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Fútbol | Valencia CF

Valencia CF | Un militante en la orilla del Lemán

Félix Roig/ Héctor Esteban
Félix Roig / Héctor Esteban

Félix Roig Porta, que lleva sesenta años en Évian-les-Bains, llegó emocionado al estadio Camille Fournier: «Esto es como un sueño para mí»

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANÉvian-les-Bains

«La piel de gallina, mire, tengo la piel de gallina». Félix Roig Porta es un valenciano, del centro de la ciudad, junto a la iglesia de Santo Tomás, que lleva 60 años en Évian-les-Baines. Una distancia que no le ha hecho perder su militancia valencianista. Su padre llegó a orillas del lago Lemán en 1957 «a echar un vistazo». Una forma de decir a ganarse la vida. A los dos años se trajo a la familia, entre ellos a Félix. Poco a poco los Roig Porta volvieron a casa. Todos menos uno. Félix se quedó por amor.

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Ayer parecía un niño a las puertas del estadio Camille Fournier, el complejo que la selección alemana de Joachim Löw modificó a su gusto previo pago. Todavía se conservan los carteles de la selección germana en el recinto. A sus 66 años, Félix ve un sueño cumplido, que su Valencia esté en la ciudad. Su hijo, que trabaja en la frontera de la Junquera, fue el que le puso en alerta sobre la llegada del Valencia a Évian. Un regalo que no cuesta dinero.

Entró en el estadio tímido, sin molestar. Muy emocionado. Para él la presencia del conjunto de Marcelino es como unas vacaciones en su propia casa. Si el plan no cambia, su idea es estar mañana y tarde. Luce camiseta Nike del Valencia, de los viejos tiempos. «Me la compré en Punta del Este, en Paraguay», apunta. Un valencianista junto a las cataratas de Iguazú. La prenda conserva el blanco nuclear del primer día. «Mi hijo, por supuesto, es seguidor del Valencia y mis dos nietos también», exhibe con orgullo. Viaja a Valencia de vez en cuando a ver a sus hermanos. Las pasadas Fallas estuvo: «Lo primero que hago cuando llego es ir a visitar la tienda del club».

Con el móvil inmortalizó un recuerdo para toda la vida. Podrá lucir en Évian, ante sus amigos, que su equipo ha tenido el detalle de hacerle una visita. En su propia casa. Félix pudo hacerse fotos con jugadores y recibió algún obsequio del club por su lealtad a prueba de bombas. Ni siquiera el Évian, que llegó a estar en Ligue One -el equipo jugaba en Ancy al no cumplir la normativa el estadio local- le cambió los colores.

Espera que el Valencia, al que sigue como abonado por televisión, mejore sus prestaciones esta temporada. Además de la pasión por el equipo de su vida, una militancia forjada de niño por aquel Valencia de inicio de los 70 con Claramunt como estandarte del proyecto, también conservar la lengua familiar. «Aquí en casa en Évian se hablaba valenciano. El que lo ha mamado desde pequeño no lo olvida», apunta Félix, que mañana estará en Lausanna para ver a su Valencia. Allí, al otra orilla del lago Lemán iba en barco cada día para trabajar como decorador de interiores. Ahora lo hará como el aficionado más fiel de Valencia en la cuenca del Ródano.

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