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La lesión de Carlos Soler se agravó por jugar con molestias ante el Celta

T. C.

valencia. Carlos Soler se lastimó el tobillo el 3 de diciembre jugando contra el Getafe. El partido fue duro y varios futbolistas del Valencia se quejaron de la excesiva contundencia empleada por los rivales. Hasta ese momento, Soler lo había jugado prácticamente todo tanto con el Valencia como con la selección sub-21 y el 9 de diciembre, Marcelino le dio la titularidad ante el Celta. Ese fue el día en que se agravó la lesión que el canterano arrastra desde hace poco más de un mes.

Así lo reconoció ayer el propio entrenador. «La lesión de Carlos es más grave de lo que se creía en un principio. Nosotros pudimos evitar esa gravedad porque jugó un partido con cierta limitación», admitía el asturiano. Tras ese encuentro, Soler y los médicos decidieron hacer un obligado alto en el camino porque el jugador sentía mucho dolor en el pie. «Es un esguince fuerte y que implica algo que no sé decir exactamente lo que es», dijo ayer Marcelino. Soler ya se ha perdido los partidos ante Eibar, Villarreal y Las Palmas -por cierto, el Valencia no ha conseguido ganar ninguno de los tres- y estará ausente, por lo menos, dos más. «Es simplemente un esguince, no hay rotura», sentenció Marcelino con algo más de optimismo.

Respecto a Jeison Murillo, asegura el técnico que «evoluciona favorablemente de dos intervenciones quirúrjicas» aunque no quiere marcar un plazo de vuelta para el colombiano. A Murillo también le ha echado de menos el equipo las últimas semanas.

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