Valencia CF

El Valencia sobrevive al asedio culé

FC Barcelona-Valencia CF./AFP
FC Barcelona-Valencia CF. / AFP

Mestalla se alista a la guerra contra Messi para pasar a la final de Copa

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El Valencia salió vivo del Camp Nou. Marcelino planteó una estrategia ultradefensiva con fogonazos a la contra por si caía del cielo algún gol. El plan no fue perfecto pero al menos sirvió para perder por la mínima y dejar la vuelta abierta en el infierno de Mestalla. Desde hoy mismo la final en el Metropolitano pasa por el calor de la grada y, sin duda, por la necesidad de que el Valencia proponga algo más en tareas ofensivas. Hay que ir a la guerra, cuerpo a cuerpo, de frente. El jueves que viene el Barcelona no puede salir vivo de Mestalla.

El guión del partido transcurrió según lo previsto durante los primeros capítulos. Dominio aplastante del Barcelona, Messi a sus anchas porque no hay nada en el Camp Nou que no pase sin el consentimiento del divino y el Valencia resguardado atrás y achicando el peligro a manta. Las dos líneas de cuatro de Marcelino eran siamesas, unidas por la obligación de defender. Todos hacinados en unos cuantos metros cuadrados. Los que iban desde la línea de gol de Jaume hasta el semicírculo del área. El verde del Camp Nou es una pradera pero el Valencia se empeñó en vivir en ese claustrofóbico loft. A Barcelona se vino a sufrir. Aquí, donde juega y manda el mejor futbolista del mundo no se puede venir de otra manera. Salir con vida para la vuelta era el reto y el bonus marcar un gol a la contra para subir los porcentajes de las casas de apuestas.

Marcelino apostó de inicio por Vietto y Rodrigo arriba. Movilidad y velocidad para pescar los restos, lo que fuera, una limosna. Un fallo, un balón suelto, un algo. En el banquillo se quedó Zaza, el delantero hasta ayer de la Copa. El entrenador valencianista dijo que estaba enfermo. Pero son ya continuas sus suplencias tras la llegada de Vietto y la racha goleadora de Mina. Debe de ser paciente, algo extraño en un corazón impulsivo y una cabeza temperamental.

1 FC Barcelona

Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Alba; Rakitic (Paulinho, min.67), Busquets, Iniesta (Alcácer, min.75; Aleix Vidal (Coutinho, min.57), Messi y Suárez

0 Valencia CF

Jaume Doménech; Montoya, Vezo, Paulista, Gayà; Soler (Ferran Torres, min.75), Coquelin, Andreas Pereira (Maksimosic, min.46); Vietto y Rodrigo (Santi Mina, min.81)

GOL:
1-0, min.67: Luis Suárez
ÁRBITRO:
José María Sánchez Martínez (comité murciano). Mostró cartulina amarilla a Sergi Roberto (min.35), Andreas Pereira (min.39), Vietto (min.50) y Soler (min.52)
Incidencias:
partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey, disputado en el Camp Nou ante 50.959 espectadores, según datos facilitados por el FC Barcelona

El balón fue del Barcelona. Por aprecio y desprecio. Aprecio el de Messi y los suyos, que quieren la pelota por encima de todas las cosas. La soban casi por exceso. El desprecio corrió a cargo de los de Marcelino, que se plantaron en el Camp Nou a lo numantino, con un autobús de dos pisos, a resistir como el camino más corto para encontrar algo positivo para que Mestalla decida al finalista. Achicar y achicar. Vezo y Paulista, pareja titular de centrales por causa mayor, se multiplicaron para quitarse de encima el peligro y el miedo. Messi es como la niña de la curva. Siempre aparece. Terror. El Barcelona cargó por el lado de Montoya. Y cuando las puertas se cerraron, apertura a la otra banda a buscar nuevos huecos. El centro del campo del Valencia, con Parejo y Coquelin, más que construir fútbol se dedicó a sacar los balones a paladas. Hacía frío pero la pelota ardía. Patadón, yardas y vuelta a empezar.

El Valencia cruzó el ecuador de la media hora agobiado por el dominio catalán pero sin oportunidades claras de gol para el Barcelona. En el debe del Valencia la incapacidad de hilar dos pases seguidos. Cada vez que se abría la oportunidad de plantear una contra moría en la falta de contundencia en los balones divididos. Todos eran para el Barcelona. El Valencia cumplió la mitad del plan previsto. Se fue al descanso con empate a cero. Y no sólo eso, en el último minuto salió de la cueva y palpitó. Primero con una entrada de Pereira por la izquierda. El centro dio paso a una segunda jugada con una pared que Montoya engatilló desde fuera del área. No fue a puerta pero fue el único tiro del Valencia en la primera parte. La historia era la misma que la vivida en Mestalla. Asfixia culé sin definición y el Valencia agarrado al corcho en plena tempestad.

Por cierto, el Barcelona no debió terminar la primera parte con once jugadores. La entrada de Sergi Roberto a Pereira debió ser penada con roja directa. Al muslo, con los tacos por delante y como recado un bulto en la pierna del belga. El árbitro Sánchez Martínez solventó el asunto con una amarilla, un indulto para lo que debió de ser. A la vuelta de los vestuarios, Maksimovic sustituyó a Pereira. Luis Suárez también debió ver una amarilla por una patada a Vezo.

El Valencia salió en la segunda parte con otro brío. Salió de su guarida y empezó a buscar las bandas. Parejo probó a un inédito Cillessen desde fuera del área. Maksimovic se atrevió por la banda y el Valencia sacó su primer córner en el minuto 57. Un oasis en pleno desierto.

Cuando el Valencia empezaba a atreverse con algo distinto, llegó el gol del Barcelona. Los de Marcelino resistieron 65 minutos, hasta que Messi sacó la varita mágica. Enfiló el argentino por la izquierda dentro del área, salvó el aliento de Coquelin y puso un centro que Jaume rozó para dejarlo en la cabeza de Suárez, que esperaba agazapado en el segundo palo. El tanto cayó por su propio peso.

Los intentos de Valencia morían en la precipitación de Vietto mientras que Valverde metió a Paulinho para ganar músculo y a Alcácer, que cada día anda más conjuntando con la maquinaria culé. Jaume, notable ayer, mantuvo con vida a su equipo con un par de buenas intervenciones. Una a un zapatazo de Alcácer desde fuera del área que envío a saque de esquina. Marcelino agotó sus naves con Mina por Rodrigo cuando el partido no estaba para Vietto. Minutos antes le había dado la responsabilidad a Ferran por un Soler todavía en pleno proceso de rodaje tras su lesión.

Mina estuvo a punto de meter a Cillessen en la recta final del partido. Le faltó velocidad y recursos. El Valencia quiso matar el partido y buscar una contra que siempre murió en el corte de Umtiti. El francés estuvo imperial. Al final, el plan previsto estuvo a punto de ser sobresaliente. Marcelino fía la final a su estadio, al público de Valencia. Bienvenidos a la batalla final.

Fotos

Vídeos