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El túnel del tiempo

El gol fantasma de Quino al Real Madrid

Velázquez y Claramunt dialogan con Barracina por detrás. Al fondo, Pirri y Quino, los goleadores. / j. iranzo
Velázquez y Claramunt dialogan con Barracina por detrás. Al fondo, Pirri y Quino, los goleadores. / j. iranzo

PACO LLORET

El partido se le había complicado al Valencia. El marcador de Mestalla reflejaba una derrota por la mínima ante el Real Madrid. El único gol hasta ese momento lo había logrado Pirri para los visitantes en el primer tiempo. Se cumplía el minuto veinte de la segunda mitad cuando Quino, que había reemplazado a un desacertado Salif Keita, protagonizó un slalom por la banda derecha del ataque, forzó un centro a media altura desde dentro del área, muy cerca de la línea de fondo, que sorprendió a Miguel Ángel, portero internacional del Real Madrid; el balón describió una trayectoria muy cerrada. El portero se quedó a contrapié, lo tocó y, sin querer, lo desvió hacia dentro de la portería; a renglón seguido, un jugador visitante lo sacó de un puntapié. Jugada confusa y embarullada. El árbitro vio la pelota dentro y concedió el gol. Alborozo en la grada, gresca en el césped.

Los visitantes se querían comer a Santana Páez, colegiado canario que dirigió el encuentro, y el partido quedó interrumpido durante casi tres minutos. A raíz de las airadas protestas el ambiente se tensó todavía más. Las crónicas de la época reflejan que ya desde el principio del choque hubo varios altercados en la grada entre algunos aficionados de ambos equipos. Santana vio gol y no fue a consultar con su auxiliar que también marcó la validez del tanto con su carrera hacia el centro del campo mientras los jugadores de ambos conjuntos se enzarzaban en una discusión. Los madridistas querían acceder al juez de línea y exigían una consulta del árbitro principal. Los valencianistas, por su parte, impedían que se produjera esa consulta por temor a que el árbitro se retractara de la decisión.

El gol estableció el empate a uno con que iba a terminar el Valencia-Real Madrid de la temporada 75-76. Sin medios audiovisuales como en la actualidad, la acción nunca se terminó de aclarar. Hubo una cámara de TVE ubicada a ras de hierba que captó la acción pero su ubicación no era la más adecuada para resolver la duda de si el cuero había traspasado completamente la raya. Tampoco las fotografías publicadas desvelaron el misterio. Al acabar el choque las versiones de los protagonistas diferían por completo. Valdez confirmaba con su testimonio que el gol era legal, estaba tan convencido que lo celebró alzando los brazos antes de la polémica posterior mientras que Pirri o Breitner decían todo lo contrario en la zona de vestuarios.

Un centro del valencianista lo desvió dentro el portero madridista Miguel Ángel

El partido se revolucionó a partir de ese lance polémico que tuvo lugar en la portería del Gol Norte, el 'Xicotet', la misma del gol fantasma de Mista al Levante cuarenta años después y también en la que Messi logró un tanto que el colegiado no apreció en la presente temporada. En la recta final de aquel encuentro el larguero evitó por dos veces la victoria valencianista al repeler sendos remates de Quino -auténtico revulsivo- y de Valdez. El Valencia se lanzó al abordaje espoleado por una afición que celebraba la reacción entusiasta de los suyos. Mestalla era una caldera en ebullición. Los hombres dirigidos por Miljanic recularon y se dedicaron a conservar el empate que les aseguraba mantenerse invictos en el campeonato y al frente de la clasificación. El conjunto de Manolo Mestre se volcó sobre el área rival pero no pudo pasar del empate.

La jugada del gol fantasma generó la consabida polémica sin que, realmente, nadie pudiera demostrar la realidad de lo sucedido. El valencianismo consideró que ya era hora de salir beneficiado de una acción dudosa en un partido contra el Real Madrid. Los de Chamartín se reafirmaron en que el tanto era ilegal. El asunto fue el principal argumento de la sección 'La Moviola' que analizaba en el programa 'Estudio Estadio' las jugadas discutibles de cada jornada. Hasta el presidente de los árbitros, José Plaza, salió a la palestra y se pronunció al respecto. El enfoque informativo ofrecido por TVE molestó en Valencia y, por esa razón, el responsable de la información deportiva en LAS PROVINCIAS, Ricardo Ros, fallecido esta semana, escribió una columna en la que expresaba el malestar existente de forma rotunda, reclamando mayor imparcialidad y respeto hacia el club de Mestalla. Hay cuestiones que vienen de lejos y siguen vigentes.

En ese Valencia-Real Madrid salpicado por la polémica, el gran protagonista, a priori, iba a ser Juan Cruz Sol, que se enfrentaba por primera vez al Valencia después de diez años de haber militado en sus filas. Su presencia provocó división de opiniones entre el respetable aunque como mandaba la tradición de la época al Real Madrid se le recibió con una pitada ensordecedora. Curiosamente, en ese mismo ejercicio, varios meses después del encuentro de Mestalla, se produjo otro lance similar que alcanzó también una enorme repercusión. En el Sánchez Pizjuán, el Real Madrid marcó un gol, obra del alemán Breitner, que no debió haber subido al marcador puesto que el balón se alojó dentro de la portería porque una de las mallas laterales tenía un agujero. Un reportaje gráfico publicado por el semanario AS Color puso de manifiesto que el gol era ilegal por culpa de esa deficiencia en la portería. Ese partido también concluyó con el mismo marcador que el de Valencia: empate a uno.

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