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Fútbol | Valencia CF

La fe de Mina y el milagro de Neto

Un doblete del gallego y una parada inverosímil del brasileño acercan al Valencia al objetivo de la Champions./EFE
Un doblete del gallego y una parada inverosímil del brasileño acercan al Valencia al objetivo de la Champions. / EFE

Un doblete del gallego y una parada inverosímil del brasileño acercan al Valencia al objetivo de la Champions

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

La victoria del Valencia fue ayer una experiencia religiosa. Primero, por la fe de Santi Mina. Un delantero con el cartel de ruina hace unos meses y que ayer anotó dos goles para cerrar uno de esos triunfos que pesan mucho al final de la temporada. Sobre todo tras la derrota del Sevilla en el Pizjuán. Si en mayo hay un éxito de Champions, los tres puntos ante los donostiarras son de color dorado. Cuando la Real había dado el paso para complicarle la vida al Valencia, el delantero gallego creyó en sus posibilidades y en el error de Toño. La pifia del arquero dio paso al segundo gol de Mina en el partido y a la victoria del Valencia. Con el pitido final, el delantero se tiró de rodillas al suelo con los brazos al cielo. Su alma rescató al Valencia.

«O le echamos cojones o nos vamos a la mierda». La frase es de Mina. La dijo el 10 de diciembre de 2016. En el infierno, después de perder en Anoeta, una derrota que fue la excusa de Prandelli para emprender su huida. Mina llegó Valencia desde la cartera de Jorge Mendes en el verano de 2015, a cambio de 10 millones de euros. Su llegada coincidió con la caída a plomo del proyecto de Peter Lim y desde el primer día su dorsal fue tiroteado por los críticos de Meriton. El primero, el que suscribe esta crónica. Mina optó esta temporada por los cojones como sinónimo de trabajo y esfuerzo. Llegó a la estadía de Evián con el rótulo de transferible y el tiempo le ha dado la titularidad. Ayer marcó dos goles para convertirse en el máximo anotador del equipo y rescatar al Valencia cuando el barco ya navegaba con una vía de agua.

A la fe de Mina se unió el milagro de Neto. Con 2-1 en el marcador. El brasileño había sido un espectador más durante todo el partido. Más allá de sacar el balón del fondo de la portería en el gol de Oyarzábal y una parada a un centro lateral, su papel fue casi de figurante. Hasta que llegó la falta de Canales. Paradón del cancerbero a un disparo traicionero y, de rodillas y de espaldas, obró el milagro al sacar un codo para detener en la misma línea de gol un balón que tenía la pinta de ser el 2-2. En el viejo Mestalla pocos habrán visto una parada tan extraña como esa.

La Real Sociedad se presentó en Valencia hecha unos zorros. Eliminados de la Liga Europa en Salzburgo, con un carro de lesionados importantes y en el limbo en el que les ha sumido Eusebio, que aguanta en el banquillo cogido por alfileres. El once donostiarra fue de titulares y retales. Y con el drama de presentarse sin un delantero puro para alivio de los centrales del Valencia. A Juanmi y Oyarzábal les faltó un referente.

2 Valencia CF

Neto, Montoya, Gabriel Paulista, Murillo, Gayà, Carlos Soler (Zaza, m.66), Coquelin, Parejo, Guedes (Ferran Torres, m.73), Santi Mina y Rodrigo (Maksimovic, m.80)

1 Real Sociedad

Toño, Odriozola, Aritz, Llorente, De la Bella, Zurutuza (Bautista, m.78), Illarra, Zubeldia, Canales, Juanmi (Januzaj, m.68) y Oyazábal

GOLES:
1-0, m.34: Santi Mina. 1-1: m.53: Oyarzábal. 2-1, m.67: Santi Mina
ÁRBITRO:
González Fuertes (comité asturiano). Amonestó por el Valencia a Rodrigo y Santi Mina y por la Real Sociedad a Juanmi, De la Bella y Canales
INCIDENCIAS:
partido disputado en Mestalla ante 37.195 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el ertzaina Inocencio Alonso, fallecido este jueves en Bilbao en los incidentes previos al Athletic-Spartak de Moscú

El Valencia fue superior en la primera parte. Sin llegar al área con claridad, los de Marcelino se presentaron mejor asentados en el terreno de juego. La Real compareció todavía con las secuelas del bofetón europeo y sin Rulli, William José y Xabi Prieto. Palabras mayores. Al Valencia nunca le hizo falta el balón para dominar el partido. Los donostiarras manosearon el esférico sin peligro pero las escasas oportunidades fueron del Valencia. La primera fue un cabezazo de Mina que no encontró rematador. El gallego goza de la confianza de Marcelino y ha llevado a Zaza al banquillo. Minutos después fue Rodrigo el que pudo adelantar al Valencia tras un rechace de Toño a un disparo de Coquelin. Tan fácil vio el gol el delantero que se atragantó de balón y lo envió a la grada.

Los equipos enfilaron el descanso con un marcador justo. No por los méritos del Valencia, que no fueron tantos, sino por la falta de interés de la Real Sociedad en el partido. La vuelta al terreno de juego pintó un panorama diferente. Eusebio hizo despertar a los suyos y le pegó una patada al duelo de la eliminación europea. El Valencia, quizá, se confió al ver que con tan poco se iba a llevar todo el premio.

Canales, tan excelso como cómodo en su ambición, empezó a mover el balón como sólo él sabe. Odriozola comenzó a convertir en un calvario la banda de Gayà e Illarramendi dio consistencia al centro del campo de la Real. Arriba, Oyarzábal estaba presto a enganchar la primera oportunidad que todo el público olía que iba a llegar. Los de Eusebio ganaron yardas y el balón empezó a rondar con más peligro el área de Neto. En el Valencia Guedes fue un espejismo de lo que es y el centro del campo empezó a dudar ante el empuje donostiarra.

El empate cayó por su propio peso. Por la línea más recta. Un error del Valencia llenó de nervios la grada. Un exceso de confianza de Murillo -hasta ese momento sin un fallo en el expediente- a la hora de sacar el balón sirvió para que Illarramendi robara el balón y Canales sirviera a Oyarzábal el gol. El delantero igualó por toda la escuadra. Ahí emergió otro partido, donde la Real empezó a creer que incluso podía ganar.

Llegó la hora de Zaza, de titular a revulsivo. El italiano dio otro al aire al equipo. Y al regalo de Murillo correspondió Toño con otro mucho mayor. El portero, con un nivel muy justito para Primera División, hizo del balón un ovillo en un centro raso y la fe de Mina hizo el resto para marcar. El gallego siempre va.

El partido no terminó sin el milagro de Neto al tiro a bocajarro de Jon Bautista. Un codo salvador. Por cierto, Martín Montoya lució un buen nivel.

Los tres puntos de ayer es el primer paso en firme de una semana clave para alcanzar el objetivo de jugar la Liga de Campeones. El miércoles el partido en San Mamés no será fácil y el próximo domingo ante el Betis de Setién con el 3-6 en la retina puede pasar cualquier cosa. Los goles de Santi Mina valen doble.

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