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Mestalla se deja el alma

La afición no paró de animar al Valencia durante todo el partido. / jesús signes
La afición no paró de animar al Valencia durante todo el partido. / jesús signes

El compromiso de los seguidores del Valencia permite disfrutar de la quinta mejor entrada de la temporada, con 43.355 espectadores La afición vuelve a estar a la altura pese a quedarse sin el premio de la final copera

TONI CALERO

VALENCIA. Anoche vino a corroborar el valencianismo algo así como que el compromiso no se negocia. Ni la controvertida política de precios, ni la ventaja del Barcelona en la ida pudo frenar el ambientazo antes, durante y después de la semifinal. El hijo de Marcelino, Sergio García, sigue grabando vídeos desde dentro del autobús que traslada a la plantilla desde el hotel hasta Mestalla. A cada recibimiento. Continúa el asturiano sorprendido por una parroquia que ya llenaba la avenida de Suecia dos horas antes del encuentro, que subió los decibelios todo lo posible en el interior del campo para remontar la eliminatoria y se dejó el alma por el objetivo, común, puesto que si alguien lleva diez años sin alcanzar una final es ella. La grada.

Esta vez lidió la afición valencianista con una errónea decisión desde la cúpula del club, que intentó aprovechar la visita del Barcelona para hacer caja y se vio obligada a rectificar por el camino para que Mestalla presentara un ambiente de gala. Imponente y decisivo. Pelearon, tanto el Valencia como la afición, contra el tiempo, porque hasta minutos antes del partido se registraron colas en las taquillas del estadio de los blanquinegros. Esa imagen se repetiría a lo largo de toda la jornada, con mayor o menor intensidad, porque fueron muchos los socios que prestaron su abono para conseguir la entrada adicional y que reventara el campo. No pudo ser, pero casi. El Valencia anunció al descanso el número de espectadores que anoche pasaron por Mestalla: 43.355.

Se registró para esta semifinal de Copa la quinta mejor entrada en lo que llevamos de temporada. Al frente de esa clasificación se encuentra la visita del Barça en Liga (47.794), la del Real Madrid (47.706), Sevilla, con 44.375 espectadores y la del Atlético de Madrid, con 43.859. Por supuesto, anoche se registró la afluencia más alta en esta trayectoria de Copa del Rey que midió al Valencia con Zaragoza, Las Palmas y Alavés antes del duelo contra los azulgrana. La respuesta del público ayer fue, por tanto, contundente y meteórica teniendo en cuenta los cambios de pareceres del club respecto a la taquilla de la semifinal.

La grada alentó durante todo el encuentro y sólo el gol de Rakitic hizo desfallecer a una parte

El rompecabezas arrancó con el precio (de 70 a 180 euros) para ver al Barça, cifras que dispararon la indignación del valencianismo. Vista la reacción de los aficionados, el club reculó para ser más considerado con los socios, que pagarían de 35 a 70 euros siempre y cuando retiraran su localidad para la vuelta antes de conocer el resultado de la ida. El ritmo de venta era malo tratándose de una semifinal de Copa y el Valencia volvió a moverse: los abonados que así lo quisieran podían comprar una entrada adicional por entre 17 y 35 euros. Fue ahí cuando se desató la solidaridad del valencianismo, especialmente a través de las redes sociales, donde la comunicación permitió a un buen número de seguidores entrar ayer al campo.

Mestalla creó firmemente en la remontada hasta el gol de Coutinho. Al inicio exhibió un tifo que cubría buena parte de la grada y alentó a sus jugadores en busca del gol que empatara la ronda. Lo rozó Rodrigo, pero el equipo no encontró ese tanto que hubiera encendido aún más los ánimos. Al contrario. La carrera de Suárez y el tanto del Barça trajo un silencio absoluto a Mestalla, recuperado por momentos en los primeros compases de Soler y Guedes. Luego, con el 0-2 de Rakitic, el sueño se convirtió en un imposible y fueron muchos los que abandonaron el campo antes de hora.

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