Las Provincias

Joaquín Alonso, exjugador del Sporting de Gijón: «Kempes era especial, increíble y Quini sacaba goles de cualquier sitio»

Joaquín, exjugador del Sporting: «Kempes era especial, increíble y Quini sacaba goles de cualquier sitio»
  • «En Mestalla decíamos: 'aquí aguantamos un poco y la gente se pone nerviosa'», recuerda el mito del club asturiano

Dice Joaquín Alonso (Oviedo, 1960) que nunca se deja de ser futbolista. Él, desde luego, jamás lo intentó: pasó 16 temporadas y 643 partidos defendiendo al Sporting de Gijón, está en el Comité Nacional de Entrenadores y es el seleccionador de Fútbol Playa. «Soy muy feliz con lo que hago», insiste. Ahora sufre en El Molinón, pero mantiene la confianza en una salvación que pasa por «ganar partidos y cambiar la dinámica», empezando por Mestalla y el Valencia.

-¿Cómo ve a 'su' Sporting?

-Está la cosa achuchada, pero queda margen. Muchas veces los resultados no se están correspondiendo con el juego el equipo y esa sensación sí que es un poco frustrante.

-¿Percibe mucho desánimo alrededor del equipo?

-Hay margen. El resto de equipos no acaban de hacer los deberes y todavía están ahí, a tiro. Perdimos contra el Dépor en un partido fundamental y si hubiéramos ganado por más de un gol habríamos salido del descenso. No fue un partido para perder. Nos queda más que resurgir y en Valencia buscar la victoria. Si ganas en Mestalla, luego Granada...

-El Valencia está atravesando una temporada difícil, por resumir...

-Difícil y muy irregular, pero habíamos visto que inició la recuperación. Nos guiamos por el resultado contra el Atlético, pero estaba mejor y no deja de tener buenos jugadores. Con Voro está resurgiendo. La clasificación del Valencia es insólita porque nadie pensaba que a estas alturas estaría ahí en la clasificación.

-¿Coincidió con Voro?

-Sí, sí... Ahí tengo buenos amigos como Voro, Ochotorena, Giner...

-¿Qué le parece su labor como entrenador?

-Es increíble. No es fácil ejercer de delegado y pasar a ser entrenador, un concepto totalmente distinto. Las ocasiones que le tocó coger al equipo lo hizo fenomenal, máximo respeto por lo que está haciendo.

-¿Qué me dice de Rubi? El año pasado no logró salvar al Levante...

-Está trabajando con muchas ganas e intentando sacar al equipo de la situación que tiene. Él pone todo de su parte y no se puede decir nada en su contra. Al final, cuando las cosas no salen... Le pasó al Pitu (Abelardo), que a principio de Liga parece que todo irá bien y luego se tuerce.

-Daba la sensación de que era difícil prescindir de Abelardo con todo lo que representaba para el Sporting de Gijón.

-Y sigue representándolas. No podemos olvidar nunca lo que hizo por el Sporting y lo que puede hacer en el futuro, porque es esportinguista hasta la médula. No hay que reprocharle nada, al contrario.

-Echemos la vista atrás... ¿Por qué nunca se fue del Sporting?

-La situación laboral era distinta. Había un derecho de retención que no te daba opción de moverte y después los derechos de formación que ahí sí había una pequeña puerta. Yo siempre me encontré a gusto aquí y a nivel competitivo luchábamos por los puestos medios y altos de Primera. Me identificaba con el entorno, me encontraba reconocido... Por eso estuve 16 temporadas y estoy encantado de ser el que más ha jugado en la historia del Sporting.

-Precisamente, la falta de ese sentimiento de pertenencia es uno de los grandes males del Valencia.

-Pero eso es en general, en todos los clubes a excepción del Athletic. Nosotros (Joaquín es presidente de los Veteranos del Sporting) queremos recuperar eso, pero debes tener una buena cantera y un equipo consolidado que sea referente. Ahora es difícil porque el aspecto económico manda mucho. Yo tuve la suerte de coincidir con jugadores que ya eran importantes. En la 76-77 entré en el equipo que acaba de descender a Segunda de forma totalmente inesperada. Había jugadores como Ciriaco, Churruca, Ferrero, Quini... Fue un paso atrás y dos adelante, porque entramos un montón del filial y luego quedamos quintos. Nuestro éxito fue la continuidad de los de casa, acompañado por jugadores fuertes de fuera que sentían el club.

-¿Con quién se queda, Kempes o Quini?

- Son estilos diferentes y jugadores difíciles de comparar. Eran los dos buenísimos. Lo de Mario Kempes era especial, increíble y lo de Quini... no le cuento nada. Sacaba un gol de dónde no lo esperabas. Eran muy buenos. Futbolistas de talento innato. Cada vez que se perdía un balón por el aire, sabías que Kempes y Quini lo cazaban para mal del contrario.

-¿Guarda algún recuerdo especial de medirse al Valencia?

-Hay muchos... Un partido metió Kempes un gol increíble y después otro Quini. No sabía cuál era mejor. Fue después de un centro mío y acabamos ganando 4-2. En el Valencia siempre he tenido grandes amigos y mañana en Mestalla estará Maceda, Pablo, David, que jugó con Pablo en el Levante...

-Decía Iribar en una entrevista para este periódico que Mestalla tenía «dientes de sierra». ¿Usted qué cree?

-Sobre todo para el equipo de casa. Había sitios dónde muchas veces lo hablábamos. Pasaba en el Bernabéu, pero el Madrid acababa sacando los partidos. En Zaragoza el público era súper exigente y en Valencia igual. Decíamos: 'aquí aguantamos un poco y al final la gente se pone nerviosa. Estoy de acuerdo con Iribar, pero el Valencia era dominador y al final su trayectoria en casa siempre suele ser sólida.

-En el Mundial 82 coincidió con Alesanco, director deportivo del Valencia...

-Y con Tendillo o Saura... A Alesanco no hay que negarle su gran experiencia en el Barça. Lo hizo fenomenal.

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