Pero en la primera mitad su participación no fue más allá de la voluntad de querer hacer sin premio.

En el Valencia el animador fue Nacho Gil, un jugador eléctrico y vistoso para la grada. El canterano lo intentó sin puntería. Un balón se fue fuera y el otro se coló entre sus piernas. Disparó al vacío. Pereira, por la otra banda, también lo intentó sin suerte. La defensa del Zaragoza anduvo muy cerrada con el fin de no encajar. Los maños temían la pegada de este Valencia aunque se presentara en La Romareda con la segunda unidad. Natxo González, técnico local, le dio galones a Zapater, el capitán del equipo y único jugador con partidos de este nivel en su expediente. La veteranía es el grado necesario para afrontar duelos con rivales de primer nivel como era el Valencia. Zapater aguantó en el terreno hasta que agotó su reserva, aunque Vezo lo pudo mandar a la ducha antes del descanso tras una entrada fortísima que fue reconocida con una amarilla.

La mejor oportunidad del primer acto fue para Orellana. El chileno, indultado para la Copa del Rey por Marcelino después de que le mostrara la puerta de salida durante la pretemporada, buscó con estilo el palo derecho de Ratón para abrir el marcador. El disparo con rosca encontró la yema de los dedos del portero del Zaragoza, que mandó el balón a saque de esquina.

Tras el paso por los vestuarios, el dibujo del partido cambió. La anécdota la protagonizó Papu con un pase temerario a su portero que estuvo a punto de convertirse en el gol tonto de la jornada. Tras ese mal trago, el Zaragoza dio un paso al frente después de que Natxo González sacará a Raí para acompañar a Vinícius. El Zaragoza la tuvo tras una galopada del exvalencianista que colocó un centro que Raí cabeceó fuera cuando ya había encontrado la puerta abierta por el centro de la defensa. Lo fácil hubiera sido meterla.

El Zaragoza buscó de manera descarada el contragolpe y regaló el balón al Valencia. Marcelino movió las fichas de su banquillo con inteligencia para aprovechar la reserva en la batería de los maños, que corrieron sin lograr el premio. Encadenados aparecieron en el terreno Rodrigo, Guedes y Soler, miembros de la primera unidad. La calidad hizo el resto. La Copa sirvió para que aquellos jugadores que han gozado de menos minutos en Liga sumen kilómetros. Marcelino vio el objetivo cumplido y se lleva para casa un nuevo triunfo con la importancia de mantener la portería a cero como primer mandamiento.

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