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Desazón con los árbitros

Zaza en el suelo
y los jugadores
rodeando a
Trujillo.
/ manuel molines
Zaza en el suelo y los jugadores rodeando a Trujillo. / manuel molines

«La pasión que siento por esta camiseta y por esta afición me hace querer defenderlas con todas mis fuerzas, eso nos lleva a cometer errores», afirma El Valencia desvía la responsabilidad y Paulista pide perdón

JUAN CARLOS VALLDECABRES

valencia. «Después del famoso no-gol de Messi llevamos unas cuantas jugadas donde no nos han favorecido». Rodrigo, capitán en ausencia de Parejo, verbalizó en la zona mixta del estadio de la UD Las Palmas una sensación que puede servir también de cierta continuidad a las palabras de Marcelino el viernes en las que advertía de cierta 'persecución' personal de los árbitros. Decir que el Valencia perdió en el estadio Gran Canaria por la actuación de Munuera Montero es exculpar gratuitamente a un Gabriel Paulista que ayer pedía perdón por su infantil acción.

El Valencia lleva cuatro derrotas en 20 jornadas. Pierde uno de cada cinco encuentros, estadística que no le impide por ahora mantener esa tercera plaza a la espera de la inmediata visita del Real Madrid a Mestalla el sábado que viene. Pero conviene examinar si de verdad la consecuencia de aquel gol que no se le dio a Messi (ni lo vio Iglesias Villanueva ni su auxiliar) es el origen de todos los males que han golpeado con crudeza al grupo de Marcelino.

En realidad, desde aquel día sólo se encuentran dos partidos conflictivos, por llamarlos de alguna manera. El de Getafe (aquel que estaba el césped más seco que la mojama) y el de Mestalla contra el Villarreal. En el primero, el Valencia no jugó bien y el colegiado se encargó de permitir que el Getafe les machacara a faltas. Lo de Damián Suárez, por ejemplo, no tiene explicación. Repartió patadas a diestro y siniestro, agredió a Pereira y a Gayà y sólo vio la cartulina amarilla a un minuto para el final del encuentro. Al Getafe le señalaron 18 faltas (11 al Valencia) y sólo le mostraron 6 amarillas (4 a los valencianistas). Carlos Soler fue la víctima con un golpe en el tobillo del que todavía no se ha recuperado. Lo curioso es que Arambarri (jugador del Getafe) fue expulsado en el minuto 25 y el Valencia no supo rentabilizar esa superioridad numérica.

Tres de las cuatro derrotas del Valencia han llegado ante rivales muy inferiores La racha coincide con las lesiones de Murillo y Soler y la atención que requiere la Copa del Rey

El otro punto de atención que provocó la queja pública del Valencia fue el del día del Villarreal. El colegiado tinerfeño Trujillo Suárez expulsó a Simone Zaza en el 59' y se comió en el 44' un claro manotazo al balón dentro del área de Trigueros. Era la segunda derrota consecutiva que sufrían los blanquinegros, que una semana antes, por lo de Eibar, habían perdido la segunda plaza en la clasificación.

Desde aquel 'no-gol' de Messi, el Valencia ha perdido cuatro partidos y ha ganado tres. Nada que ver la racha con la que había mantenido el equipo hasta entonces. Ingredientes para alimentar esa situación tampoco faltan: desde las lesiones de Murillo y Carlos Soler hasta la coincidencia de la atención que se puede dedicar a la Copa. Lo curioso es que tres de los adversarios que han ganado al Valencia (Getafe, Eibar y Las Palmas) no eran teóricamente rivales de nivel.

Las Palmas, por ejemplo, se llevó este sábado los tres puntos pese a llegar a como colista de Primera. Todo parecía ir bien con el tanto de Mina pero si a las facilidades que dio la pareja de centrales en el empate se le añaden los dos patinazos que luego volvieron a dar tanto Paulista como Vezo, poco más se puede decir. El Valencia no va a recurrir ninguna de las amarillas de Vezo y sólo queda comprobar el arrepentimiento de Paulista. En vez de hablar a través del club o los medios de comunicación, el brasileño escogió las redes sociales: «La pasión que siento por esta camiseta y por esta afición me hace querer defenderlas con todas mis fuerzas. La pasión nos lleva a cometer errores, lo que nos hace humanos, es la forma de aprender en las situaciones imprevistas. Aprendemos y nos hacemos más sabios a cada experiencia».

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