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El túnel del tiempo

La guerra por fichar a Krankl

Un susto en carretera. El jugador sufrió un accidente de coche que casi le costó la vida a su esposa. / ep
Un susto en carretera. El jugador sufrió un accidente de coche que casi le costó la vida a su esposa. / ep

PACO LLORET

El Valencia fichó a Mario Kempes en el verano del 76 porque Bonhof se negó a abandonar Alemania hasta después de la celebración del siguiente Campeonato del Mundo. Poco antes de la cita de Argentina 78, el objetivo prioritario para reforzar la plantilla ya no era el todoterreno del Borussia sino un, hasta entonces, desconocido delantero austríaco que había conquistado la Bota de Oro como el mejor artillero europeo. Su nombre, Hans Krankl, que defendía los colores del Rapid de Viena. El acuerdo parecía cerrado hasta que el Barcelona se metió por el medio, subió la oferta y se llevó al jugador. Sin esa intromisión, se hubiera formado el temible eje K con Kempes y Krankl que llegó a publicar en portada la revista Don Balón. La operación se frustró pero, de rebote, permitió que, por fin, Rainer Bonhof dejara la Bundesliga y fichara por el Valencia a la conclusión del mundial Argentina 78. Una curiosa carambola que también impidió la salida de 'Lobo' Diarte a quien Pasieguito pretendía traspasar si se hubiera consumado la llegada de Krankl.

Así de enrevesada se escribió la historia de fichajes y desfichajes en la segunda mitad de los años setenta cuando por Mestalla soplaban vientos de poderío. El 'caso Krankl' originó un conflicto institucional entre el Valencia y el Barça que se avivó cuando en la segunda jornada de la Liga 78-79 el calendario deparó un enfrentamiento entre ambos en Mestalla. La coronación de Kempes en el Mundial y el fichaje del deseado centrocampista alemán, tanto tiempo perseguido y, finalmente, cerrado, apagaron la polémica surgida en torno al delantero austríaco. Sin embargo, aquel encuentro, el primero de la temporada como local para los valencianistas, encendió de nuevo la mecha de una rivalidad que iba a vivir una época intensa. Un cruce espectacular en la Copa del Rey, además de otro en la Recopa europea en el ejercicio siguiente, amén de los inevitables choques ligueros, creó una atmósfera muy enconada con el aditivo añadido de otros ingredientes extradeportivos. El ambiente se enrareció en la grada de ambos campos aunque el relato parcial e interesado redujo el conflicto en exclusiva a Mestalla. Finalmente, como siempre sucede, el fútbol impuso su ley. Los episodios librados sobre el césped terminaron por ganar la partida.

La presencia de Krankl en la alineación del Barça fue recibida por el público que abarrotaba Mestalla con una bronca monumental. Aquel era el primer partido oficial que se jugaba tras la importante reforma llevada a cabo en el recinto valencianista con vista a la Copa del Mundo prevista en España para 1982. Las clásicas sillas de enea desaparecieron de la tribuna y dejaron sitio a las butacas de plástico. Un nuevo campo, con doble graderío en los fondos y en la numerada de preferencia, para un club que se las prometía muy felices en aquel campeonato. Todo el mundo consideraba al Valencia el máximo aspirante. Una plantilla rutilante dirigida por Marcel Domingo cuyo debut fue decepcionante: derrota inapelable en el Bernabéu por la mínima con un atenuante: la baja de Kempes debido a problemas físicos. El Matador se pudo recuperar para recibir al Barça una semana después en un duelo nocturno fijado a la hora clásica de Mestalla: las diez y media del sábado. Llenazo y récord de recaudación: 30 millones de pesetas.

El Barça se llevó al austríaco, objetivo del Valencia, y se abrió un conflicto institucional

Cada vez que Krankl tocaba el balón había música de viento. El campo se le echaba encima. Antes del descanso se inauguró el marcador cuando Mario Alberto Kempes, quién si no, batió gracias a un magistral lanzamiento de falta, marca de la casa, la portería barcelonista defendida por Artola. Explosión de júbilo. El ídolo valencianista festejaba el tanto que encarrilaba el triunfo. En la segunda mitad las fuerzas se equilibraron y el conjunto catalán se sacudió la superioridad local. Para desesperación de los presentes, el detestado Hans Krankl marcó el gol del empate después de un cabezazo que no pudo atajar Manzanedo. Silencio en la grada de Mestalla. No por mucho tiempo, apenas un cuarto de hora después la conexión argentina resuelve el encuentro. La jugada la elabora Kempes y la resuelve Darío Felman haciendo gala de su carácter luchador. El ex delantero de Boca Juniors se anticipó al defensa y estableció el 2-1 definitivo.

Aquel fue el primer gol de Krankl en el fútbol español. El austríaco tomó el relevo de Kempes, Pichichi en los dos ejercicios anteriores, y acabó el campeonato con 29 goles. Sin embargo, su trayectoria en el Barça no respondió a las expectativas pese a los números magníficos de su primera campaña. Ironías del destino hicieron que 'Lobo' Diarte, que iba a ser el gran sacrificado por el fichaje del austríaco, solo marcara un gol en la Liga y otro en la Copa con el Valencia, pero éste último tuvo un enorme valor ya que abrió la puerta a la remontada copera ante el Barça en Mestalla. Después de perder por 4-1 en el Camp Nou, los valencianistas se impusieron por 4-0 con dos goles del alemán Bonhof de penalti y el decisivo de Felman. Poco tiempo después de ese choque, Krankl sufrió un aparatoso accidente de automóvil en la Ciudad Condal que estuvo a punto de costarle la vida a su esposa que, finalmente, pudo recuperarse.

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