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La limpieza del vestuario de Marcelino no era una milonga

Marcelino García Toral, técnico del Valencia. / manuel molines
Marcelino García Toral, técnico del Valencia. / manuel molines

El técnico revitaliza un equipo del que salen 18 jugadores y encuentra en Mateu Alemany a su mejor aliado

HÉCTOR ESTEBAN VALENCIA.

«Estoy convencido de que van a llegar un mínimo de cuatro fichajes. No cuento milongas». Palabra de Marcelino. El 17 de agosto, antes de que el Valencia debutara en Liga con triunfo ante Las Palmas. Un día después, Murillo y Gabriel Paulista saludaban desde el palco de Mestalla a su nueva afición. Después llegó Kondogbia y anoche lo hicieron Guedes y Pereira minutos antes de que se cerrara el plazo del mercado de fichajes. No han sido cuatro, sino cinco las incorporaciones para satisfacer los deseos del entrenador.

Marcelino tampoco contó milongas el día de su presentación como entrenador del Valencia. Adelantó que la pretemporada sería larga y que nada estaría cerrado hasta el último día de mercado. El club de Mestalla ha apurado al máximo la incorporación de las últimas piezas de una plantilla que tiene como objetivo disputar al año que viene competición europea.

Además, el Valencia ha satisfecho los deseos del entrenador. Primero, porque ha eliminado a todos los jugadores que no contaban para el proyecto. Antes de embarcarse rumbo a Evián ya sacó de la plantilla a jugadores como Enzo Pérez y Aderlan Santos. Al primero por su toxicidad en el vestuario y al segundo por su falta de calidad futbolística. Fue un aviso a navegantes, a los jugadores que se alistaban en el proyecto. Además, como reconoció el propio técnico, cada futbolista ha conocido en todo momento cuál era su situación en la plantilla.

Un plantel corto, como pidió el técnico con el fin de fomentar al máximo la competencia por un puesto. Marcelino quería un máximo de 22 jugadores bajo sus órdenes. Las incorporaciones de Guedes y Pereira, dos jugadores de banda, suman un total de veinte unidades en el primer equipo, a los que hay que unir los tres habituales con ficha en el filial como Nacho Gil, Nacho Vidal y Javi Jiménez. De hecho, los dos primeros han participado en las dos jornadas iniciales del campeonato.

A las salida de Enzo se unió rápidamente la de Diego Alves, otro jugador con el que no contaba Marcelino ni para hacer grupo. El adiós del brasileño era otra prioridad y por eso casi se regaló al Flamengo. Alves era un elemento de distracción. Al perfil de estos dos jugadores se han unido otros como Nani, un futbolista tan excelso como poco implicado en el colectivo. La salida de Abdennour también era una petición expresa mientras que a Negredo le condenó su altísima ficha. En total, 18 jugadores fuera respecto a la temporada pasada.

Marcelino ha asumido en el club los galones propios de un entrenador con marcado acento de director deportivo. Su agente, Eugenio Botas, ha despachado en más de una ocasión con el director general, Mateo Alemany, con la confección de la primera plantilla como asunto prioritario. La reunión, desvelada por este periódico, mantenida entre Alemany y Botas a la vuelta del consejo de administración en Singapur tuvo una relevancia capital para la confección posterior de la plantilla. Cada jugador que ha aterrizado en Mestalla no ha esquivado la declaración de que su presencia estaba motivada por la charla previa mantenida con el técnico asturiano.

Marcelino ha modelado un equipo a su gusto con las posibilidades que le han puesto encima de la mesa. Incluso quizá la previsión no era tan optimista respecto al dibujo de la plantilla final. El único pero quizá haya sido la permanencia del chileno Orellana, con el que no cuenta el técnico pero que inicia una nueva etapa en el equipo tras no salir a ningún equipo. El técnico del Valencia se ha convertido en la piedra angular de un proyecto en que el ha encontrado en Mateo Alemany, que es quien lo trajo, en su mejor aliado.

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