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La Feria de Valencia abre Mestalla a Europa

Los jugadores del Valencia Recamán, Chicao y Waldo. :: feria valencia
Los jugadores del Valencia Recamán, Chicao y Waldo. :: feria valencia
  • El club ganó el torneo dos años seguidos y jugó otra final

El Valencia entró en Europa gracias a su Feria Muestrario Internacional, el primer certamen de estas características celebrado en España, el cuarto más antiguo de toda Europa y, también, el primero de nuestro país que alcanzó carácter internacional. Hace pocos días se conmemoró su centenario y, con tal motivo, se pudo contemplar en sus instalaciones de Benimámet una amplia exposición de fotografía en la que se recogía su evolución, desde los orígenes hasta el presente, y su enorme influencia en la vida de la sociedad valenciana. Varias fotos hacían referencia al club de Mestalla y a su exitoso debut en los torneos europeos. La célebre Copa de Ferias fue un trampolín para el Valencia cuyo debut no pudo tener mejor resultado: dos veces consecutivas campeón y una tercera final perdida.

En 1962 el Valencia conquistó su primer trofeo continental al batir al Barcelona por un global de 7-3 en la final a ida y vuelta. Los valencianistas disputaron nueve partidos y acabaron invictos con un balance de seis victorias y tres empates. Ese mismo año se produjo otro hecho singular al celebrarse en el recinto ferial que se ubicaba cerca de la Alameda y los jardines de Viveros la primera feria monográfica, la del juguete y artículos para la infancia, un salón que con el paso del tiempo alcanzó una enorme importancia. Era el primer sector de la actividad que se independizaba de la Feria Muestrario que hasta entonces había funcionado como una especie de contenedor gigantesco. Luego vendrían otros: el mueble, la cerámica, el metal, etc. El fútbol y la actividad económica unidos en una época de expansión demográfica, crecimiento económico y de nuevos hábitos sociales. El turismo y la televisión completan el cuadro de aquellos años 60. Algo empezaba a cambiar.

Waldo llegó a tiempo de pasar a la historia y de convertirse en el primer goleador valencianista en una competición europea. Lo hizo por partida doble ante el Nottingham Forest en Mestalla. Diez días antes había debutado en la Liga. Aquello fue el principio de un idilio porque el ariete brasileño continúa siendo el máximo goleador del Valencia en torneos europeos. Mestalla se entusiasmó con la novedad, competir con rivales de otros países en un campo que disponía de luz artificial desde hacía un par de años y que en aquella época también había puesto en marcha un torneo triangular de carácter internacional que presumía de enfrentar a grandes equipos de Europa y América, era el trofeo Naranja, cuyo nombre respondía a otra actividad económica fundamental que ratificaba una tendencia exportadora y a la que se dedicaban algunos de los dirigentes de la entidad valencianista.

Lo cierto es que la Copa de Ciudades en Feria, denominación oficial del torneo, solo admitió en sus orígenes a equipos de ciudades que albergaran esta clase de certámenes tras una primera etapa en la que participaban selecciones de ciudades. El Valencia debutó en la temporada 61-62 junto al Barcelona y al Espanyol. El Real Zaragoza que había acabado en tercera posición en la clasificación no fue admitido aunque se ganó su derecho en el ejercicio siguiente. En la temporada 62-63, el Atlético de Madrid se unió a los aragoneses y al Valencia con la particularidad de que el Real Oviedo -tercero- y el Real Valladolid -cuarto- habían acabado mejor clasificados que los europeos. Los valencianistas revalidaron el título con sendos triunfos ante el Dynamo de Zagreb yugoslavo. Precisamente, en esa final a doble partido, jugaron con el Valencia dos de los jugadores más destacados de una de las revelaciones de aquella Liga, Paquito y Sánchez Lage, que cambiaron el viejo Carlos Tartiere ovetense por Mestalla. Llegaron y besaron el santo.

La admisión del Valencia en la popularmente conocida como Copa de Ferias se decidió en la ciudad de Basilea en una reunión del Comité Internacional celebrada el 29 de julio de 1961. La candidatura fue defendida por una delegación integrada por Julio de Miguel, presidente del club, Enrique Villalonga, vicepresidente, y Ernesto Bacharach Hess, miembro de la directiva. El Valencia recibió el apoyo de Enrique Llaudet, presidente del Barça, club que ya había conquistado el trofeo y que, ironías del destino, iba a ser batido en la siguiente final por el debutante. No había dudas respecto al peso específico en el fútbol español del solicitante ni a su contrastada tradición, además de disponer de un campo de amplia capacidad. En años sucesivos el torneo fue puliendo su sistema de competición para pasar a priorizar los méritos clasificatorios por encima de la existencia de una feria comercial. En la temporada 67-68, después de seis ejercicios consecutivos en el torneo ferial, los valencianistas cambiaron de frente competitivo y entraron en la Recopa al haberse proclamado campeones de la Copa en la campaña anterior.

En la campaña siguiente, la 68-69, se estableció la norma por la cual entraban en la Copa de Ferias los cuatro mejor clasificados después del campeón liguero siempre que no hubiesen ganado el torneo copero. El Valencia logró la plaza por los pelos al ser quinto, con un punto de ventaja sobre el Atlético de Madrid, apeado de Europa. En la siguiente campaña los de Mestalla lograron también in extremis el pasaporte gracias a un triunfo en Atocha.

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