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Media docena como en el doblete

Guedes, autor de un gran gol, en pugna con Fabián. /  EFE/José Manuel Vidal
Guedes, autor de un gran gol, en pugna con Fabián. / EFE/José Manuel Vidal

Neto emula a Diego Alves y detiene con el pie el penalti lanzado por Sergio León, el primero en contra que se le señala en esta Liga al equipo El Valencia de Rafa Benítez ya ganó 1-6 en Málaga en la temporada 2003-04

C. V. VALENCIA.

Ganar fuera de casa no siempre resulta fácil, hacerlo por más de tres goles de diferencia todavía requiere un esfuerzo mayor pero marcar media docena resulta poco menos que imposible. Trece años y nueve meses han tenido que pasar desde la última vez que el Valencia enchufó seis goles lejos de Mestalla. No fue en Sevilla, como ayer, pero no muy lejos de allí. En Málaga (1-6), en aquella jornada 22 de aquel fantástico campeonato en el que los valencianistas arrasaron, aquí y en Europa, con Benítez como maestro de ceremonias. En aquella temporada 2003-04, el Valencia ganó la Liga y la Copa de la UEFA.

En aquella cita de la Rosaleda contra el equipo entonces entrenado por Juande Ramos, el brasileño Ricardo Oliveira hizo tres goles, mientras que Albelda, Mista y Marchena cerraron la cuenta. No han sido estas dos ocasiones las únicas que el Valencia ha llegado como visitante a esa cifra de seis dianas (lo hizo dos veces más). Y ya, puestos a afinar, se puede rescatar ese 3-6 de 1950 contra el Athletic en Bilbao.

Lo de ayer desde luego tiene infinidad de lecturas. La eufórica (por la clasificación); la optimista (por el buen rendimiento ofensivo del equipo); y la prudente (por la facilidad con que se perdieron los papeles en pocos minutos). A Marcelino le salpican todas, pero conociéndolo, la que más le escuece es la última versión porque, si algo desea por encima de todo el entrenador blanquinegro, es evitar que sus futbolistas ofrezcan tantas vías de agua atrás. Y no es que el Valencia defendiera mal, es que no supo ni cómo ni por qué razón los verdiblancos fueron capaces de creer en la remontada.

Menos mal que cada uno puso de su parte para evitar lo que sí hubiera sido (el empate) un gran desastre. Empezando por Neto, que con su pierna izquierda impidió que el penalti de Sergio León subiera al marcador. Fue la primera vez que al Valencia se le pitó este año una pena máxima y el brasileño emuló a Diego Alves para echar abajo el primer arreón que hizo el Betis en esa loca segunda parte.

Dicen las estadísticas que los porteros del Valencia han sido capaces de detener a lo largo de la historia hasta 81 penaltis, algo que les sitúa en lo más alto del ranking de equipos en Primera. A Neto, por cierto, no le hizo falta hacer la malévola rutina que solía emplear Diego Alves para poner nerviosos a los lanzadores. Neto se tiró a su derecha pero el tiro del bético iba casi por el centro y en la estirada el guardameta rechazó el balón casi con el pie. Al árbitro y a su asistente, dicho sea de paso, habría también que pedirle cuentas por ese clarísimo penalti a Carlos Soler de Durmisi que se comieron, con 0-1 en el marcador. Al final quedó en anécdota.

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