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Estreno con la casa sin acabar

Los jugadores, pensativos, en una charla previa a la sesión de trabajo a las órdenes de Marcelino. / DAMIÁN TORRES
Los jugadores, pensativos, en una charla previa a la sesión de trabajo a las órdenes de Marcelino. / DAMIÁN TORRES

La presencia de Nacho Vidal y de Garay en defensa, los principales focos de atención esta noche ante un rival que ha perdido fundamentos Lim vuelve 15 meses después para participar en el debut de Marcelino y Murthy

J. CARLOS VALLDECABRES

valencia. El cuarto proyecto de Peter Lim (sólo le salió bien el primero) arranca esta noche con más esperanza popular que fundamentos deportivos reales. La presencia del máximo accionista en Mestalla -quince meses y 18 días después de hacerlo por última vez, el 1-5-2016- sirve para alimentar, en un escenario todavía algo confuso e inquieto, el mensaje de que este año se quieren hacer las cosas de una manera diferente. Posiblemente Lim se lleve alguna que otra merecida pitada del público cuando asome por su palco, pero ya se sabe que la afición valencianista tiene la ingeniosa capacidad para retroalimentarse cada verano de ilusión, a pesar de que los escasos incentivos no han sido todo lo jugosos que se podían esperar.

Justo cuando desde la Premier se insiste en que lo mejor es cerrar el mercado de fichajes justo antes de que se inicie la competición, el Valencia 2017-18 todavía está a medio construir y seguramente tampoco lo estará del todo hasta pasada la segunda jornada. Porque, precisamente, aún faltan los futbolistas que tienen que dar el salto de calidad necesario, si bien el simple hecho de que se hayan cambiado las caras en los frentes más determinantes de la dirección ya es motivo para creer que tan mal como el año pasado no se pueden hacer las cosas.

Será el estreno de Marcelino en el banquillo, pero también el de Anil Murthy en el palco, sin olvidar lo que también pone en juego Mateo Alemany. Los tres ejes del nuevo Valencia no ganan partidos, como trataba de recordar el técnico ayer, pero de su acertado trabajo depende la recuperación de una entidad que no puede malgastar otro año en la duodécima posición de Primera. La otra pata que teóricamente debería faltar es la que representa José Ramón Alesanco, pero hasta en esto el Valencia adquiere una especial manera de funcionar. El rol que públicamente se le puede atribuir hasta la fecha a Alesanco es testimonial.

Con todo esto y a pesar de la valía que transmite Marcelino y su equipo de trabajo, no tiene pinta el Valencia de este año de ser ni de lejos un equipo de Champions -el entrenador evitó mojarse en ese sentido- pero tampoco se puede permitir otra vez quedar por detrás de equipos como Espanyol, Alavés, Eibar y Málaga. El test de esta noche contra la UD Las Palmas es un tanto extraño. Sobre todo para el Valencia porque, al margen de la atención sobre los que aún pueden venir, se vuelve a repetir lo que sucedió el año pasado con Alcácer y Mustafi, por ejemplo.

Serán titulares hoy Garay y Cancelo, y hasta Orellana está convocado, pero los dos primeros pueden salir dentro de unos días a Moscú (Spartak) y Milán (Inter) respectivamente, mientras que el tercero está más pendiente en la actualidad de cómo va a resolver su marcha (por eso ha venido su agente), seguramente al fútbol turco. Sobre ellos también conviene estar atentos. Marcelino no ha dudado de su implicación pero ya se sabe que este tipo de situaciones no ayudan nada. A Garay la grada le mostró su disconformidad el día de la presentación.

Sólo cinco repiten

Será difícil que se pueda repetir el 2-4 de la temporada pasada, también en la primera jornada. Para empezar, ya ha procurado Marcelino que su equipo tenga claro cuáles van a ser sus verdaderas prioridades. Sólo cinco jugadores que apuntan este viernes como titulares por parte del Valencia (Cancelo, Vezo, Gayà, Parejo y Medrán) vivieron el desbarajuste de aquel duelo contra los canarios, que han sufrido este verano varias fugas de cierto peso (la más reciente la de Boateng).

También han cambiado de entrenador -apostaron finalmente por un perfil bajo al subir al del filial- y aunque la pretemporada no ha sido del todo defectuosa, desde la distancia el equipo ofrece más sombras que luces. Sólo la presencia de Vitolo y Jonathan Viera -que ha crecido desde que Nuno le echó del Valencia- provocan la suficiente atención.

Esa incertidumbre que se vive por parte de unos y de otros le puede venir bien a gente como Nacho Vidal, un canterano que ha sabido ganarse el beneplácito de Marcelino y que de la noche a la mañana, sacando partida de la lesión de Montoya, puede probar sus verdaderas posibilidades como futbolista de Primera División. El alicantino, de 22 años, llegó en juveniles a la Academia y su presencia en la élite por ahora se ha limitado a una convocatoria en abril pasado para estar en el banquillo (Valencia-Celta).

En el otro lado, la responsabilidad por delante de Gayà recaerá en un Carlos Soler al que lo de jugar pegado al lado izquierdo le está pasando factura. El empeño de Marcelino no le está beneficiando, y ya veremos qué pasa cuando venga Kondogbia para muscular el centro y Nani se recupere para la banda.

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