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La fábrica de Paterna deja huella en la India

Hugo y Ferran, juntos durante
la concentración de la selección
española sub-17. / sefutbol
Hugo y Ferran, juntos durante la concentración de la selección española sub-17. / sefutbol

Los canteranos del Valencia Hugo Guillamón y Ferran Torres se juegan hoy ante Irán el pase a las semifinales del Mundial sub-17 | El central y el extremo, fijos para Santi Denia, ya conquistaron el Europeo tras derrotar a Inglaterra en la tanda de penaltis

TONI CALERO VALENCIA.

En un torneo a corto plazo, de siete partidos a lo sumo si consigues alcanzar la final, se necesita un punto de suerte. La tuvo la absoluta en el Mundial, en el mayor éxito de la historia del fútbol español, cuando Casillas cerró todas las puertas a Robben e Iniesta supo definir cómo no lo hizo el holandés. En la India se libra otro campeonato, el sub-17, y España se topó con la rocosa Francia en los octavos de final. Fue por debajo en el marcador, consiguió empatar y en el minuto 90, cuando todos daban por buena la prórroga, llegó el penalti que daría a España el pase. Lo lanzó Abel Ruiz, el capitán, jugador del Barça y criado en Paterna, de Almussafes, y salió cara. «La verdad es que estallamos de alegría porque estaba siendo un penalti muy igualado y un penalti en el minuto 90... Meterlo fue un subidón para todos», apunta desde la India uno de los grandes artistas de esta aventura de la sub-17, Ferran Torres.

El extremo es uno de los siete valencianos que alistó Santi Denia para intentar alzar el trofeo mundialista. A Abel Ruiz y los valencianistas Ferran Torres y Hugo Guillamón se unen Víctor Chust (Real Madrid) y el trío que semana tras semana defiende la camiseta del Villarreal: Marc Valero, Nacho Díaz y Carlos Beita. Una legión integrada. «Nos conocemos desde bien pequeños y somos muy amigos, los valencianos y los que no somos valencianos. Nos juntamos todos en las habitaciones a echar una partida de cartas y eso también suma dentro del equipo», dice Hugo Guillamón, que atiende el teléfono unas horas después de llegar a Kochi, la ciudad en la que España se juega hoy ante la sorprendente y «dura» Irán el pase a las semifinales del Mundial.

Torres y Guillamón aún no han cumplido los 18 años y se manejan ya como dos veteranos. Su carrera futbolística va como un tiro y en el grupo que entrena Santi Denia son dos de los veteranos. Moldeados en la ciudad deportiva de Paterna, el central y el extremo ya eran fijos para el entrenador cuando España sub-17 conquistó el Europeo en mayo tras derrotar a Inglaterra en la tanda de penaltis. La base está hecha. «Sí, pero hay varios jugadores nuevos y la verdad es que estamos igual de unidos o más. El secreto es que vayamos todos a una y que seamos un grupo humilde. O más que un equipo, una familia», zanja Ferran.

Al jugador de Foios le cayó el chaparrón en plena concentración para el Mundial. El interés de Barcelona, Real Madrid y dos clubes de la Premier League en ficharle le colocó en el epicentro mediático aunque asegura que no consiguió despistar su objetivo. «Para nada, mi cabeza está en el Mundial y el día que vuelva a Valencia ya se verá el tema. Que sea lo que Dios quiera», culmina. El Valencia se movió para disipar las dudas activando una de las cláusulas que estaba en su contrato. Si el canterano pasaba al primer equipo, se ampliaba la duración del acuerdo hasta 2020 y la cláusula de rescisión pasa de 8 a 25 millones. Ya dijo Marcelino que el extremo -fijo para Penev en el Mestalla desde que arrancó la temporada- entrenará todo lo posible con el primer equipo, al mismo tiempo que reconocía su interés porque Ferran siga compitiendo: «Es lo más importante a su edad». Y Ferran se alinea en ese mensaje de prudencia: «Estoy muy tranquilo. Ahora mismo lo único que tengo en la cabeza son los cuartos del Mundial contra Irán».

Hugo Guillamón es otra de las joyas de la cantera valencianista y una pieza indiscutible en la selección. Es el hombre tranquilo, incluso Santi Denia apuntó sobre él que tenía una de las mejores de salida de balón de Europa en su categoría. «Me dicen mucho que juego muy tranquilo. Sobre todo quiero ayudar al equipo y estoy metido al cien por cien, concentrado cada partido. El míster me saca a jugar y en eso se basa, en ayudar al objetivo común», desgrana el valenciano. El temple de Guillamón fue el de toda la sub-17 cuando Brasil les derrotó en el partido que abría el Mundial.

«Estábamos muy tranquilos. Sabíamos que el primer partido iba a ser muy difícil y seguimos trabajando. Al final, los resultados acabaron llegando», explica Torres. Ni uno ni otro se confía ante Irán ni quieren empezar a pensar en las semifinales. «El equipo está muy motivado y los dos últimos partidos cerca, pero sólo pensamos en ganar y dar una alegría a toda la gente que nos apoya desde España», asegura Hugo. Sólo en caso de final los familiares se desplazarían hasta la India aunque ni eso está garantizado por las dificultades del viaje.

Ambos esquivan hablar sobre la locura que el grupo tiene preparada si ganaran el torneo. Les puede la prudencia. «Ganar un Mundial es algo tan grande que ni nos lo imaginamos... Aquí están las mejores selecciones del mundo, así que vamos a concentrarnos en Irán», resume Ferran. La experiencia del Europeo y la calidad juegan a favor de España en la antesala de los premios más suculentos del Mundial.

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