Las Provincias

La foto de Vicente Peris

La foto de Vicente Peris
  • Peris representa los valores que hicieron al Valencia grande. Su retrato ha de volver a ocupar un lugar destacado en la sede del club

El antiguo pabellón social del Valencia Club de Fútbol, situado en el chaflán de Aragón y Artes Gráficas y demolido hace algo más de dos décadas como parte de la enésima reforma de Mestalla, albergó durante casi veinticinco años la sede de la entidad. Allí, en la trasera del estadio, entre las ruinas de la vía churra y el barrio de la Exposición, el Valencia levantó en 1972, con vocación de estabilidad y continuidad, un amplio espacio en el que conjugar el trabajo administrativo y la memoria del club. Aquel local de líneas modernas, del que hoy en día solo quedan fotos y recuerdos, ilustraba la culminación de un trabajado ascenso iniciado cincuenta y tres años atrás en la horchatería de Enrique Novejarque -rebautizada Bar Torino en consonancia con los tiempos modernos- y marcado por una peregrinación por bajos y entresuelos alquilados de toda la ciudad en busca de un espacio propio.

La edificación del pabellón social del Valencia fue un empeño personal de Vicente Peris, entonces gerente de la institución. Desde su entrada en el club como botones en 1939, Peris había conocido dos sedes que ejemplificaban otros tantos momentos históricos del club. El viejo piso de Félix Pizcueta, en el corazón de la ciudad, había sido el hogar administrativo del Valencia entre 1931 y 1944, el lugar en el que Luis Colina cocinó a fuego lento el gran club de la posguerra. A mediados de los cuarenta la falta de espacio motivó la mudanza a un local de Regne de València, entonces avenida de José Antonio. La elección no tuvo nada de caprichoso ni anecdótico: con el cambio de local, además de ganar superficie y capacidad, se abandonaba el centro, ya definitivamente ganado para la causa, y se trasladaba el radio de acción del Valencia a una zona de expansión de la ciudad.

A finales de los sesenta el Valencia volvió a verse en la necesidad de cambiar de sede. Peris pensó entonces en la construcción de un pabellón amplio, acogedor y moderno, en la línea de los locales de los clubes que había visitado en sus viajes junto al Valencia. Encargó el proyecto a Salvador Pascual, directivo de largo recorrido y arquitecto responsable del Gran Mestalla de los años 50. El gerente, sin embargo, no llegó a ver la inauguración del edificio que imaginó con tanta ilusión. Falleció tal día como hoy hace cuarenta y cinco años en el transcurso de un partido de Liga contra el Atlético de Madrid. El deceso golpeó profundamente al club, al que había dejado preparado para entrar por la puerta grande en la modernidad.

Meses después, tras un doloroso duelo, el club contrató para cubrir el puesto al gerente del Málaga José María Zárraga, un exfutbolista del Real Madrid ajeno a la realidad del Valencia. A pesar de no haber tenido vinculación alguna con Peris ni el club de Mestalla, Zárraga colocó un retrato del fallecido gerente en su despacho. La fotografía, trasladada a la zona noble del local social, se mantuvo en tiempos de Salvador Gomar y José Luis Molina. Luego, a mediados de los noventa, llegaron las excavadoras y palas. Mestalla había de crecer, aun a costa de la antaño joya de la corona, y lo hizo de manera inmisericorde. Los más de mil trofeos, cuidadosamente custodiados en varias cristaleras del pabellón social, fueron amontonados sin orden ni cuidado en diversas dependencias del estadio junto a infinidad de recuerdos y reliquias del pasado del club. Entre ellos, la venerada bandera oficial, símbolo del Valencia desde los años veinte, que desapareció sin que todavía hoy se conozca su paradero. Y la foto de Peris, la misma que ilustra este artículo, fue retirada y no repuesta en ninguna de las sedes posteriores en las que se estableció el club.

Hace ahora ocho años los promotores del blog Últimes vesprades a Mestalla conmemoraron la muerte de Peris con una serie de artículos en los que relataban el impacto que tuvo el trágico acontecimiento. En aquellos textos se proponía al Valencia la restitución del retrato del gerente fallecido en acto de servicio. Hasta hoy no ha habido respuesta por parte del club. Es una lástima. Vicente Peris representa en nuestra historia valores esenciales como el trabajo duro, la cordura, la sensatez y el amor por el Valencia. En pocas palabras, Peris ejemplifica lo mejor de nuestros casi cien años de vida. Por eso la vuelta de su retrato a las oficinas del club es hoy más necesaria que nunca.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate