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Marcelino necesita más precisión

Simone Zaza celebra un gol. / jesús signes
Simone Zaza celebra un gol. / jesús signes

Un estudio del CIES desvela que el equipo blanquinegro está por detrás de trece equipos de Primera a la hora de acertar cara a puerta El Valencia sólo fue capaz de materializar el 48% de sus ocasiones claras de gol

JUAN CARLOS VALLDECABRES

valencia. «Si tienes el 70% de la posesión y eres capaz de crear quince ocasiones de gol, pues entonces sí vale la pena. Pero si tienes esa posesión y al final del partido has creado tres o cuatro ocasiones... yo creo que la grada tampoco disfruta». El Valencia 2017-18 va tomando forma en la cabeza de Marcelino. En su Asturias natal, y teóricamente de vacaciones, el nuevo entrenador valencianista empieza a darle vueltas a cómo quiere realmente que juegue su equipo, tanto en Mestalla como fuera. Y al respecto no hay muchas dudas. Sobre el papel, Marcelino quiere un Valencia que defiende mejor que el que ha heredado y cuyas transiciones duren lo imprescindible para llegar al área contraria. Hace falta más precisión para ello.

Y no parece que su ideal vaya mal encaminada para el concepto general que hoy en día se maneja en el fútbol. Al menos en cuanto a filosofía de juego de los equipos que mejor les ha ido en las diferentes ligas europeas. Basta echar un vistazo al resultado del estudio que al respecto ha realizado el Observatorio para el Fútbol CIES, que de manera minuciosa examina las estadísticas que arrojan cada temporada los equipos. De esta manera se aprecia que en cuatro de las cinco principales ligas europeas, los equipos que quedaron campeones se distinguieron de los subcampeones por su habilidad a la hora de anotar goles sin tener necesidad para ello de crear claras oportunidades.

Es evidente que los grandes clubes, los favoritos para ganar los títulos, tienen delanteros que definen a las primeras de cambio. Con Simone Zaza y con Rodrigo por ahora en nómina, Marcelino tiene el reto de conseguir que sus delanteros mejoren de lejos sus mediocres estadísticas. Zaza, por ejemplo, ha sido el noveno jugador con peor porcentaje de tiros a puerta en cuanto a precisión se refiere. El italiano tiene un ratio del 28,33% por gol anotado, casi los mismos que ha lucido también su compañero Nani (26,47%), otro de los futbolistas cuyo rendimiento ha quedado por debajo de las expectativas creadas tras su fichaje.

Marcelino tiene un pensamiento al respecto: «La máxima sensación de emoción en un campo es el gol. La segunda, la ocasión de gol. Cuantas más opciones de gol, más opciones de ganar y un mayor arraigo y afecto sentirá tu afición. Esa es mi forma de entender el juego», afirmaba en una entrevista a este periódico, ya como entrenador del Valencia. El problema es que Zaza y Rodrigo quedan lejos en cuanto se les somete a una comparativa con jugadores de otros equipos. El técnico tiene el quid de la cuestión: «Salvo que tengas acceso a futbolistas de 70 y 80 millones, tienes que buscar una idea común de juego. Cuanto más solvente eres atrás, más posibilidades hay arriba».

Si ha adolecido el Valencia de algo este año es de la escasa aportación no sólo de sus delanteros, sino también de la gente de segunda línea, aquello a lo que en su día tanto hincapié hacía Emery.

En ese examen del CIES y que afecta a la liga española (también recoge las principales competiciones europeas), el Valencia se encontraba en la séptima posición en lo que a generar grandes ocasiones de gol se refiere (cosa que se puede entender más o menos aceptable), ranking que por desgracia no se vio recompensado después en la clasificación ya que terminó duodécimo.

Ahora bien en lo que al porcentaje de acierto se refiere, la descompensación es más que evidente puesto que el Valencia, con 48%, está por detrás de trece equipos, demasiados rivales manejan mejor estadística. Ahí puede estar una de las claves del fracaso que se ha vivido esta pasada temporada, al margen claro está de esos 65 goles encajados que, ni de lejos, quiere contemplar otra vez Marcelino.

En esta comparativa efectuada por esta institución suiza, el Valencia se situó justo en la mitad de la tabla a la hora de contabilizar -según este estudio- los goles que consiguió sin necesidad de una situación clara previa (Madrid, Barça y Málaga ocupan los puestos más altos, y el Alavés curiosamente el más bajo).

Pero entre las reflexiones que se realizan en este estudio para tratar de averiguar las razones que provocaron que se marcaran goles sin grandes opciones se recoge una de las posibilidades que a veces no hay que descartar: el deseo de ganar. Es algo que durante los dos últimos años se ha criticado a este vestuario, la evidente falta de ambición que en demasiados partidos han demostrado sobre el terreno de juego.

Aquellos pocos o muchos futbolistas que continúen en el proyecto la temporada que viene, ya saben que con Marcelino no se puede jugar a medias tintas. El asturiano quiere un compromiso alto de su gente. Es una de sus máximas que debe encajar casi desde el primer día el vestuario.

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